Altafulla, hogar de secretos marinos del Mioceno.
La villa marinera y medieval ideal para comer el mejor marisco: con villas romanas y registros fósiles del Mioceno
Altafulla conserva una gran biodiversidad del Mioceno mientras, a la vez, sirve como paraíso de la Costa Dorada gracias a un enorme valor patrimonial.
Más información: La villa marinera ideal para comer una caldereta de pescado y el cementerio más bello sobre un acantilado frente al mar.
Altafulla logra vertebrar en pocos kilómetros una oferta que abarca desde la herencia pesquera de su frente marítimo hasta el imponente conjunto de la Vila Closa, su núcleo histórico medieval amurallado.
Presidido por el Castillo de los Montserrat, el trazado original de sus calles del siglo XI transporta a los visitantes a una época de fortalezas, conviviendo en armonía con las antiguas construcciones marineras de Les Botigues de Mar a pie de playa.
El mayor exponente de su riqueza histórica se encuentra en la Villa Romana de Els Munts, un asentamiento del siglo I d.C. integrado en el conjunto arqueológico de Tarraco y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Todo ello está en un perfecto estado de conservación, con sus lujosas estancias, complejos termales y jardines luciendo fantásticamente bien. El conjunto permite comprender el estilo de vida de los altos mandatarios imperiales que escogieron este tramo del Mediterráneo para su descanso, transformando al municipio en una parada obligatoria para los amantes de la arqueología.
Altafulla, más que un simple paraíso
Pero ese patrimonio arqueológico no es lo único que hace que Altafulla destaque visto desde un punto de vista científico. El entorno natural de la villa esconde un gran archivo geológico de relevancia mundial en sus acantilados y zonas próximas como Torredembarra.
Las formaciones rocosas sedimentarias del Cap Gros albergan un singular registro de fósiles del Mioceno, datados en millones de años, que evidencian la biodiversidad marina de la prehistoria.
Tanto científicos como aficionados pueden observar en los estratos de piedra restos fosilizados de macroinvertebrados, briozoos y algas calcáreas, transformando la costa altafullense en un museo a cielo abierto que narra la evolución geológica de la cuenca mediterránea.
El buen estado de conservación de los microfósiles y las estructuras biogénicas que enriquecen Altafulla más allá de sus impactantes estampas paradisíacas, proporciona datos cruciales sobre los cambios batimétricos y las oscilaciones climáticas del Mioceno, consolidando a la costa del lugar como un laboratorio natural indispensable para los geólogos.
Y no es solamente a nivel nacional, también salta al ámbito internacional: Altafulla es considerada un santuario para la geología gracias a que funciona como una especie de cápsula del tiempo, que permite a los expertos -y también a los turistas- volver millones de años atrás.
El broche de oro para Altafulla, no obstante, se centra en su oferta gastronómica de primer nivel centrada en el producto fresco del mar, con una gran variedad de arroces marineros y marisco de lujo.