Castillo de Montealegre de Campos (Valladolid)
Ni el castillo de Peñafiel ni el de Segovia: la fortaleza que nunca fue conquistada es una joya del siglo XIV y 20 metros de alto
Resistió el asedio de los enemigos y fue refugio para los comuneros durante la Guerra de las comunidades.
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Los castillos han sido objeto de encarnizadas batallas durante siglos. Su estatus de estructuras defensivas y de poder les han colocado siempre como el primer objetivo de los batallones enemigos. Bien es cierto que todos ellos han estado siempre en unas manos u otras, pero les hay que nunca fueron arrebatados sobre el campo de lucha, bien por rendición o conquista.
Entre los 'improfanables' no está el castillo de Peñafiel (Valladolid), como la majestuosidad y grandeza de su arquitectura puede hacer pensar, construido sobre un abrupto espigón sobre los valles del río Duero, Duratón y Botijas. Esta fortaleza ha sido conquistada por castellanos y musulmanes a lo largo de la historia.
Tampoco está el Alcázar de Segovia, que, aunque no tomado en batalla, sí ha sido objeto de intercambios de poder por rendición negociada. Durante la época de Enrique IV cayó en manos de los rebeldes y entre los siglos XV y XVI también fue objeto de intercambios entre bandos cortesanos y comuneros.
Interior del castillo de Montealegre de Campos
Pero en la campiña cerealista de la llanura vallisoletana nos encontramos con un castillo medieval del siglo XIV y 20 metros de altura que jamás llegó a ser conquistado por las armas. Hablamos de la fortaleza de Montealegre de Campos, un pueblo que hoy apenas aparece en las principales guías turísticas y cuenta con poco más de 100 habitantes.
Los altos muros y la torre evitaron los asedios enemigos, hasta el punto de que nunca fue asaltado, siendo un símbolo de resistencia contra el atacante, que siempre terminaría por desistir o la situación política cambió. Ni Pedro I ni la Guerra de las Comunidades pudieron con la fortaleza.
Tal y como se especifica en la ficha turística de la Junta de Castilla y León, esta fortaleza de planta cuadrada se cree que fue obra de Alfonso de Meneses, pues su torre pentagonal lleva el recuerdo hasta las fortificaciones de Ayllón o San Felices
El acceso a su torre pentagonal, a la altura del patio de armas, está bajo un arco apuntado decorado con motivos florales góticos. Este castillo está vinculado, al igual que la propia localidad, a la vida del poeta vallisoletano Nicolás Guillén, además de servir de refugio para los comuneros durante la batalla.
Aunque en esta época cerrado, entre el 1 de abril y el 31 de octubre se transforma en un complejo museístico, que puede ser visitado con guías por precios de 4 euros la entrada general, y tres euros por persona para los grupos. Ahora bien, también se pueden concertar visitas fuera de estas fechas bajo demanda con grupos mínimos de 15 personas.
Su Torre del Homenaje destaca por respetar los estándares constructivos de la época del siglo XIV, que fue una técnica heredada de las fortificaciones islámicas. Su funcionalidad era la de desviar los proyectiles o la artillería, con dos lados elevados en ángulo y la esquina entre ambos reforzada con una buena piedra de cantería.
Eso sí, su aspecto actual es lejano al original, ya que antes su altura era significativamente mayor, ubicándose en su zona alta un ingenio para el lanzamiento de proyectiles a gran distancia.
La posición del castillo de Montealegre de Campos permite avistar desde allí las llanuras de Tierra de Campos. Su construcción fue una respuesta a las necesidades defensivas de la época. En su interior se puede descubrir hoy un centro de interpretación de su historia y la de la localidad a través de tres hilos conductores: el territorio sobre el que se ubica, el origen de la familia nobiliaria y las características arquitectónicas.
En la exposición también se pueden descubrir avatares históricos de la comarca, desde los orígenes vacceos, un pueblo prerromano sobre el que Montealegre constituyó uno de sus núcleos más importantes. Es más, en el solar del castillo hay un yacimiento de la época.
Montealegre se edifica justo en los límites con la provincia de Palencia. El ambiente medieval no se percibe solo en el castillo, sino que las calles empedradas de la localidad también conservan el testigo de la historia, con casas de arquitectura tradicional salpicadas de fuentes y templos religiosos.
Panorámica de Montealegre de Campos
En Montealegre también se saborea la tradición, pues aquí el lechazo asado, las legumbres o las sopas castellanas son un imprescindible en la mesa.