Imagen de archivo de una suelta de un lince ibérico dentro del programa LIFE.

Imagen de archivo de una suelta de un lince ibérico dentro del programa LIFE. EFE / Salas

Ciencia

Ni Doñana ni Sierra de Andújar: el nuevo refugio del lince ibérico en España donde ya han comenzado a liberar ejemplares

Doñana y la Sierra de Andújar siempre han sido los enclaves predilectos del Lince Ibérico, pero ya hay nuevos territorios.

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Las claves

La provincia de Cuenca se ha convertido en un nuevo refugio clave para el lince ibérico, donde ya se han liberado varios ejemplares dentro de un programa de reintroducción.

El objetivo del proyecto es alcanzar una población autosuficiente de linces ibéricos, permitiendo la reproducción natural y la consolidación fuera de sus hábitats tradicionales.

Los linces liberados provienen de centros de cría en cautividad y son monitorizados con collares GPS para estudiar su adaptación y dispersión en el territorio.

La reintroducción del lince ibérico contribuye al equilibrio ecológico, ayudando a controlar las poblaciones de conejo y manteniendo la salud de los ecosistemas mediterráneos.

Durante décadas, hablar del lince ibérico implicaba nombrar irremediablemente a sus hábitats naturales por excelencia: Doñana y la Sierra de Andújar. Con el tiempo, la distribución de esta emblemática especie ha ganado territorio de forma acelerada, consolidándose en otros refugios.

De hecho, uno de ellos ya ha iniciado la liberación de algunos ejemplares con el objetivo de restaurar el equilibrio ecológico. Se trata de la provincia de Cuenca, la cual se ha convertido en uno de los escenarios clave de la expansión del lince ibérico en España.

Y es que se han liberado tres nuevos ejemplares de lince ibérico, lo cual supone un paso más en la estrategia de reintroducción cuidadosamente planificada, cuyo objetivo es consolidar una población estable fuera de los núcleos tradicionales.

Así pues, la Consejería de Desarrollo Sostenible del Gobierno de Castilla-La Mancha continúa avanzando en su proyecto de reintroducción del lince ibérico. De hecho, esta no es una acción aislada, sino parte de un programa más amplio que ya acumula buenos resultados.

La expansión del lince

El proyecto se inició ya el pasado año 2025, con la suelta de 12 ejemplares, y ha seguido en 2026 con la suelta de otros 6 ejemplares más. La suelta más reciente ha incluido a 3 nuevos ejemplares: dos en el municipio de Las Pedroñeras y uno en el entorno de La Alberca de Záncara.

El objetivo del programa es alcanzar una masa crítica suficiente que permita la reproducción natural y la autosuficiencia de la población. Actualmente, ya se estima que existe al menos una decena de linces asentados en la zona, lo que indicaría una evolución favorable del programa.

Todos los animales proceden de centros de cría en cautividad, como el de La Olivilla en Jaén, y son liberados tras un periodo de adaptación controlada. Además, todos los ejemplares están equipados con collares GPS, lo que permite monitorizar su comportamiento, supervivencia y dispersión territorial.

Cabe destacar que la elección de Cuenca como nuevo enclave territorial no es casual, dado que el lince ibérico requiere hábitats muy específicos: ecosistemas mediterráneos bien conservados, baja densidad humana y, en especial, recursos abundantes, como el conejo, que constituye alrededor del 90% de su dieta.

En este sentido, varias zonas de Castilla-La Mancha presentan condiciones óptimas: mosaicos de matorral y monte bajo, conectividad ecológica y disponibilidad de presas adecuadas. Todo ello favorece la supervivencia individual del lince ibérico, y su reproducción.

Además, la reintroducción de esta especie tiene un impacto ecológico relevante, dado que contribuye al control de poblaciones de conejo y otras especies, ayudando a mantener el equilibrio de los ecosistemas mediterráneos.

El caso del lince ibérico es uno de los mayores éxitos de conservación a nivel mundial. A principios de los años 2000, la especie estuvo al borde de la extinción, con apenas 100 individuos en libertad.

Hoy, gracias a programas coordinados como Life Lynxconnect, la especie ha experimentado un crecimiento sostenido, superando los 1.600 ejemplares, y llegando a cifras incluso superiores según los últimos censos.

Este avance implica reclasificar su estado desde "en peligro crítico" a "vulnerable", reflejando la eficacia de las estrategias de conservación basadas en la evidencia científica, gestión del hábitat y reproducción en cautividad.

Sin embargo, a pesar de los avances, queda mucho camino que recorrer. Entre las principales amenazas para los linces destacan los atropellos, siendo una de las principales causas de su mortalidad, además de la fragmentación de su hábitat y la variabilidad en las poblaciones de conejo.

Por ello, el éxito a largo plazo no depende solo de la liberación más o menos sostenida de linces en cualquier territorio, sino también en la gestión integral de dicho territorio, la implicación de las comunidades locales y la continuidad de los programas de conservación.