EEUU cambia las normas: científicos confirman que la música no mejora nuestro rendimiento físico

EEUU cambia las normas: científicos confirman que la música no mejora nuestro rendimiento físico

Ciencia

EEUU cambia las normas: científicos confirman que escuchar música alta no mejora nuestro rendimiento físico

Aunque muchos utilicen música a todo volumen para mejorar su rendimiento en el gimnasio, lo cierto es que no ofrece resultados evidentes.

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Las claves

Escuchar música a alto volumen durante el ejercicio no mejora el rendimiento físico, según un estudio publicado en JAMA Otolaryngology–Head & Neck Surgery.

Reducir el volumen de la música a niveles moderados protege la salud auditiva sin afectar la percepción de intensidad del ejercicio.

La música alta puede provocar problemas auditivos y no es necesaria para motivar ni aumentar la intensidad del entrenamiento.

La OMS recomienda mantener el volumen por debajo de 85 decibelios para evitar daños auditivos, y los expertos sugieren no superar el 60% del volumen máximo.

No son pocos los que escogen escuchar música a todo volumen durante sus sesiones de entrenamiento con la intención de mejorar la intensidad de su actividad. Pero la verdad es que eso no cambia realmente la efectividad de las sesiones de deporte, según acaba de confirmar la ciencia.

Si bien es cierto que escuchar música, en general, puede servir como un buen chute de motivación, a través de mecanismos psicológicos y fisiológicos, no hay diferencia entre poner los casos a máximo volumen o con un sonido más bien moderado. De hecho, poner la música en alto es contraproducente y hasta puede provocar problemas auditivos.

Los responsables del estudio publicado en JAMA Otolaryngology–Head & Neck Surgery confirman que reducir el volumen de la música -hasta por debajo de los 3 decibelios- no afecta significativamente la percepción de intensidad del ejercicio, pero sí disminuye considerablemente el riesgo de pérdida auditiva inducida por ruido.

No, la música alta no es mejor para hacer ejercicio.

No, la música alta no es mejor para hacer ejercicio.

Hay que evitar la música alta

La investigación, que analizó a asistentes a clases de fitness grupales en un estudio de Los Ángeles, sugiere que mantener la música a volúmenes más moderados -alrededor de 88.5 decibelios en lugar de 91.4 decibelios- protege la salud auditiva sin afectar el rendimiento deportivo.

Los autores hacen hincapié en que la música extremadamente alta no es necesaria para motivar o aumentar la intensidad, desafiando la norma común en muchos gimnasios modernos, y es que seguro que habréis entrado en más de uno que tenga la música a todo volumen como si fuera una discoteca.

Aunque la música sí es buena -en su medida- para mantener, por ejemplo, la concentración durante una larga sesión de cardio, hay que tener claro que si nos pasamos de ciertos niveles puede provocar problemas de salud física, afectando principalmente a nuestros oídos.

La música actúa como un distractor que bloquea las señales de fatiga y dolor que el cuerpo envía al cerebro, permitiendo entrenar con mayor intensidad sin sentir tanto cansancio, pero no hay que pasarse.

La regla de oro es mantener el volumen por debajo del 60%, evitando así la posibilidad de sufrir un trauma acústico. De hecho, hasta la propia OMS advierte que exposiciones superiores a 85 decibelios son peligrosas, aumentando la sordera a largo plazo.

Además, hay que tener en cuenta el aislamiento acústico excesivo aumenta el riesgo de accidentes, especialmente si estamos entrenando al aire libre -hay más peligro de ser atropellados, por ejemplo, por la falta de reacción ante avisos externos- o en áreas de pesas libres donde se necesita estar alerta a lo que ocurre a nuestro alrededor.