El veterinario Víctor Algra.
Los veterinarios coinciden: los gatos y perros cumplen una función emocional esencial, son un puente entre vecinos
Las mascotas se han convertido en sostén emocional en las ciudades, pero su bienestar depende de cómo se adapte la vida urbana a ellas.
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En los parques urbanos españoles se repite una imagen cada vez más habitual: celebraciones para perros con globos y tartas. El veterinario Víctor Algra analiza este fenómeno con una mirada crítica sobre sus verdaderas motivaciones.
El especialista, autor de Animales de ciudad, invita a replantear cómo convivimos con perros y gatos en urbes cada vez más densas, donde las dinámicas familiares y sociales han cambiado profundamente en los últimos años.
En España hay más de 10 millones de mascotas censadas, principalmente perros y gatos, lo que abre el debate sobre si las ciudades actuales están realmente preparadas para responder a sus necesidades diarias.
Algra señala que los espacios verdes son clave en el bienestar animal, destacando diferencias claras entre ciudades como Barcelona y otras como Bilbao o Vitoria, donde los entornos resultan más favorables para ellos.
Los animales de compañía cumplen una función emocional y social esencial, actuando como puente entre vecinos y fortaleciendo relaciones en los barrios a través de los paseos cotidianos en la vida urbana actual.
Mascotas humanizadas
El veterinario subraya que la clave no es el tamaño del hogar, sino la calidad de los cuidados, insistiendo en que un perro necesita paseos largos y contacto constante con su familia.
Tener un animal implica asumir una responsabilidad prolongada que no desaparece ante cambios vitales como mudanzas o separaciones, algo fundamental para evitar decisiones impulsivas en contextos urbanos.
A menudo los gatos se perciben como independientes, pero requieren estimulación, juego, estructuras verticales y una correcta organización de areneros en el hogar urbano.
Algra advierte que la humanización de mascotas responde más a necesidades humanas y del mercado que al bienestar animal en la ciudad actual: "Piensa si lo haces por tu mascota o por ti".
Las ciudades todavía no están plenamente adaptadas a convivir con animales, aunque avanzan hacia modelos más conscientes que integran su papel emocional y social en la comunidad urbana en evolución constante.
El acompañamiento en la enfermedad y la muerte de los animales sigue siendo una de las partes más duras de la profesión veterinaria, especialmente en entornos urbanos.
Los veterinarios no se acostumbran a la pérdida y comparten a menudo el dolor con las familias, lo que genera un fuerte desgaste emocional y elevados niveles de estrés en el sector.
Algra defiende que deberían existir permisos laborales para cuidar a animales enfermos, siguiendo el modelo italiano, aunque el duelo continúa siendo una experiencia profundamente personal.