Entre noticias como la de Putin amenazando a Occidente de guerra nuclear, en China reprimiendo las manifestaciones de la población contra las medidas de control del COVID, en España: las pensiones del futuro, la “Ley del sí es sí” y la aberración que representan sus consecuencias por el error cometido. La modificación del delito de sedición por el de desórdenes públicos, la desaparición de la malversación en uso de fondos públicos, para beneficiar a los condenados por la declaración de independencia de Cataluña. El impuesto a las grandes fortunas, los anuncios de recesión de la economía……. Los españoles tenemos un puente-acueducto, que siendo de Segovia como soy, la palabra me encanta.

Adviento

Empieza diciembre que es un mes en el que casi es imposible que se pueda desarrollar cualquier iniciativa laboral. Tengo una amiga en EEUU que cada vez que le digo que tenemos una fiesta con puente incluido no da crédito. Me dice ¿pero otra vez tenéis fiesta?

En este maremágnum de noticias, a cuál con más enjundia, me parecía muy oportuno ahora que comienza el tiempo de adviento y que ayer se celebraba el Día Internacional de la Discapacidad, escribir sobre un tema que siempre tengo presente y sobre el que la sensibilización a la sociedad me parece fundamental: la sordoceguera. En estos días leía con mi hijo, un pequeño libro que la propia Asociación de sordociegos edita y que se titula, “Una luz oscura”, encaminado a que la sociedad pueda conocer un poco mejor esta discapacidad.

Sociedad de la imagen

Desde que conocí a un sordociego por primera vez, me quedé impactada, una persona que no puede oír, ni ver. En esta sociedad en la que todo es imagen y sonido, vivimos en el tiempo en el que todo entra por los ojos y por los oídos. Realmente tienes que pararte a pensar que es lo que puede percibir y disfrutar un sordociego. Cuando he tenido la oportunidad de hablar con la presidenta de la Asociación y su equipo para definir acciones que pudieran ayudarles en su integración social, me he dado cuenta de lo difícil que resultaba, porque cualquier cosa en la que pensaba no estaba adaptada a sus percepciones y sentidos. Tenían que ser iniciativas en las que el tacto, el olfato o el gusto pudieran entrar en acción.

Bastón rojo y blanco

Cuando estas con una persona sordociega, realmente te das cuenta de que necesitan nuestra ayuda y mucho. Además, no son un colectivo numeroso, lo que supone todavía mayor desconocimiento de esta discapacidad. No pueden comunicarse con nosotros cuando van por la calle. Deberíamos de saber y enseñarse en los colegios, que llevan un bastón blanco y rojo porque es lo único que nos permite saber que no nos pueden oír, ni ver y por lo tanto solo pueden comunicarse mediante la lengua de signos aplicada sobre su piel.

Creo que debería de ser absolutamente obligatorio en nuestra sociedad conocer este dato, estamos hablando de personas que viven entre nosotros. De hecho, el libro al que me he referido relata un acontecimiento luctuoso, que fue el atropello de una chica de 15 años sordociega cuando cruzaba por un paso con semáforo en el paseo de Isabel la Católica. Si alguien hubiera podido identificar su condición de sordociega hubiera podido ayudarla y quizás evitar el atropello.

Ayudando a vivir

Le preguntaba a mi hijo Rafael que pensaba de las personas que tienen esta discapacidad y me decía que tenía que ser muy difícil vivir así, que creía que no se podía vivir. Le explique que claro que sí que se puede vivir, pero que con nuestra ayuda todo sería más fácil para ellos.

¡¡A veces se nos llena la boca con las colaboraciones que podemos llevar a cabo, y tenemos tan cerca a los que necesitan nuestra ayuda!! Ayudas anónimas, sin pretensiones de publicidad, ni de fama. En tiempos en los que todo suena grandilocuente en las noticias y a veces se mezclan y confunden asesinatos con noticias superficiales y anecdóticas.

Creo que no debemos de olvidar que tenemos que priorizar y poner por delante siempre lo más importante en la vida que son las personas y sobre todo las más necesitadas.  Colectivos pequeños que nos necesitan mucho y que gran parte de su felicidad está en nuestras manos. Que mejor PROPÓSITO DE VIDA que hacer felices a los que nos rodean.