El presidente de las Cortes de Castilla y León, Carlos Pollán, y el presidente de Vox, Santiago Abascal, durante un acto político en Segovia, en octubre de 2025

El presidente de las Cortes de Castilla y León, Carlos Pollán, y el presidente de Vox, Santiago Abascal, durante un acto político en Segovia, en octubre de 2025 Nacho Valverde ICAL

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Abascal marca sus líneas para un nuevo Gobierno con el PP en CyL: inmigración masiva, Pacto Verde y reindustrialización

El presidente de Vox exigirá formar parte del Ejecutivo extremeño de María Guardiola con la Vicepresidencia y varias consejerías, unas condiciones que podrían replicarse en la Comunidad tras las elecciones del 15 de marzo.

Más información: El gran objetivo de Guardiola que Mañueco querría para sí: forzar la abstención de PSOE o Vox y gobernar en solitario

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Comienza la cuenta atrás para las elecciones autonómicas de Castilla y León. A escasos dos meses de los comicios del próximo 15 de marzo, los partidos comienzan a dejar entrever sus estrategias y su posición ante los posibles pactos postelectorales en un previsible escenario de fragmentación parlamentaria. En este contexto, el líder de Vox, Santiago Abascal, ha enviado un mensaje nítido: si el Partido Popular necesita su apoyo para formar Gobierno, la formación exigirá participar en el Ejecutivo, con la Vicepresidencia y consejerías estratégicas.

El modelo que se negocia estos días en Extremadura, donde Vox ha ganado un peso decisivo tras duplicar su representación en las elecciones autonómicas del pasado 21 de diciembre, se presenta como el patrón que se replicará con alta probabilidad en la Comunidad. Apenas 60 días separan a Castilla y León de las urnas y los sondeos apuntan a un panorama similar al extremeño: el PP como primera fuerza, pero sin mayoría absoluta, y Vox en ascenso como árbitro indispensable.

El partido de Abascal ha endurecido sus condiciones con respecto a marzo de 2022, cuando PP y Vox conformaron el primer Gobierno de coalición entre ambas formaciones en la Comunidad, y, al igual que en Extremadura, es previsible que, tras los comicios de marzo, exija a los populares medidas concretas relacionadas con sus principales caballos de batalla políticos: la lucha contra la inmigración masiva, la oposición frontal al Pacto Verde Europeo o la apuesta por la reindustrialización y la defensa del campo.

Además, Vox, que aún no cuenta con candidato en la Comunidad aunque todas las quinielas apuntan al actual presidente de las Cortes, Carlos Pollán exigirá, al igual que ha hecho en Extremadura, formar parte del Ejecutivo autonómico para "pilotar el cambio" y supervisar directamente la aplicación de sus políticas. Una situación que en Castilla y León se antoja especialmente problemática ante las continuas desavenencias y enfrentamientos entre PP y Vox desde que los de Abascal abandonaron el Gobierno autonómico en julio de 2024.

Vicepresidencia y consejerías

Este domingo, Abascal truncaba el anhelo de la presidenta de Extremadura, la popular María Guardiola, de que Vox le otorgase un apoyo externo que permitiera al PP gobernar en solitario. En una entrevista en OkDiario, el dirigente aseguraba que su partido exigiría estar en el Gobierno extremeño y lo consideraba condición sine qua non para garantizar el "cambio" en esa comunidad. Además, dejaba claro que Vox tendría que ostentar la Vicepresidencia y varias consejerías "acorde a los votos" obtenidos el pasado 21 de diciembre.

"Hay que estar en el Gobierno para garantizar que se producen los cambios que nosotros queremos. Con una Vicepresidencia que tenga sus consejerías y que sean proporcionales a nuestra representación en las elecciones", señalaba Abascal. El presidente de Vox, además, ponía como ejemplo a seguir el caso de la Comunidad Valenciana donde el popular Juanfran Pérez Llorca aceptó las condiciones del partido para su investidurae insistía en que tendrán que ser ellos los "responsables" de ejecutar sus políticas.

Abascal, además, aseguraba que el PP les "engañó" cuando compartieron gobiernos autonómicos entre 2022 y 2024 y que, por ese motivo, tuvieron que salir de esos ejecutivos −una decisión que Vox justificó por la aceptación de los Gobiernos populares del reparto de menores inmigrantes no acompañados del Ejecutivo de Pedro Sánchez− pero se mostraba convencido de que ahora existe "una nueva relación de mayorías", consciente del momento dulce que vive el partido.

Inmigración, Pacto Verde y reindustrialización

El dirigente de Vox negó que su partido no quiera formar parte de los gobiernos autonómicos pero recordó que lo importante son "las políticas". "Dicen que no queremos gobernar porque han esparcido un bulo, pero no es una cuestión de consejerías, de números o de tener una Vicepresidencia. Esto va de hacer políticas concretas", recalcó.

Abascal, que tras las actuales negociaciones en Extremadura tendrá que enfrentarse a procesos similares, previsiblemente, en Aragón, tras los comicios del próximo 8 de febrero, y en Castilla y León, tras las elecciones del 15 de marzo, dejó claro los requisitos indispensables que exigirán al PP para conformar esos gobiernos de coalición.

"Tienen que producirse cambios que tienen que ver con la reindustrialización, con la oposición al Pacto Verde, con la oposición a las políticas migratorias, con la rebaja fiscal y con el fin del gasto político. Si se produce estando fuera del Gobierno y podemos tener confianza no es necesario estar, pero en este caso consideramos que sí lo es", afirmaba.

Y mandaba también un aviso al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, de cara a las próximas elecciones generales, previstas para 2027. "Mi aspiración no es la Vicepresidencia, yo quiero ser presidente del Gobierno y quiero liderar un gran cambio en España", afirmaba. Pero antes de enfrentarse a las generales, Vox tendrá que recorrer un largo ciclo electoral que tendrá sus próximos episodios el 8 de febrero en Aragón y el 15 de marzo en Castilla y León, donde el partido replicará, previsiblemente, las mismas exigencias al PP que en Extremadura.

Una relación tirante en CyL

La relación entre PP y Vox en Castilla y León ha sido especialmente tirante desde la salida de los de Abascal del Gobierno autonómico en julio de 2024. Ambas formaciones han protagonizado duros enfrentamientos en las Cortes durante el último año y medio y Vox se ha acercado cada vez más al resto de formaciones de la oposición, dejando de lado a sus antiguos socios populares en varias votaciones de calado.

Prueba de ello fue la aprobación de la polémica Ley de Publicidad Institucional −la primera norma que salía adelante en el Parlamento autonómico con el voto en contra del PP en 38 años y en cuya votación Vox se unió al resto de la oposición− el pasado mes de junio o el derribo de los presupuestos autonómicos de los populares el pasado mes de noviembre por parte de PSOE y Vox. En las cuentas autonómicas del año anterior, además, los de Abascal ni siquiera se sentaron a negociar tras no aceptar el PP sus condiciones.

En esta situación, los populares comenzaron a advertir de la existencia de una supuesta "Unión Voxcialista" y a hacer referencia a una "pinza" entre el PSOE y Vox en la Comunidad para atacar al PP y "perjudicar el futuro de la Comunidad". Además, Mañueco ha acusado a los de Abascal en multitud de ocasiones de haber "dejado tirados" a sus votantes con su abandono del Gobierno autonómico en julio de 2024 "por órdenes de Madrid".

"Son ustedes incapaces de gestionar en Castilla y León", aseguró el presidente de la Junta el pasado 25 de noviembre en un tenso debate parlamentario con el portavoz de Vox, David Hierro, en un pleno de las Cortes. Con todo, la aritmética parlamentaria que salga de las elecciones autonómicas del 15 de marzo puede obligar a ambas formaciones a iniciar un nuevo acercamiento.

La esperanza de Mañueco

Mañueco mantiene la esperanza de acercarse a la mayoría absoluta con un resultado que le permita gobernar en solitario, o con apoyos puntuales de los partidos provinciales, pero el auge de Vox, y el ejemplo de Extremadura, hacen presagiar la posibilidad de que vuelva a depender de los de Abascal para mantener el Gobierno. Y, en ese caso, ambos partidos estarían obligados a ceder en sus posiciones para que no se pudiese acusar a ninguna de las dos formaciones de favorecer un bloqueo que pudiese provocar una repetición electoral.

El portavoz de Vox, David Hierro, ha advertido en muchas ocasiones que, de cara a las negociaciones tras las elecciones, su partido tomará como base el conocido como "gurruño" −las condiciones de Vox para negociar los presupuestos que Mañueco arrugó y tiró al suelo en las Cortes− y ha llegado a dejar entrever que podrían exigir que el PP presentase a otro candidato a la investidura si el presidente de la Junta si sigue "cumpliendo toda la política de izquierda". "Lleva despreciándonos demasiado tiempo y todo cuenta", afirmó el pasado mes de septiembre.

Con todo, si finalmente, como prevén todas las quinielas, Pollán −con un perfil más templado y menos combativo que el de Hierro− es el candidato, las relaciones entre ambas formaciones podrían destensarse y, si los dos partidos se necesitan mutuamente para configurar una mayoría, tratar de conducir esas negociaciones a buen puerto sin exigencias de máximos.

Por ahora, Abascal ha lanzado el primer órdago en Extremadura y Mañueco observa con atención, consciente de que podría reflejarse en el espejo de Guardiola tras los comicios del 15 de marzo, pero con la esperanza de lograr una mayoría suficiente que le permita evitar tener que lidiar con Vox. Si finalmente le toca hacerlo, sabe que las negociaciones serán duras, las condiciones de los de Abascal exigentes y el resultado, tremendamente incierto.