El presidente chino, Xi Jinping, conversa con investigadores en la Universidad de Ciencia y Tecnología de Macao.

El presidente chino, Xi Jinping, conversa con investigadores en la Universidad de Ciencia y Tecnología de Macao. Alamy

Ciencia

China deja de pagar a las revistas: más de 50.000 científicos no abonarán las tasas de 4.200 euros por estudio

La Academia China de Ciencias ya ha comunicado a sus investigadores que no financiará la publicación de artículos en revistas de acceso abierto.

Más información: La vuelta a las andadas del científico chino que creó los primeros bebés editados genéticamente

P. G. Santos
Publicada

Las claves

La Academia China de Ciencias dejará de pagar las tasas para publicar en más de 30 revistas de acceso abierto internacionales, incluyendo Nature Communications y Science Advances.

La decisión afecta a más de 50.000 investigadores y podría tener un gran impacto económico en las editoriales científicas internacionales.

China busca impulsar sus propias revistas científicas como alternativa, acelerando un plan estatal para crear publicaciones de prestigio global.

Los investigadores solo podrán pagar las tasas con fondos externos, mientras que en otros países como EE.UU. se estudian medidas similares pero menos restrictivas.

La Academia China de Ciencias (CAS, por sus siglas en inglés), el centro de investigación más grande del mundo, acaba de tomar una decisión que supone todo un desafío para las editoriales de acceso abierto.

Esta institución ha comunicado a sus investigadores que tiene previsto dejar de pagar por la publicación de sus artículos en docenas de revistas internacionales de lectura gratuita que considera demasiado caras.

Entre estas revistas aparecen títulos de gran prestigio como Nature Communications, Cell Reports y Science Advances. La CAS aún no ha anunciado públicamente esta nueva política, que se espera que entre en vigor en el mes de marzo, pero ya ha sido adelantada por la revista Science.

En 2025, aproximadamente el 10 % de los artículos de Nature Communications y Science Advances tenían un autor afiliado a la CAS, y alrededor del 40 % de los artículos de cada una de ellas tenían un autor de alguna institución china, según un análisis de la propia Science.

Esta decisión no sólo tendría un gran impacto económico para las revistas de acceso gratuito porque la CAS emplea a más de 50.000 investigadores en un centenar de centros, sino que puede que esconda un interés: impulsar las revistas del propio país.

Desde 2019, el Gobierno ha estado llevando a cabo un plan para desarrollar 400 revistas científicas de categoría mundial como alternativas asequibles a las de los países occidentales; en 2023, el país contaba con unas 178 revistas de acceso abierto en inglés.

En los mensajes que ya están recibiendo los investigadores se les comunica que no podrán utilizar los fondos de la academia para pagar los gastos que las editoriales cobran para que los artículos puedan leerse de manera gratuita nada más publicarse, en más de 30 revistas.

El coste medio de este gasto es de unos 1.700 euros a nivel mundial, pero hay revistas que cobran hasta más de 4.000 euros por artículo. Esta nueva política también les prohíbe utilizar fondos de otras fuentes de la administración para cubrir este pago.

No obstante, los científicos van a poder seguir publicando en estas revistas siempre que dispongan de otras fuentes de financiación. Y les será posible también publicar en revistas como Nature, que ofrece tanto opciones de acceso abierto como de pago.

Los investigadores de este país ya publican cada vez más artículos de acceso abierto porque, entre otras razones, puede reportarles beneficios profesionales. Estos artículos pueden obtener más citas que los de pago y algunas de las revistas de acceso abierto son prestigiosas.

Por ahora, los ingresos por publicar artículos que puedan leerse de manera gratuita van a parar a las editoriales, lo que les permite a algunas de las editoriales más grandes del mundo obtener beneficios excesivos.

Otros países también están tomando medidas para reducir este tipo de gastos, pero sus medidas no son tan restrictivas como las chinas. En Estados Unidos, por ejemplo, los Institutos Nacionales de Salud del país (NIH, por sus siglas en inglés) están considerando adoptar esta decisión.