El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero durante un acto electoral en Segovia.

El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero durante un acto electoral en Segovia. Europa Press

Opinión Puntadas con hilo

Zapatero en la mascletá socialista

"Si el PSOE de Pedro Sánchez no estuviera radicalizado, no metería en las danzas de la campaña electoral de Castilla y León al expresidente".

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El centrismo político es la malquerida, la otra, la que a nada tiene derecho como canta una copla española. Hace ya tiempo que el PSOE abandonó la moderación, el gran anhelo de la mayoría de la sociedad de nuestro país. El socialismo de Sánchez se ha echado al monte como el “Che Guevara” y dispara a todo lo que se mueve.

Es un drama, no solo para el socialismo sino para España. La gran bolsa electoral de nuestro país está – o acaso estaba, con el verbo en pretérito imperfecto – en el centrismo político. Pero para mal de la sociedad española, asumió el gobierno de la nación José Luis Rodríguez Zapatero. No apuntaba inmensas capacidades para la gestión pública en su León natal, sea dicho sin ánimo de ofensa.

Pero la política es como la rueda de la fortuna o la ruleta del casino. En aquel ya lejano congreso federal se impuso por muy pocos votos a José Bono – ejemplo de nada – y conquistó el cetro socialista. Zapatero fue tocado por la varita mágica de la fortuna – sea entendido fortuna como suerte que no como posesión, que de los caudales de Zapatero dicen que habrá de dar razón más temprano que tarde - y se hizo con el santo y la peana. Zapatero se llama José Luis, el mundo está lleno de mal pensados. Fortuna es la que reparten con un bombo los niños de San Ildefonso.

Si el PSOE de Pedro Sánchez no estuviera radicalizado, no metería en las danzas de la campaña electoral de Castilla y León a Rodríguez Zapatero. Por el extremo izquierdo del electorado castellano y leonés, poco se puede arañar. La izquierda de la izquierda es minoritaria en nuestra región – lo cantan las urnas, no hace falta estudiar ciencias políticas en la Sorbona- y de ese botijo no sale más agua.

El PSOE de Castilla y León está empecinado en rascar el pernil de la extrema izquierda, que solo es hueso en desnudez. Por eso pierde las elecciones autonómicas una y otra vez. Si el socialismo español no se hubiera alejado del centrismo, versión centro-izquierda o socialdemocracia, otro gallo le cantaría.

Zapatero anduvo por Ávila, León y Segovia en esta campaña electoral de Castilla y León. No vino más que a poner a Martínez en aprietos. Al parecer los socialistas contarán hoy con Rodríguez Zapatero en el mitin de cierre de la campaña electoral, que tendrá lugar en Valladolid. Creen que Zapatero es el talismán infalible que moviliza el voto de la izquierda. Así lo ha afirmado el PSOE, pero como Quijote creen en libros de caballerías. Debieran releer a Ortega y Gasset cuando afirmaba “Entre querer ser y creer que se es ya, va la distancia de lo trágico a lo cómico”.

Por asistir a un mitin no se ganan votos, ni en el socialismo ni en ningún partido. Solo acuden los convencidos, los adictos, los afiliados, los cargos políticos. Los mítines se maquillan fletando autobuses con militantes. Los partidos se hacen trampas en el solitario, no son más que juegos agitar de pancarta y adhesión más viejos que el hilo negro.

Rodríguez Zapatero sacará de la chistera apolillados trucos: fascismo, trumpismo, PP y Vox son lo mismo y demás tópicos viejunos. Pero no dirá ni “mú” de lo que la sociedad española demanda. Lo que de veras tiene que explicar es su connivencia con la dictadura venezolana, los negocios de sus hijas, sus “signos externos de riqueza”, su uniforme diplomático de gran embajador de los intereses de la China comunista en el mundo. Zapatero es un auténtico “lobbyist” del fabricante chino de teléfonos Huawei -que amenaza la ley de ciberseguridad 5G en España – y atesora un importante patrimonio inmobiliario. Es decir, un perfecto lobista. Todo lo más contrario al socialismo utópico.

El expresidente Zapatero es la gran mascletá con la que el PSOE cerrará su campaña electoral en Castilla y León. Al fin de cuentas, petardos de gran sonoridad, solo pura pirotecnia. Los fuegos artificiales – para el PSOE y todos los partidos en liza- se disiparán en cuanto se recuenten las urnas. El humo marea y asfixia. ¡Tila para todos!