Vista desde arriba, la isla (o crannog) parece estar hecha de piedra.

Vista desde arriba, la isla (o crannog) parece estar hecha de piedra.

Ciencia

Los científicos coinciden: hallan una isla artificial misteriosa que demuestra que hace 5.000 años ya se construía sobre el agua

Aunque las islas artificiales suelen asociarse con métodos de construcción futuristas, la realidad es que hace miles de años ya existían. Y no fueron casos aislados.

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Las claves

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Un equipo de científicos ha descubierto en Escocia una isla artificial construida hace más de 5.000 años sobre una plataforma de madera bajo el agua.

Este hallazgo demuestra que las sociedades neolíticas ya eran capaces de crear complejas infraestructuras acuáticas, más antiguas incluso que Stonehenge.

La isla, conocida como crannog, fue ampliada y modificada a lo largo de milenios, indicando su importancia social, simbólica y estratégica.

Se encontraron restos de recipientes y un antiguo camino de piedra sumergido, lo que sugiere actividades comunitarias y un acceso planificado a la isla.

Una pequeña isla perdida en un lago de Escocia acaba de cambiar parte de lo que creíamos saber sobre las capacidades técnicas de las sociedades prehistóricas.

Lejos de acumular piedras sin sentido alguno, bajo las aguas de Loch Bhorgastail, en la isla de Lewis, se habría descubierto que lo que a primera vista parece una simple acumulación de piedras fue en realidad una compleja estructura artificial construida hace más de 5.000 años.

Desde arriba, la isla neolítica o crannog parece estar hecha de piedra, aunque ya se sospechaba que había algo de madera por debajo de ella.

Ahora, los investigadores de la Universidad de Southampton han decidido excavar más profundo, llegando una llamativa conclusión: toda la estructura se habría sostenido sobre madera.

Una isla de madera

Los crannogs son pequeñas islas artificiales con miles de años de antigüedad, y se sabe que existen cientos de ellas en los lagos de Escocia.

En este caso, el yacimiento en Loch Bhorgastail se descubrió por primera vez en 2009 y, gracias al trabajo realizado por los arqueólogos desde 2021, ha sido posible revelar las diferentes etapas del desarrollo de este crannog en particular.

Aunque se sabía que estas estructuras artificiales existían, no se tenía clara su antigüedad.

De hecho, el hallazgo demostraría que los grupos de humanos del Neolítico ya eran capaces de crear "infraestructuras acuáticas", e incluso se especula con que esta isla en particular sea más antigua que Stonehenge.

Durante décadas, muchos investigadores creyeron que la mayoría de estas islas pertenecían a la Edad de Hierro, hace unos 2.500 años. Sin embargo, nuevos trabajos han ido retrasando su origen hasta el Neolítico, entre el 3.800 y 3.300 a.C.

Pero su edad no es lo más llamativo, sino más bien su sofisticación: la isla no está formada solo con piedras, sino que, bajo su superficie, se detectó una plataforma circular de madera con ramas entrelazadas de unos 23 metros de diámetro.

Sobre esta base se habrían ido añadiendo capas de vegetación, troncos y roca durante siglos.

Como explica la Dra. Stephanie Blankshein, arqueóloga de la Universidad de Southampton: "Cuando comenzamos las excavaciones, nos dimos cuenta de que, en realidad, debajo de lo que hoy se conoce como la isla de piedra, se encontraba una estructura de madera bastante grande y coherente".

Si bien aún no sabemos con exactitud por qué se construyeron estas islas, los recursos y la mano de obra necesarios para su construcción sugieren no solo la existencia de comunidades complejas capaces de tales hazañas, sino también la gran importancia de estos lugares.

Así pues, según describen los investigadores, la estructura habría pasado por varias fases de ampliación.

Primero se construyó el núcleo de madera hace unos 5.000 años. Posteriormente, tras el paso de 2.000 años, durante la Edad de Bronce, los habitantes reforzaron la isla con nuevas capas de piedra y vegetación. Y más tarde, en la Edad de Hierro, hubo aún otra modificación.

El patrón revelaría un dato importante: este lugar siguió siendo relevante durante generaciones y durante milenios. No fue una construcción improvisada, sino un espacio con valor social, simbólico y posiblemente estratégico.

Además, alrededor de la isla también se encontraron recipientes con restos orgánicos adheridos, lo que sugeriría actividades culinarias y reuniones comunitarias en esta zona.

De forma complementaria, también se descubrió lo que parece un antiguo camino de piedra sumergido que conectaba la isla con la orilla; aunque hoy en día se encuentra oculto bajo el agua, hace miles de años sí permitía acceder al asentamiento artificial.

Algunos expertos sugieren que estas islas artificiales habrían funcionado como centros ceremoniales, lugares de reunión o incluso símbolos de poder.

El enorme esfuerzo colectivo necesario para su construcción indicaría una compleja organización social, mucho más avanzada de lo que se creía hasta ahora.

Probablemente este hallazgo sea solo el principio de muchos otros, dado que existen centenares de crannogs en Escocia e Irlanda, muchos de ellos aún sin explorar. De hecho, se sospecha que existen muchos más, algunos de ellos sumergidos desde hace siglos.

Lo que sí parece evidente es que hace 5.000 años, las comunidades neolíticas no se dedicaban solo a cultivar o fabricar cerámica, sino que eran capaces de llevar a cabo construcciones complejas incluso bajo el agua.