El presidente de la Junta en funciones, Alfonso Fernández Mañueco, durante su reunión con el candidato de Vox, Carlos Pollán, el pasado 25 de marzo en las Cortes de Castilla y León

El presidente de la Junta en funciones, Alfonso Fernández Mañueco, durante su reunión con el candidato de Vox, Carlos Pollán, el pasado 25 de marzo en las Cortes de Castilla y León

Opinión Puntadas con hilo

Tantas vueltas y revueltas

"Vox quiere pisar fuerte en su 'rentrée' en los gobiernos autonómicos. De la verificación de la eficacia de sus propuestas dependerá su éxito en los próximos comicios generales".

Publicada

En esta semana de mayo, como desgrana un poema machadiano, otra vez la primavera besa con nubes que van pasando "sobre el campo juvenil". Mayean en verde los campos, pero la vida pública de Castilla y León tiene muy poco espacio para la lírica. De los tres géneros literarios clásicos al por mayor se queda en la narrativa, desde luego no en la épica. Nunca sonará a marcha wagneriana. Camina entre una película de suspense y el 'déjà vu'.

-"Sin novedad en la guardia, ni un sobresalto mi general"- rinde novedades la nueva portavoz parlamentaria popular Leticia García a su presidente regional Alfonso Fernández Mañueco. La política de estos lares solo es ahora una nana de cuna que mece el pacto entre PP y Vox, tan pronto tejido y mañana deshilado como en el mito griego de la tela de Penélope.

Días de mayo, primavera caprichosa que engendra amores tormentosos, por eso el Partido Popular entona canciones de ronda en el alféizar de una ventana con reja y claveles reventones, tratando de 'reconquistar' el pétreo corazón de Vox. Vázquez, flamante presidente de las Cortes, ha de proponer antes de este jueves un candidato a presidir la Junta de Castilla y León. No hay novela por entregas, ni capítulos, solo un epígono final, ya sabido, ya cantado. El candidato será el popular Alfonso Fernández Mañueco.

El acuerdo de gobierno entre el PP y Vox se da por hecho, pese a que tras las bambalinas los telares del escenario chirríen. Ambas fuerzas son conscientes de la imperiosa necesidad de cerrar acuerdos de gobernabilidad en las comunidades autónomas que estos meses atrás han celebrado procesos electorales. En Castilla y León no se caminará por derroteros diferentes. PP y Vox se entenderán, como se ha comprobado en Extremadura y Aragón.

Cuesta comprender aquella decisión de Santiago Abascal que provocó una abrupta ruptura de los acuerdos de gobierno en las autonomías donde existía una alianza con el PP. Sin con ello pretendió marcar un perfil radicalmente distinto a los populares, el electorado no lo ha premiado con un despegue exponencial de Vox en los territorios que ya pasaron por el veredicto de las urnas. Por tanto, bala quemada, esfuerzo baldío.

En el caso de que finalmente PP y Vox sellen pacto para gobernar conjuntamente la comunidad de Castilla y León, e incluso los de Abascal ocupen puestos de la máxima responsabilidad ejecutiva – no es barruntar ni conjeturar, he ahí Aragón y Extremadura- la película de esta semana no será de suspense, en pantalla se repondrá la 'La máquina del tiempo'. En política es posible casi todo, incluso volver hacia atrás.

Tras la brusca ruptura PP y Vox, en el aún cercano mes de julio de 2024, este nuevo viaje en el mismo vagón y tren planteará interrogantes a los electores, especialmente a los votantes de Vox. Ya lo proclama la célebre fábula de Iriarte "Tantas idas y venidas, tantas vueltas y revueltas ¿son de alguna utilidad?". Aquella inmolación sacrificial de Garcia-Gallardo, Gerardo Dueñas y Mariano Veganzones no tiene a estas alturas, mayor categoría que la de anécdota.

Sería bueno para Vox no solo pactar acuerdos programáticos con el Partido Popular para gobernar Castilla y León, sino elegir cuidadosamente los perfiles públicos de las personas que 'pongan cara' a la formación de Abascal en el consejo de gobierno autonómico. ¿Realmente aportó o sumó Gallardo políticas beneficiosas y prácticas para nuestra Comunidad? Gobernar no es sobreactuar con aparatosidad y efectismo en las Cortes.

Gallardo transita ahora enfrentado con su mentor Santiago Abascal. "Cosas veredes, mío Cid, que farán fablar las piedras", cita cidiana que como anillo al dedo encaja a la actual postura del ex político burgalés.

El consejero Veganzones buscó deliberadamente un choque de trenes con los sindicatos y la patronal CEOE. Para marcar que Vox era diferente al PP y no pasteleaba con sindicalistas. Pero tampoco con los empresarios, que concebía como un “sindicato de patronos”. Sin embargo, el mundo agrario estuvo más cómodo con el consejero Gerardo Dueñas, un conocedor del sector con un talante personal templado. Entre los consejeros de la formación de Abascal hubo de todo, como en botica.

Vox quiere pisar fuerte en su 'rentrée' en los gobiernos autonómicos donde alcance acuerdos con los populares. De la verificación de la eficacia de sus programas y propuestas en estos territorios autonómicos dependerá su éxito en los próximos comicios generales. En términos del teatro, gobernar en las autonomías se convierte en un "ensayo general con todo". Se escudriñará al máximo la capacidad de Vox para articular consensos y su disposición a concertar políticas.

Avenirse no obliga en modo alguno a Vox a renunciar a aplicar sus propuestas. El sociólogo francés Gustave Le Bon lo ilustró con una buena máxima: "Gobernar es pactar; pactar no es ceder". Empiecen pronto a 'cocinar'. La carne espera en el asador.