Portada del disco de oro lanzado en el interior de la sonda Voyager.

Portada del disco de oro lanzado en el interior de la sonda Voyager. Archivo

Ciencia Misión espacial

De Mozart a Chuck Berry: el disco para aliens de la Voyager cumple 40 años

El gobierno de EEUU incluyó un disco de oro con información sobre la Tierra en la sonda espacial lanzada a mayor distancia hasta la fecha.

Manuel Oliva

Como lanzar un mensaje al mar dentro de una botella. Así fue la misión de lanzamiento de las sondas Voyager 1 y 2. Paradójicamente, fue la número dos la que salió primero de la esfera terrestre, un hecho que tuvo lugar hace justo 40 años, el 20 de agosto de 1977. Esta empresa, llevada a cabo por la NASA, tenía dos objetivos: explorar por primera vez los planetas exteriores y establecer contacto con otros pobladores del universo.

La primera parte fue un éxito. La sonda lanzada con un cohete Titán-Centauro pasó por Júpiter en 1979, Saturno en 1981, Urano en 1986 y Neptuno en 1989 tomando fotografías hasta ese momento imposibles. Además, en el año 2007 consiguió su mayor logro, cuando gracias a la información recabada por sus aparatos de medición y enviada a la Tierra, los científicos de la NASA pudieron deducir que la forma exacta del Sistema Solar no es redonda, sino ovalada.

En cuanto al segundo objetivo, el de lograr contacto con otra civilización, aún es una incógnita. Actualmente la Voyager 2 se encuentra fuera del Sistema Solar, a más de 114 Unidades Astronómicas de la Tierra, o lo que es lo mismo, a 114 veces la distancia del sol a la Tierra y se desplaza a una velocidad de 55.345 kilómetros por hora. Se espera que el aparato pueda mandar señales de radio hasta el año 2025 y lo que pase después es imprevisible.

Ambas sondas gemelas llevan en su interior un disco de oro con información sobre la Tierra que está destinado a servir de comunicación con posibles habitantes de otros planetas. Los datos que se encuentran en este soporte apto para ser extraídos con un reproductor de vinilo fueron minuciosamente pensados por el astrónomo estadounidense Carl Sagan y su equipo. Estos son algunas curiosidades sobre este documento que prueba la existencia de la vida en la Tierra y que está destinado a ser visto en algún momento de la historia por una civilización que sea tan avanzada como para viajar por el espacio.

La actividad cerebral de la esposa de Sagan

"Me conectaron a un ordenador que convertía en sonidos todos los datos de mi cerebro y de mi corazón. Empecé pensando en la historia de la Tierra y de la vida que alberga. Del mejor modo que pude intenté reflexionar sobre la historia de las ideas y de la organización social humana. Pensé en la situación en que se encontraba nuestra civilización y en la violencia y la pobreza que convierten este planeta en un infierno para tantos de sus habitantes. Hacia el final me permití una manifestación personal sobre lo que significaba enamorarse", contó en su momento Ann Druyan.

Actualmente los médicos no pueden interpretar las ondas cerebrales de este tipo, pero en un futuro se espera que sea posible. Por lo tanto, es factible que dentro de cientos de miles o millones de años, cuando otra civilización encuentre el disco de oro, ya sean capaces de descifrar su significado.

La razón de ser de incluir estos datos es que los pobladores del universo puedan hacerse una idea de cómo era el pensamiento muchísimos años atrás.

Un manual de instrucciones

El disco contiene en su portada siete imágenes destinadas a los posibles receptores. Debido a que los posibles descubridores no hablarán un idioma similar a los contemporáneos, estos mensajes están dispuestos de forma que puedan ser descifrados en un futuro.

Las dos primeras imágenes son un gramófono con la forma correcta de reproducir el disco y la velocidad de reproducción indicada en binario. Además, hay una gráfica con la ubicación del sistema solar, tres indicaciones sobre la forma de transcribir las imágenes que hay dentro del disco y también está tallado el signo del hidrógeno.

Una selección de hits

Para que quien encuentre el soporte pueda conocer mejor la cultura de sus creadores, el equipo de Sagan incluyó canciones representativas de todo el mundo en el año 1977. Dentro de esta selección se encuentra el tema Johnny B. Goode de Chuck Berry, el Concierto de Brandemburgo n.º 2 en fa mayor de Bach, Melancholy Blues de Louis Armstrong, La flauta mágica de Mozart, la Quinta sinfonía de Beethoven o La consagración de la primavera de Igor Stravinsky.

En total hay 37 pistas de audio distintas de artistas de más de 20 países y se incluyeron estilos como la música barroca, los sonidos aborígenes, el folkore mexicano, el rock and roll, la ópera o el jazz.

Saludos en decenas de idiomas

El disco de oro incluye también una sección de saludos. Por una parte, fueron grabadas las voces en inglés de los miembros de la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas. Por otra, se incluyeron grabaciones amistosas en 56 idiomas.

Algunas de las lenguas que están representadas en el vinilo son el persa ("Hola a los residentes de cielos lejanos"), el mandarín ("¿Cómo están todos? Deseamos mucho conocerles, si tienen tiempo vengan a visitarnos por favor."), el latín ("Saludos, quienesquiera que sean, tenemos buena voluntad para con ustedes y llevamos paz a través del espacio) o el castellano ("Hola y saludos a todos").

Un álbum de fotos del planeta Tierra

El disco enviado en el interior de la Voyager 2 también tiene una galería fotográfica en su interior. En total hay 116 imágenes, una de ellas de prueba, que dan fe de como era nuestro planeta en 1977.

En estas fotografías aparecen entre otras una madre amamantando, dunas de arena, hojas de árbol, delfines, elefantes, personas o un supermercado. También incluye fotografías del resto del Sistema Solar, como imágenes de Mercurio, Marte, Júpiter o la Tierra vista desde el espacio.

La banda sonora del globo terráqueo

Para culminar la introducción a la vida en el planeta Tierra, se incluyeron numerosas grabaciones con sonidos que se pueden escuchar en el día a día durante la vida en este planeta. Además, también aparece el lema "Per aspera ad astra" ("A través del esfuerzo, el triunfo") en código morse.

Algunos de los cortes de audio son propios de la naturaleza, como volcanes, terremotos y rayos, otros relacionados con los mayores avances tecnológicos, como el vuelo de un avión, de tractores, de autobuses y de coches o sonidos del cuerpo humano, como el ruido de pisadas, el latido del corazón y la risa.