Imagen de archivo de la isla de Nishinoshima, situada en el océano Pacífico a unos 1.000 kilómetros al sur de Tokio.

Imagen de archivo de la isla de Nishinoshima, situada en el océano Pacífico a unos 1.000 kilómetros al sur de Tokio. EFE

Ciencia

Los geólogos coinciden: el octavo continente está oculto bajo el Pacífico y obliga a redibujar el mapa de la Tierra

Aunque tengamos el concepto de que un continente debe ser una masa de tierra visible sobre el nivel del mar, la realidad es que, a nivel geológico, debe cumplir otros requisitos.

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Las claves

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Geólogos consideran que Zealandia, una enorme masa continental sumergida bajo el Pacífico, podría ser el octavo continente.

Zealandia cumple con los requisitos geológicos de un continente: tiene corteza continental, límites definidos y evolución tectónica independiente.

El 94% de Zealandia está bajo el agua, quedando como zonas emergidas Nueva Zelanda y Nueva Caledonia.

Reconocer a Zealandia como continente tiene relevancia científica, económica y geopolítica, especialmente por sus recursos y posición estratégica.

Durante décadas, tanto en el colegio como en el instituto nos han enseñado que la Tierra posee siete continentes: Europa, Asia, África, Oceanía, América del Norte, América del Sur y la Antártida; siempre y cuando nuestra definición de continente se base en una masa de tierra dispuesta sobre el nivel del mar.

Sin embargo, bajo las aguas del océano Pacífico suroccidental, se esconde una enorme masa continental que cada vez convence más a los expertos para replantearse esta clasificación. Se trataría de Zealandia, un territorio sumergido que algunos científicos ya llaman "octavo continente".

La historia suena de forma muy similar a la leyenda de la Atlántida, pero existen diferencias: Zealandia existe de verdad, y sus evidencias geológicas son cada vez más sólidas.

El continente sumergido de Zealandia abarcaría unos cinco millones de kilómetros cuadrados, pero hasta el 94% de su masa total permanecería bajo el nivel del mar. Apenas sobresaldrían algunas regiones visibles, que corresponderían a Nueva Zelanda y Nueva Caledonia.

94% bajo el agua

El concepto de Zealandia no es nuevo, sino que ya se propuso durante los años noventa, a pesar de que la evidencia alrededor de su existencia ha ido creciendo durante las últimas décadas.

Precisamente el nuevo estudio publicado en Science Advances aportaría datos clave para consolidar el estatus geológico de Zealandia, como su estructura y evolución tectónica, completando parte del "rompecabezas geológico" del océano Pacífico.

Como hemos mencionado, un continente no se define tan solo porque exista tierra emergida sobre el nivel del mar. Lo realmente importante es su composición y el grosor de la corteza terrestre: la corteza continental es más gruesa, menos densa y rica en granito; por su parte, la corteza oceánica es más fina y basáltica.

En este aspecto, Zealandia cumpliría prácticamente todos los requisitos: posee corteza continental, límites geológicos definidos, una superficie de gran envergadura y una evolución tectónica independiente. Sin embargo, el "problema" es que casi toda su masa quedó sumergida hace millones de años.

Según sugieren los investigadores, Zealandia habría formado parte del antiguo supercontinente de Gondwana, junto a la Antártida y Australia. Pero, hace unos 80 millones de años, comenzó a separarse a raíz de los movimientos de sus placas tectónicas.

Durante el proceso, su corteza se estiró y adelgazó tanto que gran parte del continente terminó hundiéndose lentamente bajo el mar.

A pesar de su gran tamaño, Zealandia ha permanecido oculto durante un largo periodo dada la dificultad para observarlo directamente; al contrario que África y América, Zealandia no destaca especialmente por su masa emergida, y solo ha sido posible estudiarlo gracias a tecnologías modernas como la cartografía satelital, los estudios sísmicos y las perforaciones oceánicas profundas.

Además, las campañas oceanográficas de los últimos años han permitido recuperar rocas, sedimentos y muestras volcánicas del fondo marino que confirmarían que no se trata de simples islas dispersas, sino de una estructura continental continua.

Respecto a la importancia de hablar de Zealandia como continente, no se trata solo de una nomenclatura, sino que su reconocimiento posee importancia científica, económica y geopolítica.

Por un lado, su descubrimiento nos ayudará a comprender mejor cómo se rompen y deforman los continentes, siendo ese un caso extremo: un enorme continente que no desapareció por completo, pero que sí quedó casi completamente "ahogado" en el océano.

Y, por otro lado, cabe recordar que Zealandia posee reservas de minerales, hidrocarburos y recursos marinos poco explotados; delimitar correctamente esta plataforma continental tiene consecuencias geopolíticas para países como Nueva Zelanda, Francia y Australia.

A pesar de que no existe una autoridad internacional que decida oficialmente qué es un continente y qué no, dado que se trata de un concepto que mezcla geografía, geología e incluso tradición cultural, muchos geólogos consideran que existe suficiente evidencia para hablar de Zealandia como un continente propiamente dicho.

Pero, más allá del concepto, este y otros estudios nos recuerdan que aún queda mucho que estudiar bajo los océanos de nuestro planeta.