Vista aérea de la plaza Mayor de Madrid.

Vista aérea de la plaza Mayor de Madrid. iStock iStock

Sociedad

Un Monopoly madrileño con sabor a Castilla y León

El callejero de la capital recuerda a insignes personalidades, algunas no demasiado conocidas, nacidas en la comunidad autónoma.

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Fernando Rodríguez / ICAL
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Quien más, quien menos, recordará el Monopoly, aquel juego de mesa creado a principios del siglo XX en Estados Unidos y con el que muchos empezaron a conocer una pequeña parte del callejero de Madrid.

Los más veteranos, incluso, recordarán El Palé, plagio como la catedral de Burgos de grande, que el malagueño Francisco Leyva (Paco Leyva, de ahí el nombre del juego) patentó antes de la Guerra Civil, en un asunto que acabó en los tribunales y que bien daría para otro reportaje distinto.

El objetivo del actual es hacer un repaso, ciertamente sorprendente en algún caso, a algunas de las personalidades nacidas en aquello que desde los años ochenta llamamos Castilla y León, y que dan nombre a algunas de las calles, plazas e incluso barrios más populares de Madrid.

Empecemos, antes de nada, reseñando la excepción de las excepciones: el barrio de Salamanca. Sí, sí, ese que alberga las tiendas más caras de la ciudad.

Pues bien, esa distinguida zona se llama así en honor a José María de Salamanca y Mayol, nacido en, vaya, Málaga, y sin relación alguna durante toda su vida con la ciudad del Tormes. Él fue de todo, pero salmantino, no.

Realizada la pertinente excepción, procedamos a recrear un viaje cualquiera, ‘random’, que dicen los chavales ahora, a Madrid y dejemos caer una pequeña muestra de la más que numerosa huella de la tierra en el callejero de la capital.

Pongamos, por ejemplo, que llegamos a la gran urbe en autobús. Lo haremos, en algunos casos, a la estación Sur, llamada por muchos de Méndez Álvaro, por estar situada en esa calle.

Méndez Álvaro

Pajares de Adaja, en la comarca abulense de La Moraña, cuenta en la actualidad con poco más de 100 habitantes. Alguno más tendría seguramente el 27 de julio de 1806 cuando allí nació Francisco Méndez Álvaro (1806-1883), el hijo del cirujano del pueblo, Sebastián Méndez.

Con solo diez años dejó el pueblo para estudiar en Madrid y, ya siendo médico, tuvo su primer destino en la localidad segoviana de Prádena de la Sierra. En pocas ocasiones, un cargo tan efímero dio lugar a un puesto tan noble en el callejero.

Y es que Francisco Méndez Álvaro fue alcalde de Madrid solo durante un mes. Ocurrió en 1843 y lo hizo defendiendo las ideas del partido moderado.

Eso sí, además de primer edil y diputado a Cortes, dejó para la posteridad la creación de varios periódicos y una más que prestigiosa carrera médica.

Siguiendo con nuestro particular viaje, bien podríamos dejar atrás la cercana estación de Atocha y comprar algún libro de segunda, tercera o novena mano, en la entrañable cuesta de Moyano, junto al Retiro, que, como bien sabrán los vecinos de Zamora, está dedicada al político Claudio Moyano (1809-1890), cuyo nacimiento siempre protagonizó disputas entre los municipios vecinos de Fuentelapeña y La Bóveda de Toro.

De su extensísimo currículum, dejaremos aquí constancia de que fue alcalde de Valladolid, ministro de Fomento, rector de la Universidad Complutense y diputado en numerosísimas legislaturas.

Podríamos subir por el maravilloso paseo del Prado, después, Recoletos y ya en la Castellana, doblar por Colón hacia la plaza de Alonso Martínez. Porque sí, Manuel Alonso Martínez (1827-1891) vio sus primeras luces en la burgalesa calle de Fernán González, en pleno recorrido del Camino de Santiago a su paso por la capital del Arlanza.

Abogado y político, redactó el proyecto de la Constitución de 1876 y ocupó varias carteras ministeriales, antes de acabar siendo presidente del Congreso de los Diputados.

Cerquita está la calle de Modesto Lafuente (1806-1866), insigne periodista, historiador, político y escritor, que nació en Rabanal de los Caballeros, hoy perteneciente al municipio palentino de Cervera de Pisuerga, que se hizo muy popular en su tiempo tanto por los seudónimos satíricos que empleaba, Fray Gerundio y Pelegrín Tirabeque, como por su monumental y muy consultada Historia General de España, con sus seis tomos y treinta volúmenes.

Curiosamente hace esquina con Modesto Lafuente el aristocrático paseo del general Martínez-Campos, don Arsenio (1831-1900). Nacido en Segovia, fue gran protagonista del convulso siglo XIX español, con participación muy destacada en el pronunciamiento militar del 29 de diciembre de 1874, que devolvió la corona a los Borbones y situó a Alfonso XII en el trono.

¿Y las mujeres, qué pasa con las mujeres? Pues que, en un callejero tan masculinizado como el de Madrid, cuesta encontrar a algunas que procedieran de lo que hoy conocemos como Castilla y León. Pero las hay, por supuesto.

Para empezar, María de Molina (1264-1321), que da nombre a una de las arterias más transitadas de la capital y que recuerda a quien fuera reina consorte de Castilla tras su matrimonio con el rey Sancho IV.

No se ponen de acuerdo los historiadores en fijar su lugar de nacimiento, aunque muchos se inclinan por la actual zona vallisoletana de Tierra de Campos.

Una burgalesa extraordinaria

Uno de los casos más curiosos en este particular Monopoly madrileño es el de la burgalesa Margarita Lacoma (1896-1976), polifacética mujer que comenzó creando una casa de modas a mediados de los años veinte del pasado siglo ya en la capital de España, al tiempo que comenzaba una febril actividad inmobiliaria que concluyó con la creación de la colonia Lacoma, al noroeste de Madrid.

Hoy, una estación de metro en la popular línea 7 recuerda, con su apellido, a esta irrepetible mujer burgalesa.

No por conocido deja de ser extraordinario el caso de Beatriz Galindo (1465-1534). Un colegio madrileño lleva su nombre, pero es que su apelativo está muy presente en la capital del país. Y es que la salmantina Galindo fue, además de increíble mujer de superlativo talento para las Humanidades, la profesora de latín de Isabel la Católica.

Así, La Latina no es solo el popular y céntrico barrio madrileño, con estación de metro incluida en la línea 5, sino que uno de los inmensos 21 distritos de los que se compone la ciudad, al suroeste en el mapa, también se denominó Latina en su recuerdo.

Y, para ir terminando con este particular repaso al callejero de Madrid, cerrémoslo con un par de menciones más. Para empezar, al militar y noble leonés Alonso Pérez de Guzmán, conocido por todos en el madrileño barrio de Argüelles como Guzmán el Bueno (1256-1309), uno de los más fieles a Alfonso X el Sabio y protagonista, por ejemplo, de la heroica defensa de Tarifa.

Y concluimos esta particular visita castellano y leonesa echando una miradita al sur, que también existe. Y es que el inmenso barrio de Carabanchel, independiente como tantos otros de la capital hasta 1948, comienza en la popularísima glorieta del Marqués de Vadillo.

El primero de esta dinastía nobiliaria que aún hoy se mantiene atendía al nombre de Francisco Antonio de Salcedo y Aguirre (1646-1729), nacido en un lugar indeterminado, pero cercano a la capital soriana que, tras ser corregidor de Salamanca, ocupó el mismo cargo en Madrid durante casi 15 años, dejando un legado modernizador en la ciudad que ahora, junto al río Manzanares, le sigue recordando.