No hay nada como una jornada de estudio después de un buen café (o a lo mejor sí).

No hay nada como una jornada de estudio después de un buen café (o a lo mejor sí). Pixabay

Ciencia Concentración

Diez consejos para sobrevivir al periodo de exámenes sin café

Desde tomar un aporte adecuado de azúcar a respirar profundamente. Con estos consejos podrás reducir la fatiga sin tener que recurrir a bebidas estimulantes.

Estudiantes, los exámenes están ya aquí. Como cada año, la época más temida de los universitarios llega pisando fuerte, dejando tras de sí un reguero de café y bebidas energéticas.

Aprobar todos los exámenes del curso no es fácil y por eso muchos estudiantes optan por este tipo de bebidas para mantenerse despiertos y alargar sus tiempos de estudio lo máximo posible. Sin embargo, no todo el mundo tolera bien estas sustancias y, si bien es cierto que si no se padecen problemas previos el café puede ser incluso beneficioso para la salud, otras opciones como las mencionadas bebidas energéticas pueden convertirse en una opción peligrosa.

Por eso, vale la pena conocer otras formas de estar alerta, como las que proponen en un reciente artículo de Business Insider.

Apartar la vista de la pantalla

Es bien conocido que abusar de las pantallas de televisiones y ordenadores puede causar problemas en los ojos como sequedad, visión borrosa o dolor de cabeza. Pero eso no es todo, ya que la fatiga ocular también hace difícil mantener los ojos abiertos, complicando la concentración en el trabajo.

Para solucionar estos problemas se recomienda a las personas que trabajan con este tipo de dispositivos que bajen el brillo de las pantallas o que las cambien por una LCD y también que cada 20 minutos aproximadamente fijen la vista en un objeto alejado del ordenador.

Elegir bien la comida

A la hora de estudiar o trabajar en cualquier empleo que requiera mucha atención es importante tomar un aporte adecuado de azúcar de forma regular, para asegurar que el cerebro tenga combustible suficiente para su correcto funcionamiento. Esto no quiere decir que se deba abusar de chucherías y bebidas azucaradas; pues, además de ser poco saludables, podrían provocar el efecto contrario al deseado.

La opción perfecta sería tomar snacks ricos en fibra, proteínas de alta calidad y, sobre todo hierro, ya que su carencia se asocia frecuentemente a la fatiga. Si además se acompaña todo esto con un buen aporte de vitamina C mejor que mejor, ya que ésta ayuda a que el hierro se absorba correctamente.

Beber mucha agua

Todos estos alimentos se deben regar con una buena cantidad de agua. Una buena hidratación es esencial para el correcto funcionamiento del organismo; ya que tiene, entre otras funciones, la capacidad de transportar en el torrente sanguíneo sustancias como el oxígeno o los azúcares que viajan hasta el cerebro. De hecho, un estudio de 2009 estableció que un porcentaje de deshidratación tan pequeño como el 2% ya puede causar fatiga y confusión.

Salir al exterior

La luz del Sol es uno de los ingredientes esenciales para el correcto funcionamiento del organismo. Desde ayudar a la producción de vitamina D hasta mejorar el estado de ánimo, son muchas los beneficios que el astro rey puede aportar a nuestra salud.

Y, por supuesto, también tiene mucho que ver en la lucha contra la fatiga. De hecho, existen estudios que demuestran que la exposición a la luz solar puede ayudar a fijar la memoria y mejorar la concentración. Además, también actúa sobre la zona del cerebro encargada de controlar los ciclos de sueño y vigilia.

Hacer ejercicio

En general, el ejercicio físico favorece la secreción de endorfinas, unas sustancias que se encargan de generar sensación de bienestar, disminuyendo a su vez la fatiga.

Cualquier deporte aportaría estos beneficios, aunque una opción perfecta podría ser el baile, ya que se une a los efectos positivos de la música.

Escuchar música

Efectivamente, la música es una de las pocas medicinas que no se venden en las farmacias. La lista de beneficios que aporta a la salud humana es inmensa y, por supuesto, también incluye la mejora de la concentración y el ánimo.

Por ejemplo, existen estudios que demuestran que los conductores somnolientos fijan mejor la atención en la carretera si se encuentran escuchando su música favorita durante el viaje. Por eso, para aquellas personas que no necesitan estudiar en completo silencio puede ser una gran opción. Eso sí, para desgracia de los vecinos, sus efectos se intensifican al aumentar el volumen, así que mejor usar auriculares.

Respirar profundamente

Aunque respirar es un acto reflejo, hacerlo bien es todo un reto, que puede aportar muchísimos beneficios también. Hacerlo profundamente favorece que llegue al cerebro una cantidad óptima de oxígeno, mejorando la concentración y disminuyendo la fatiga. Además, ayuda a disminuir el estrés y la ansiedad y refuerza el sistema inmunológico. 

Masticar chicle

Cada vez son más los profesionales que recomiendan masticar chicle a las personas que experimentan problemas de nervios o falta de concentración durante los exámenes. Aunque no hay una teoría clara, se cree que esto se debe a que la masticación favorece la circulación y activa ciertas zonas del cerebro, evitando las distracciones.

Ver vídeos de gatitos

Se sabe que vivir con animales es una terapia perfecta para disminuir la ansiedad y, con ellos, aumentar la concentración. Sin embargo, no todo el mundo puede tener un animal en casa. Por eso, en 2015 se llevó a cabo un estudio en el que se entrevistaba a 7.000 personas sobre su percepción sobre el trabajo después de ver vídeos de animales en internet. No se analizaron sus niveles en sangre de sustancias asociadas al estrés, pero en general la mayoría de ellos aseguraron sentirse más relajados y menos cansados durante el trabajo. Sin duda es una magnífica excusa para dedicar a Youtube los descansos del estudio.

Para situaciones desesperadas, medidas desesperadas: la siesta

Puede parecer una paradoja, pero en realidad es un hecho totalmente lógico. Para mantenerse despierto, no hay nada como dormir. Por eso, durante épocas de estudio o mucho trabajo, en las que es necesario permanecer alerta muchas horas, se recomienda recurrir a siestas cortas, de no más de media hora. De esta forma, el cerebro tendrá el descanso justo para poder volver al trabajo con toda su fuerza.

De hecho, se considera que durante el sueño tienen lugar procesos de fijación de memoria esenciales para afianzar todo lo estudiado durante la jornada. Más vale media hora de siesta que ocho horas de cafeína.