Gato Tuxedo y Alvaro Mazariegos
Los veterinarios coinciden: dejar que los gatos salgan a la calle reduce su esperanza de vida a apenas 7 años
Una de las ideas más arraigadas es que el gato necesita salir para cazar, explorar y "ser gato"
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El eterno debate sobre si los gatos deben vivir exclusivamente dentro de casa o tener acceso libre a la calle sigue generando controversia.
Sin embargo, Carlos Gutiérrez, veterinario, lo tiene claro: "estoy completamente en contra de que nuestros gatos salgan a la calle sin supervisión, sobre todo en entornos urbanos", afirma.
Desde su experiencia clínica y personal, el profesional desmonta algunos de los mitos más extendidos sobre las supuestas "necesidades" de los felinos y pone el foco en los riesgos reales a los que se exponen cuando salen al exterior.
El falso mito del "gato salvaje"
Una de las ideas más arraigadas es que el gato necesita salir para cazar, explorar y "ser gato". Pero la realidad es que los felinos domésticos llevan siglos adaptándose a convivir estrechamente con los humanos en busca de protección y alimento.
Según explica Carlos, "no podemos idealizar que un gato doméstico va a vivir mejor en la naturaleza".
Los datos dan la razón a esta reflexión: mientras un gato que vive en interior puede alcanzar una esperanza de vida en torno a los 15 años, la de un gato que pasa gran parte del tiempo en la calle se reduce aproximadamente a la mitad, situándose en unos siete años.
Una calle llena de peligros invisibles
El veterinario subraya que un gato no está preparado para gestionar por sí solo los peligros del entorno urbano. Entre los riesgos más frecuentes menciona los atropellos, los cebos envenenados colocados por personas malintencionadas o las caídas desde altura.
A todo ello se suman las peleas con otros gatos. Al ser animales muy territoriales, un felino que sale a la calle suele ser percibido como un intruso en el territorio de otro, lo que se traduce en conflictos, estrés y agresiones.
En materia de salud, Carlos pone el acento en el riesgo de contagio de enfermedades infecciosas. Aunque algunas se pueden prevenir mediante vacunación, advierte de que "hay otras como la inmunodeficiencia, que son parasitarias".
Muchas de estas patologías se transmiten por contacto de sangre durante peleas o al beber en charcos y fuentes contaminadas.
El papel del entorno en casa
Uno de los argumentos habituales a favor de la vida al aire libre es el miedo a que el gato se aburra dentro de casa. Carlos matiza esta idea recordando que el juego es un comportamiento que mantienen en la edad adulta precisamente cuando se sienten seguros, un fenómeno conocido como neotenia.
Los gatos callejeros, señala, apenas juegan porque deben estar en estado de alerta constante. La clave, por tanto, no está en abrir la puerta a la calle, sino en enriquecer el entorno doméstico. "Si nuestro gato es un animal explorador, le tendremos que dar las opciones dentro de casa para que pueda explorar", explica.
Esto pasa por "gatificar" la vivienda: crear recovecos, reorganizar muebles para que puedan investigar, ofrecer distintas alturas, rascadores, escondites y dedicar tiempo diario al juego interactivo que emule la caza.
Salir al exterior con seguridad
Para quienes desean que sus gatos disfruten del aire libre sin exponerlos a los peligros de la calle, el veterinario propone varias alternativas seguras y supervisadas:
- Patios y jardines protegidos: Construir estructuras cerradas acopladas a ventanas o terrazas, o instalar redes y sistemas en vallas y balcones para evitar fugas.
- Ventanas enriquecidas: Habilitar espacios de observación en las ventanas, incluso colocando comederos para aves en el exterior del cristal, de forma que el gato pueda entretenerse mirando sin riesgo.
- Paseos con arnés: En gatos que lo toleren, se puede trabajar de forma gradual para pasear con arnés y correa por zonas tranquilas y sin presencia de perros.