Lago de Sanabria.
El pueblo ideal para comer trucha y recorrer a pie: castillo del siglo XV y el mayor lago glaciar protegido de España
El castillo de los Condes de Benavente, levantado en el siglo XV, domina la silueta de Puebla de Sanabria y resume su pasado estratégico.
Más información: El pueblo español perfecto para una escapada: bosques, montañas y una población histórica de osos pardos
Hay pueblos que no necesitan grandes avenidas para conquistar al viajero. Puebla de Sanabria, en Zamora, se recorre mejor a pie, subiendo por calles de piedra, cruzando rincones medievales y mirando hacia el valle del Tera.
La villa tiene ese tipo de casco antiguo que funciona como escapada completa. Casas tradicionales, balcones de madera, plazas pequeñas y una silueta dominada por su castillo crean una postal sobria, castellana y muy reconocible.
Su protección patrimonial no es casual. El BOE publicó en 1994 el decreto por el que Puebla de Sanabria fue declarada Bien de Interés Cultural, con categoría de conjunto histórico, por la Junta de Castilla y León.
El gran símbolo local es el castillo de los Condes de Benavente. Turismo de Castilla y León lo sitúa en el último cuarto del siglo XV y lo vincula a Rodrigo Alonso Pimentel, cuarto conde de Benavente.
No es una fortaleza cualquiera dentro del paisaje zamorano. Su planta cuadrada, el patio de armas y la torre del homenaje, conocida popularmente como “El Macho”, explican por qué todavía ordena visualmente todo el pueblo.
Truchas únicas
Ese carácter defensivo forma parte de la historia de Puebla de Sanabria. Durante siglos fue una villa estratégica, situada en un territorio de paso y de frontera, donde la arquitectura militar convivió con la vida cotidiana.
El paseo natural lleva desde la parte baja hasta la plaza Mayor, el castillo y los miradores. No hace falta un itinerario complejo: basta seguir la pendiente, mirar los aleros y dejar que hablen la piedra y la pizarra.
En esa subida aparece también la iglesia de Santa María del Azogue, uno de los monumentos esenciales del conjunto. El BOE la declaró Bien de Interés Cultural con categoría de monumento en 2022.
El templo conserva parte de su fábrica románica, aunque acumula reformas de distintas épocas. Esa mezcla de estilos, con sillería de granito y cubierta de pizarra, refuerza la sensación de estar ante una villa construida por capas.
Pero Puebla de Sanabria no se entiende del todo sin su entorno natural. A pocos kilómetros se abre el Parque Natural Lago de Sanabria y sierras Segundera y de Porto, uno de los grandes paisajes protegidos del noroeste.
Turismo de Castilla y León recuerda que el lago de Sanabria es el mayor lago glaciar de la Península Ibérica, rodeado de valles, circos glaciares y más de veinte lagunas.
El origen glaciar no es un simple dato decorativo. La Junta destaca en este espacio un conjunto de lagunas y turberas de gran importancia, además de hábitats clave para especies amenazadas, vulnerables o raras.
Esa dimensión ambiental convierte la escapada en algo más que una visita medieval. Robledales, acebos, tejos, alisos, arroyos y aguas limpias completan el relato de un territorio modelado por el hielo y habitado después por la montaña.
La mesa remata el viaje con una lógica muy sanabresa. El Ayuntamiento recuerda que la trucha de sus ríos y el bacalao ocupan un lugar destacado en los fogones locales, junto a carnes, embutidos y guisos.