Un oso polar juega en el agua en Groenlandia.

Un oso polar juega en el agua en Groenlandia. EFE / Jim Lo Scalzo

Ciencia

El espesor del hielo del Ártico, en mínimos históricos: "Es demoledor, se calienta más rápido que el resto del planeta"

Algunas investigaciones ya apuntan a que el primer día sin hielo podría darse antes de 2030, con consecuencias que irían más allá de esta región.

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Las claves

El espesor del hielo del Ártico ha alcanzado un mínimo histórico, situándose en menos de 1,5 metros a finales de 2025, frente a los 3 metros habituales en los años 80 y 90.

La pérdida anual de hielo en los glaciares del Ártico escandinavo y Svalbard entre 2023 y 2024 ha sido la mayor jamás registrada, según la NOAA.

El calentamiento global, impulsado por el aumento de gases de efecto invernadero, está acelerando el deshielo ártico a un ritmo mayor que en otras regiones del planeta.

La reducción del hielo ártico podría provocar un aumento del nivel del mar, mayor riesgo de inundaciones y cambios en el clima de regiones como España, además de afectar a la navegación y biodiversidad del Ártico.

La extensión del océano Ártico comenzó a medirse, gracias a los satélites, en 1979. Desde entonces, la pérdida de hielo ha aumentado a un ritmo sin precedentes.

Los glaciares del Ártico escandinavo y de Svalbard han sufrido entre 2023 y 2024 la mayor pérdida anual de hielo jamás registrada, según el informe que elabora cada año la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés).

Los datos más recientes también alertan de este preocupante escenario sobre el que los expertos llevan años advirtiendo, con consecuencias que van más allá del Ártico.

Zack Labe, de la iniciativa científica Climate Central, ha estudiado el espesor medio mensual del hielo marino en la región alrededor del Polo Norte desde 1979 hasta el 27 de diciembre de 2025, año en el que se ha alcanzado un nuevo mínimo histórico.

En el gráfico que ha realizado se aprecia un claro ciclo estacional, lo cual no es de extrañar ya que los valores máximos se registran a principios de primavera, mientras que los más bajos se dan a finales de verano.

Gráfica elaborada por el investigador de la iniciativa científica Climate Central Zack Labe.

Gráfica elaborada por el investigador de la iniciativa científica Climate Central Zack Labe.

Lo que sí es destacable es el descenso que se ha producido en el espesor con el paso del tiempo. Durante la década de los 80 y de los 90 era habitual que a finales de año alcanzara los 3 metros; en 2025 es probable que finalice sin llegar siquiera a 1,5.

Un récord tras otro

Este año no sólo se ha establecido un nuevo récord histórico de espesor medio mínimo del hielo, sino que la diferencia con respecto al anterior récord, que era de 2024, ha seguido aumentando en el mes de noviembre.

Los datos demuestran que, hasta el momento, el espesor del hielo ha aumentado poco durante la temporada de congelación en el extremo norte del Ártico, que va de septiembre a marzo. Anteriores estudios ya habían advertido que estos valores no tienen precedentes.

La región analizada por Labe se sitúa en la zona del planeta cuya latitud es mayor de 85 grados norte. Se trata de un área que suele tener algunos de los hielos más antiguos y resistentes, por lo que "no es nada bueno" para el estado general del Ártico.

La situación tampoco mejora fuera del Polo Norte. El volumen total de hielo marino del Ártico que se registró en noviembre estableció un nuevo récord como el más bajo registrado en este mes.

Además, la extensión del hielo marino del Ártico ha estado marcando nuevos mínimos históricos diarios para esta época del año durante semanas.

La combinación de bajos niveles de hielo y las temperaturas récord que también se están dando "colocan al Ártico en una mala posición de cara al 2026", como augura Labe.

"Las tendencias son demoledoras", añade el meteorólogo de Meteored Francisco Martín León en conversación con EL ESPAÑOL. "El Ártico se está calentando más rápido que el resto del planeta".

Y es que el principal motivo por el que se está reduciendo el espesor del hielo marino en esta zona es el calentamiento global causado por el aumento de gases de efecto invernadero. A mayor temperatura del aire, mayor es el derretimiento.

En comparación con el hielo marino antártico, en el Ártico se está reduciendo a una velocidad mayor ya que la masa continental es menor, pues casi todo es océano cubierto de hielo.

Qué consecuencias podría tener

La incertidumbre sobre lo que puede ocurrir es alta. Aun así, ya hay algunas investigaciones que aseguran que el primer día sin hielo en el Ártico llegaría antes de 2030. Otras han optado por una horquilla que va desde 2050 hasta 2070.

Martín León prefiere no fijar una fecha al respecto, pero tiene claro que el margen cada vez se estrecha más: "La primera vez que escuché esto en mi carrera profesional, allá por los años 90, se hablaba de finales de siglo".

Independientemente del cuándo, en lo que sí existe un consenso es en que las consecuencias se extenderían más allá del Ártico. Este retroceso glaciar es un factor clave en el aumento del nivel del mar, por lo que el riesgo de inundaciones sería mayor.

España también podría verse afectada, pasando a tener un clima más subtropical, lo que supone que llovería con una mayor intensidad, además de que las olas de calor y las noches tropicales serían más frecuentes.

El contraste térmico disminuiría de manera considerable, mientras que el número de irrupciones cálidas hacia latitudes altas también podría ir en aumento. "El impacto sería tremendo", advierte Martín León.

En el Ártico, por su parte, dejaría zonas de navegación de más fácil acceso, donde los barcos no necesitarían estar reforzados contra el hielo. Esto no sólo podría afectar a las especies animales, sino que también existiría el riesgo de que ciertas plantas colonicen regiones terrestres.