Imagen de archivo de una mujer sentada en una terraza.

Imagen de archivo de una mujer sentada en una terraza. Europa Press

Ciencia

Finlandia rompe las reglas: todas las mujeres que no tienen hijos envejecen más rápido y su riesgo de muerte es mayor

Se suele creer que la maternidad acelera el envejecimiento prematuro. Sin embargo, no tener descendencia es peor si cabe, según un reciente estudio.

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Las claves

Un estudio finlandés revela que tanto no tener hijos como tener muchos acelera el envejecimiento y aumenta el riesgo de muerte en mujeres.

El menor riesgo de mortalidad y envejecimiento se observó en mujeres con 2-3 hijos, nacidos en la adultez temprana.

La investigación analizó datos de 14.836 mujeres gemelas y midió la edad biológica a través de la metilación del ADN.

El estudio sugiere que el embarazo y la crianza pueden tener efectos protectores, posiblemente por apoyo social y cuidados recibidos.

La teoría de la historia de vida sugiere que los organismos deben equilibrar sus recursos entre supervivencia y reproducción. Por ello, se solía creer que el envejecimiento sería también una consecuencia de esta repartición de recursos.

Si tenemos hijos, su crianza consume recursos y, por tanto, aceleraría el envejecimiento de los padres al tener que reducir dichos recursos para su propia supervivencia. Es lo que se conoce como "teoría del soma desechable del envejecimiento".

Sin embargo, no son pocos los trabajos que han encontrado una curva en forma de U en cuanto a reproducción y mortalidad se refiere: tener muchos hijos aumentaría el riesgo de mortalidad de los padres.

Pero no tener descendencia, también, como habría vuelto a sugerir un nuevo estudio llevado a cabo en Finlandia y publicado recientemente en la revista Nature Communications.

Tener hijos tiene un "coste" biológico, pero no tenerlos, también. Como muchas otras facetas de la biología, tanto los excesos como el defecto de determinados factores pueden acarrear perjuicios vitales. En este caso, tanto la ausencia de hijos como su exceso parecen dar lugar a un envejecimiento acelerado, y también a un mayor riesgo de muerte prematura.

Para corroborar esta teoría, los investigadores se basaron en los datos de la Cohorte Finlandesa de Gemelas, un estudio poblacional que permite analizar un historial reproductivo completo de 14.836 mujeres, teniendo en cuenta factores de riesgo comunes gracias al uso de cuestionarios y registros civiles.

Se pudieron analizar datos completos de nacimientos de todas ellas, y también se lograron realizar estudios de envejecimiento en un subgrupo de 1.054 mujeres mediante mediciones de metilación del ADN para estimar su edad biológica real.

Se dividió a las participantes del estudio en seis grupos según su número de hijos y momento del parto, pudiendo comparar la evolución de su esperanza de vida gracias al hecho de ser gemelas idénticas.

Posteriormente, usando datos de esperanza de vida y muestras de cambios del ADN en relación al envejecimiento, los investigadores modelaron el impacto de la reproducción en el proceso de envejecimiento.

Tener hijos, vivir más

En estudios previos ya se habría sugerido que un peor estado de salud inicial, tener un gran número de hijos o incluso ser madre a muy temprana edad, se relacionaría con un envejecimiento acelerado y una menor esperanza de vida.

Sin embargo, la mayoría de estos estudios se centraron en efectos de parámetros únicos, como la edad del primer parto, sin tener en cuenta las consecuencias de cada parto y la posible acumulación de sus potenciales perjuicios sobre la supervivencia, algo que sí se ha analizado en este nuevo trabajo.

Según los resultados de esta investigación, tanto el hecho de tener una gran cantidad de hijos (una media de 6-7 hijos), como el hecho de no tener ningún hijo, se asociaría con un mayor riesgo de mortalidad y un envejecimiento biológico acelerado, independientemente de otros factores de estilo de vida.

De hecho, el riesgo más bajo se observó en mujeres que tuvieron entre 2 y 3 hijos que fueron madres en la edad adulta temprana.

Como explica Mikaela Hukkanen, autora principal del estudio e investigadora doctoral de la Universidad de Helsinki al medio Scientific American: "Como fenómeno evolutivo, el envejecimiento es realmente interesante. Nuestro hallazgo es algo sorprendente, pero también lógico", en referencia a los estudios previos que ya observaban esa curva en forma de 'U'.

El hallazgo de que las mujeres sin hijos también envejecían más rápido también sorprendió a los investigadores, aunque en este aspecto sugieren que tanto el embarazo como la crianza poseerían cierto potencial protector, asociándose a un menor riesgo de cáncer, por ejemplo.

Asimismo, durante estos periodos, se sabe que existe un mayor apoyo social hacia los nuevos padres, además de un mayor cuidado para estos mismos padres por parte de sus hijos a lo largo de la vida, lo cual podría aumentar también su longevidad.

Como limitaciones, cabe destacar que este estudio no puede hablar de causalidades, sino solo de asociaciones. Las mujeres incluidas en el trabajo nacieron entre finales del siglo XIX y mediados del siglo XX en Finlandia, y tanto el país como la época histórica no serían extrapolables a nuestro momento actual.

De hecho, durante estos años las participantes vivieron varias guerras y periodos de agitación social en Finlandia, lo que pudo afectar a sus oportunidades de tener más o menos descendencia; destacan especialmente las mujeres que no tuvieron hijos, que eran minoría dentro del estudio, algo que los investigadores asocian a posibles afecciones de salud preexistentes que a su vez afectarían a su esperanza de vida.