Imagen actual del acueducto que aportaba 3.000 m³ de agua diarios a una ciudad de unos 10.000 habitantes.

Imagen actual del acueducto que aportaba 3.000 m³ de agua diarios a una ciudad de unos 10.000 habitantes. Junta de Castilla-La Mancha

Ciencia

La ciudad española Patrimonio de la Humanidad que tuvo un acueducto romano: aportaba 3.000 m³ de agua al día

Las excavaciones arqueológicas han permitido reconstruir su traza y entender cómo la red hidráulica romana prevenía enfermedades de origen hídrico.

Más información: La ciudad española Patrimonio de la Humanidad que conserva un sistema hídrico de 16 km: ha estado funcionando 2.000 años

P. G. Santos
Publicada

Las claves

Toledo cuenta con restos de un antiguo acueducto romano que aportaba entre 2.000 y 3.000 m³ de agua al día a la ciudad.

El sistema hidráulico, que incluía una presa y un sifón invertido para salvar el río Tajo, era ejemplo de la sofisticación de la ingeniería romana.

Gran parte de esta infraestructura permanece oculta e infrautilizada, integrada en paisajes agrarios y urbanos actuales.

Expertos proponen declararlo Bien de Interés Cultural y rehabilitar tramos para proteger y divulgar este patrimonio histórico.

El valor del acueducto romano de Segovia es incalculable como patrimonio histórico y técnico; de ahí que fuera nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1985. Sin embargo, no es la única construcción de este tipo que ha habido en España.

Toledo conserva los restos de un antiguo sistema de abastecimiento hidráulico que, entre los siglos I y IV d.C., aportaba entre 2.000 y 3.000 metros cúbicos de agua al día hasta una ciudad de unos 10.000 habitantes.

Este acueducto, todavía parcialmente visible en la margen derecha del Tajo, es un ejemplo de la sofisticación de la ingeniería romana en el centro‑peninsular.

El sistema hidráulico partía de la presa de La Alcantarilla, todavía parcialmente existente, y atravesaba el río Tajo mediante un sifón invertido que salvaba aproximadamente 100 metros de desnivel.

Tras cruzar el río, el agua se canalizaba a través de conducciones hasta la ciudad amurallada, donde se almacenaba en cisternas como las conocidas "Cuevas de Hércules".

Un patrimonio escasamente valorado

El caudal diario que aportaba a la ciudad era un volumen nada despreciable incluso para estándares romanos. Las excavaciones arqueológicas que han permitido reconstruir su traza también reflejan cómo la red hidráulica romana prevenía enfermedades de origen hídrico.

A pesar de su importancia, buena parte de este sistema hidráulico romano permanece en la sombra: trozos de canal, cimentaciones de torres acuarias y restos de la presa se integran hoy en paisajes agrarios o periféricos urbanos.

Los profesionales de la obra pública señalan que este patrimonio ha sido históricamente escasamente valorado, subordinado a lógicas funcionales modernas más que a un discurso histórico‑cultural claro.

En el I Congreso Internacional de Patrimonio de Obra Pública celebrado en Toledo, los ingenieros de Caminos, Canales y Puertos han reclamado iniciar el procedimiento para declarar Bien de Interés Cultural el conjunto del sistema hidráulico toledano.

Se propone así proteger presa, canales, sifones, torres acuarias y otros elementos, articulados en un único bien patrimonial más que como fragmentos aislados.

Además de la protección jurídica, los técnicos insisten en continuar con prospecciones arqueológicas y cartografía digital que reconstruyan el trazado completo del acueducto y su vinculación con Mazarambroz y la ciudad antigua.

Una vez reconstruida la red, la idea es rehabilitar selectivamente algunos tramos, consolidar restos y dotarlos de señalética explicativa que conecte la ingeniería romana con el recorrido urbano actual del turista.

El sistema de abastecimiento de Toledo, que se sitúa entre las 18 actuaciones de obra pública más urgentes de todo el país, muestra cómo la ciudad medieval se alzó sobre una infraestructura de alta capacidad técnica.

Conservar estos restos no solo rescata una pieza fundamental de la historia urbana, sino que ofrece un eje identitario para narrar la ciudad desde la ingeniería, la hidráulica y el uso sostenible del agua.