Dos copas de vino tinto dispuestas para ser bebidas.

Dos copas de vino tinto dispuestas para ser bebidas. Pixabay

Ciencia

Comprueba la copa con la que bebes el vino: puede estar volviéndote alcohólico

Un estudio de la Universidad de Cambridge apunta que en los últimos 300 años la capacidad de los vasos del Reino Unido se ha multiplicado por siete.

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En las últimas dos décadas, el aumento del tamaño de las copas de vino ha favorecido un mayor consumo de alcohol. La frase anterior podría formar parte de algún chiste de borrachos, pero nada más lejos de la realidad. Se trata de la principal conclusión a la que ha llegado un grupo de científicos de la Universidad de Cambridge, que se propuso analizar la evolución de la capacidad de los vasos en Inglaterra en los últimos siglos y acabó llevándose una sorpresa.

La prestigiosa psicóloga británica Theresa Marteau y sus colegas sabían que cuanto más grande es el tamaño de una vajilla, mayor es el consumo de alimentos que se sirven en ella. Desconocían si ocurría lo mismo con las copas de cristal y la bebida. Así que los investigadores del Instituto de Salud Pública de la conocida universidad inglesa se pusieron manos a la obra.

Para llevar a cabo semejante investigación contactaron con maestros cristaleros de todo el Reino Unido, con museos que guardaban entre sus colecciones copas antiguas, con grandes almacenes e incluso compraron algunos vidrios por eBay. Todo ello con el objetivo de tener una muestra lo más variada posible. Así, llegaron a analizar la capacidad de un total de 411 copas de vino que habían sido fabricadas entre 1700 y el año 2017.

Los resultados de la investigación, que acaba de ser publicada en el popular -y divertido- número de Navidad de la revista The BMJ, apuntan que el tamaño de las copas de vino no ha dejado de crecer desde el siglo XVIII. En concreto, la capacidad de las copas ha pasado de los 66 mililitros de media en 1700 a los 417 mililitros en la década de 2000, llegando en 2017 a los 449 mililitros, el máximo hasta la fecha. Es decir, en los últimos 300 años, el volumen de las copas se ha multiplicado por siete.

Los investigadores también han constatado que, a la par, el consumo de vino ha aumentado sobremanera desde la década de los 60. Así, entre 1960 y 1980 se multiplicó por cuatro, y entre 1980 y 2004 volvió a duplicarse. Estos datos coinciden con el aumento más acentuado que se ha producido en el tamaño de los vasos, que han pasado de tener un capacidad de 230 mililitros en el año 1990 a los 300 mililitros en el 2000 y a los 449 mililitros en 2017.

Según los expertos de Cambridge, las razones de este aumento pueden encontrarse en las estrategias que llevan a cabo los restaurantes y bares de copas, que buscan aumentar las ventas de vino a través de recipientes cada vez más grandes. Los clientes tienden a poner más vino cuanto más grande es la copa, lo que hace que se eleve sobremanera su consumo. A la vez, los científicos también señalan que el aumento de los vasos permite al consumidor disfrutar más plácidamente del vino, lo que repercute también en un mayor consumo.

No es de extrañar por tanto que, a tenor de los resultados obtenidos, los autores consideren que, además de los precios bajos, o la mayor disponibilidad y comercialización de bebidas alcohólicas, "el mayor tamaño de las copas de vino ha podido contribuir al aumento del consumo de alcohol a través de varios mecanismos potencialmente concurrentes".