Un estudio descubre una nueva pista sobre el mecanismo que tienen los perros para entender a los seres humanos
Un estudio descubre una nueva pista sobre el mecanismo que tienen los perros para entender a los seres humanos
Los resultados sugieren que los perros pueden reconocer rasgos fonémicos en palabras relevantes incluso cuando las escuchan en un habla neutra.
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Durante mucho tiempo, la explicación más extendida sobre cómo nos entienden los perros ha sido también una de las más simples: que reaccionan sobre todo al tono, a los gestos y a la rutina, pero no tanto a las palabras. Un estudio reciente obliga ahora a matizar esa idea y a mirar el problema con más precisión.
El trabajo, publicado en Animal Cognition, plantea que los perros pueden detectar contenido fonémico relevante incluso cuando ese lenguaje aparece dentro de un discurso plano, monótono y sin la entonación exagerada que muchas personas utilizan al dirigirse a ellos. Eso cambia bastante la manera en la que solemos resumir su relación con la voz humana.
La investigación fue desarrollada por especialistas de las universidades de Lincoln, Sussex y Jean Monnet. La pregunta de partida era concreta, pero muy reveladora: ¿los perros responden porque reconocen algo del contenido verbal o simplemente porque se activan ante una prosodia familiar, como ocurre cuando escuchan su nombre en tono afectuoso?
¿Pueden identificar palabras?
Para poner a prueba esa hipótesis, los autores analizaron si los animales eran capaces de identificar palabras significativas cuando iban insertadas en fragmentos de habla leídos con una entonación neutra, casi irrelevante. Los resultados apuntaron a que sí, al menos en cierta medida, y esa es precisamente la aportación más llamativa del trabajo.
La novedad no consiste en afirmar que los perros entienden el lenguaje humano como una persona. Lo importante es que sugiere que su procesamiento auditivo puede ser más fino de lo que se creía y que no depende únicamente de una reacción sentimental al tono.
Más cerca de entendernos
Dicho de otra manera, los perros no solo parecerían responder a la melodía de la frase o al contexto general, sino también a ciertos sonidos con valor informativo. Esa posibilidad desplaza el foco desde la simple emoción provocada por la voz humana hacia un mecanismo más complejo, donde intervienen atención auditiva y reconocimiento de patrones sonoros.
La idea, además, encaja con otra línea de investigación reciente sobre cognición canina. En 2021, un estudio de la Universidad Eötvös Loránd ya apuntó que los perros podían segmentar palabras dentro de un flujo continuo de habla, utilizando cálculos estadísticos parecidos a los observados en bebés humanos durante las primeras fases del aprendizaje lingüístico.
Ese trabajo anterior no decía exactamente lo mismo, pero sí ayudaba a reforzar una conclusión similar: los perros no dependen solo de señales emocionales gruesas para interpretar nuestra voz. También parecen captar regularidades acústicas del habla y aprovecharlas para extraer información útil, incluso cuando el mensaje no llega envuelto en un tono especialmente llamativo.
Conviene, eso sí, evitar exageraciones. Los autores no sostienen que todos los perros comprendan frases complejas ni que posean una competencia lingüística comparable a la humana. Lo que proponen es algo más prudente y más sólido: que estos animales pueden aislar información relevante gracias al procesamiento de rasgos fonémicos, y no solo a la entonación.