Mujer vendimiando uva tinta.
El cambio climático adelanta tres semanas la vendimia y los agricultores alertan: puede ser la segunda peor del siglo
El impacto de las olas de calor acelera la recogida de la uva mientras la organización agraria exige el cumplimiento de la Ley de la Cadena ante precios que no cubren los costes.
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La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) ha puesto el grito en el cielo ante el inicio de una vendimia que ya se perfila como una de las más tempranas que se recuerdan.
En comunidades como Castilla-La Mancha, Extremadura o Andalucía, los tractores y las tijeras ya han salido a los majuelos con más de tres semanas de antelación respecto a lo habitual, un acelerón directamente provocado por los continuos envites del calor y el cambio climático.
Las altas temperaturas no solo han trastocado el calendario tradicional, sino que amenazan con dejar otro año de mala cosecha, similar o peor a la del año pasado, que ya fue la segunda más baja en producción de todo el siglo XXI.
Lo sangrante para los viticultores es que, aunque hay menos uva en las cepas y menos vino en las bodegas, los precios que les ofrecen siguen estando por los suelos.
Desde la organización denuncian que la oferta ni de lejos cubre lo que cuesta hoy producir —con los carburantes, la luz y los abonos por las nubes—, asfixiando a miles de economías familiares.
El resultado de esta falta de rentabilidad es un goteo constante de abandono en los pueblos. De hecho, las cifras que maneja el sector asustan: España ha perdido más de 200.000 hectáreas de viñedo en las últimas dos décadas.
Para evitar que la sangría siga en un cultivo vital para fijar población en el campo, UPA exige que se haga cumplir de una vez la Ley de la Cadena Alimentaria para asegurar precios dignos, apoyos específicos para el viñedo de secano y un plan de arranque controlado para salvar las explotaciones que aún quedan en pie.