Llevo juntando letras durante 25 años, aproximadamente, y es la primera vez que lo he dejado de hacer durante varias semanas y por ello deseo pedir perdón a los que les place leerme y congratularme con los que no les soy desagradable.
 
Estamos escribiendo las primeras letras de un nuevo libro, en el que los augures no son propicios y se presenta como una historia supuestamente convulsa y complicada.
 
En lo internacional se mantiene, con visos de convertirse en nuclear, una guerra en Ucrania que no se ha sabido, no se ha querido evitar o incluso se ha provocado diplomáticamente y que no sólo nos traerá disgustos y crisis económicas y energéticas para las que no tenemos plan de prevención o alternativo, sino que puede generar una nueva pandemia por el uso de armas biológicas y/o nucleares, para las que tampoco nos hemos preparado.
 
Expectantes y sin actuar, o incluso lo aclamamos, los foros internacionales proponer las limitaciones de derechos, afirman que sobran ciudadanos en el mundo y hay que proceder a una reducción selectiva, que hay que revertir el orden mundial que ha generado paz, democracia y libertad, para instaurar uno nuevo sometido al dirigismo político y al desarrollo planificado por unas élites dirigentes.
 
Para las crisis sanitarias, económicas, jurídicas y sociales, con independencia de los colores políticos, llevo clamando por la gestación de planes de protección de dichos riesgos que permitan al ciudadano obtener unos mínimos de seguridad y al político unos marcos de actuación legal adecuada y responsable; pero, ni en plena pandemia de covid19 (momento en el que se me tildó de canalla, de no apoyar, de destruir, etc.) hasta la fecha de hoy ni se ha generado, ni se tienen, ni se ha buscado un modelo a aplicar y no lo ha hecho ningún político.
 
Enfrentaremos unas elecciones locales en las que ninguno presentará un modelo de ciudad a validar por los votantes, se limitarán a hacer propuestas grandilocuentes, unas realizables y otras sabidamente irrealizables, a enfrentamientos de plexiglás, a ver cómo se colocan los unos y los otros, a proponer auditorías de infarto que jamás se harán por irrealizables, a abrir ventanas que ellos mismos cerraron, etc.; pero, seguro que ninguno propondrá planes de acción aplicables ante situaciones de pandemia, guerra, conflicto o falta de abastecimiento energético o alimenticio.
 
Ni siquiera nos han presentado sus líderes, ni sus equipos, ni han comenzado a desbrozar sus propuestas, unos jugando con el trabajo realizado, bien desde el gobierno bien desde la oposición, otros en la crítica hasta del sol por salir, otros jugando a que el tirón lo facilita la marca y ya buscaremos a alguien que cubra el hueco por más que no sea idóneo o incluso un mal candidato.
 
Todos, los viejos y los nuevos, nos siguen tratando como "perritos sin alma" y actuando de forma oscura, antidemocrática, por el dedo divino del que se ha alzado con el podercillo local por aguantar, sostener, apoyar y loar delincuentes a los que sustituyen sin pudor alguno y ejercen la decisión como si fuera el sustituido, sin cambiar las formas, sin transformar los métodos, sin demostrar que se quiere regenerar, pues ¿cómo puede regenerar el que sabiendo que el jefe tenía 30 procesos abiertos, lo apoyaba y defendía? ¿esas son las nuevas políticas? ¿esos son los cambios y regeneraciones?
 
Ni unos ni otros nos traerán las políticas que precisamos si los ciudadanos sólo miramos, sólo votamos cada 4 años, sólo nos dedicamos a criticar al "gobierno" con una caña delante y un amigo que confirma con un movimiento de cabeza.
 
Somos nosotros los que debemos exigir esos modelos de ciudad que se han de presentar, los que debemos confrontar con aquellos a los que queremos votar para que nos expliquen con claridad y concreción cómo pretenden actuar.
 
Son ellos los que por respeto, y mirándonos a los ojos, deben de poner las cartas sobre la mesa, nos digan cuáles son sus planes, cómo actuarán y someterse periódicamente a la evaluación ciudadana. ¿alguno propone esto?¿se someterán a la evaluación pública y ciudadana periódicamente con explicación clara, concisa y simple?
 
O, como hicieron en las Cortes de Castilla y León, por ejemplo, la primera medida unánime fue una subida de sueldo de los procuradores.
 
¿Cuántas veces se ha sometido el Presidente o el jefe de la oposición a un debate público y televisado a las preguntas de varios periodistas de todos los segmentos políticos, en los que explicar su labor sin censuras, cortapisas o temas intocables?
 
Si la democracia es el modelo político en el que el ciudadano puede controlar al dirigente ¿por qué nuestros políticos se dedican a eliminar controles y a no someterse a la evaluación del ciudadano?
 
Si queremos una democracia de calidad no es importante a quién votas, lo importante es que aquel al que votas construya, genere, desarrolle y presente modelos de control del ciudadano al político y eso lo pueden hacer desde el alcalde del pueblo más pequeño al presidente del gobierno y nosotros, como "perritos sin alma", debemos de ladrar hasta la extenuación por obtener esos controles.