Alemania prioriza la seguridad energética.

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Ciencia

Alemania cambia de estrategia: regresa al carbón para priorizar la seguridad energética ante la crisis del hidrógeno

Alemania realiza un ajuste en su hoja de ruta energética reactivando la operatividad de varias centrales de carbón que estaban en reserva.

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Las claves

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Alemania reactiva varias centrales de carbón para garantizar la seguridad energética ante retrasos en el despliegue del hidrógeno.

El país pospone la finalización de su red nacional de gasoductos de hidrógeno de 2032 a 2037 debido a dificultades técnicas y de infraestructura.

El regreso al carbón reabre el debate sobre el cierre total de estas plantas, originalmente previsto para 2030 en algunas regiones alemanas.

A pesar de la reactivación del carbón, las energías renovables ya cubren un 60% de la demanda eléctrica del país.

Alemania reactiva la operatividad de varias centrales de carbón que se encontraban en reserva. La medida, impulsada por el Gobierno federal, busca actuar como un mecanismo de seguridad ante la volatilidad de los precios de la energía y la necesidad de garantizar el suministro eléctrico nacional.

Aunque el país mantiene su compromiso de descarbonización a largo plazo, la prioridad inmediata se ha desplazado hacia la estabilidad de la red tras el apagón nuclear definitivo del año pasado.

El principal factor detrás de este movimiento es el retraso en el despliegue de la infraestructura de hidrógeno, que se considera la pieza más importante de la transición alemana -China, en ese sentido, va por delante y es ahora mismo referente-.

Alemania recurre de nuevo al carbón

La red nacional de gasoductos de hidrógeno, vital si se quiere sustituir al gas natural y al propio carbón en la industria, retrasa su fecha de finalización prevista pasando de 2032 a 2037, un importante cambio de fecha si tenemos en cuenta el panorama actual.

La capacidad de generación mediante electrolizadores, además, se encuentra muy por debajo de los objetivos gubernamentales, lo que impide que el hidrógeno verde asuma el rol de respaldo que el sistema requiere.

Es una situación realmente preocupante para el país que ha reabierto el debate sobre la viabilidad del cierre total del carbón, que iba a producirse en 2030 en las regiones occidentales de Alemania.

Los analistas, ahora, advierten que sin las nuevas centrales de gas listas para el hidrógeno operativas a tiempo, el país se verá obligado a mantener sus plantas de lignito abiertas más allá de lo planeado para evitar cortes de suministro: no es ninguna tontería.

Diferentes empresas energéticas ya han solicitado una mayor claridad regulatoria señalando que la falta de infraestructura de transporte está frenando inversiones millonarias en tecnologías limpias.

El regreso activo del carbón y esa frenada de la incorporación total del hidrógeno está provocando un efecto dominó que puede acarrear problemas serios a largo plazo, y no parece que el cambio esperado vaya a llegar antes de tiempo.

Pero, pese al retorno puntual del carbón en esta ocasión, el sector de las energías renovables sigue mostrando una sólida expansión, cubriendo ya el 60%, aproximadamente, de la demanda eléctrica alemana.

El Gobierno insiste en que la reactivación de las térmicas es una solución transitoria y no una renuncia a sus metas climáticas de alcanzar la neutralidad en 2045. El desafío técnico es notorio y el respaldo del hidrógeno es necesario para marcar la diferencia.