Cambio en el Pacífico: descubren una "isla de la basura" formada en un 90% por restos marinos
Cambio en el Pacífico: descubren la impactante "isla de basura" y tiene una extensión de 3.000 metros cuadrados
Frente a la costa de Vanua Levu se ha hallado una isla formada en un 90% por restos marinos: los expertos la conocen como la "isla de la basura".
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Un reciente estudio arqueológico confirma el descubrimiento de una formación única en la costa occidental de Vanua Levu, en las Fiyi: se trata del islote de Culasawani, una estructura de unos 3.000 metros cuadrados que los expertos han tachado, de golpe, como "isla de basura".
Esa denominación, realmente, es más precisa de lo que parece, pero no es lo que muchos imaginan. No es que la isla esté invadida por plásticos o residuos humanos, sino que está compuesta en un 90% por restos de conchas de moluscos, con restos de fragmentos de cerámica debido a la actividad humana hace más de mil años.
La investigación que ha dado con el lugar, liderada por profesionales de la Universidad de la Costa del Sol y especialistas locales, confirma que la isla no fue construida de manera deliberada, sino que es resultado de una serie de desechos que fueron acumulándose hasta dar forma a una isla sorprendente.
De hecho, según las recientes dataciones de radiocarbono, se asegura que la isla empezó a formarse alrededor del año 760 d.C., y con la acumulación masiva de restos el territorio fue levantándose poco a poco -más de 60 centímetros- dando así forma a una especie de plataforma sólida por encima de la marea.
Una isla hecha con restos marinos
Supuestamente, dicha acumulación de restos de moluscos se produjo debido a que, las personas de la época, abrían el marisco para llevarse la carne y dejaban lo demás en el lugar, y paulatinamente se fue creando una especie de "nuevo suelo" donde, con el tiempo, hasta ha crecido vegetación en abundancia.
El equipo científico a cargo de la investigación remarca que, a pesar de que hayan denominado al lugar "isla de basura", este no guarda ninguna relación con contaminación moderna como plásticos: es un archivo biológico de valor incalculable que permite realizar un análisis detallado de cómo se trabajaba en el pasado en el mar.
De hecho, los análisis realizados han permitido identificar las especies de mariscos que consumían los antiguos pobladores de Fiyi y cómo gestionaban sus recursos en un momento con tantos cambios en el nivel del mar.
El islote de Culasawani está ahora mismo bajo protección para evitar que sus capas queden dañadas por cualquier tipo de accidente o desgaste. Por supuesto, además de los restos marinos, también se están analizando las piezas de cerámica halladas para ahondar en la cultura ancestral de las Fiyi.
A pesar de que lo más sorprendente, desde luego, es esa acumulación de moluscos, los restos de piezas artesanales también son clave para analizar la actividad cotidiana de una comunidad antigua.