José Martínez Castelo junto a sus ovejas.

José Martínez Castelo junto a sus ovejas. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

El campo

José (56), ganadero en un pequeño pueblo: “Me cuesta esquilar a las ovejas 1.300 euros y no obtengo ninguna ganancia”

“Todo son pérdidas a la hora de esquilar en la actualidad”, señala el ganadero leonés afincado en Villafer.

Más información: Un esquileo con pérdidas: los ganaderos recibirán solo el 8% de lo gastado con 800 euros de coste por 500 ovejas

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Los ganaderos de ovino afrontan el esquileo de sus rebaños en lo que pasa por ser un proceso necesario para los animales ahora que llega el buen tiempo y, sobre todo, el calor.

Desde Asaja Castilla y León han alertado de que este proceso “desde hace años solo reporta pérdidas para el sector” ya que “es muy superior el coste de la retirada de la lana que lo que se percibe por ella”.

Se apunta que “ni el sector ni las administraciones deben resignarse a esta situación anómala” y que hay que “buscar vías para lograr que la lana sea resignificada como subproducto y no como residuo” al contar con “posibilidades reales de utilización” en un momento de “mayor demanda mundial y de tendencia al alza de los precios”.

“Me cuesta esquilar a las ovejas 1.300 euros y no obtengo ninguna ganancia”, asegura, en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León José Martínez Castelo desde su explotación en Villafer.

Junto a su hermano José Luis saca adelante la explotación ganadera, cada día, pese a todos los problemas que tienen que afrontar en el día a día.

Una vida marcada por la ganadería

“Me defino como un trabajador que vive por y para sus ovejas y que, prácticamente, hace vida en la nave y en la explotación familiar con la que contamos en Villafer”, asegura el ganadero de 56 años.

Nació en Villafer y allí lleva toda la vida. Una localidad y pedanía perteneciente al municipio de Villaquejida, en la provincia de León. Se ubica en la Vega del Esla, en la LE-412.

Nuestro entrevistado es amante de los deportes, cuando el tiempo y el trabajo se lo permite, pero es un auténtico apasionado de su trabajo, la ganadería, a pesar de todos los problemas que surgen en el día a día.

“Mi infancia fue de lo más normal. Jugando en el pueblo con gran libertad y, desde pequeño, entre ovejas en la explotación familiar de toda la vida”, añade.

Llegó a jugar a la pelota vasca y ganó, incluso, torneos a nivel regional. Sin embargo, su vida siguió el camino de la tradición ganadera marcada desde que era pequeño.Su explotación de ovino y el esquileo

Fotografía de José Martínez Castelo en su explotación junto a las ovejas.

Fotografía de José Martínez Castelo en su explotación junto a las ovejas. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

“La explotación, que llevamos mi hermano y yo, viene de mis abuelos Isidro y Rosalía. Siempre ha estado en Villafer. Después pasó a mi padre Felipe. Cuando volví de cumplir con el servicio militar cogí las riendas junto a mi hermano. La llevamos desde hace 35 años aproximadamente”, apunta.

Cuenta con un total de 600 ovejas y con 30 hectáreas de forraje que sirven para alimentar a sus animales con el fin de ahorrar en el día a día y de fomentar ese autoconsumo.

“Antes, cuando salía rentable, esquilábamos nosotros a los animales. Ahora, me cuesta esquilar a las ovejas 1.300 euros y no obtengo ninguna ganancia. Llamamos a un esquilador para que les quite la lana una vez al año. Pagamos 1,70 euros por oveja. Todo lo que invertimos en esquilarlas son gastos”, apunta nuestro entrevistado.

Imagen de las ovejas en la explotación de José.

Imagen de las ovejas en la explotación de José. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Añade que “quitan la lana porque deben de hacerlo”. El proceso pasa por llamar a ese esquilador que cumple con su trabajo. Después, una persona se lleva la lana y “entrega un documento para adjuntar al libro de explotación” y añade que “con eso se dan por satisfechos”.

“Todo son pérdidas a la hora de esquilar en la actualidad y en nuestro caso en particular. El beneficio es cero”, señala José.

Un futuro complicado

El ganadero de Villafer confiesa que, en la actualidad, su explotación “vive de la leche” y “de los corderos que vendemos para carne” con el fin de mantener su querida explotación familiar en funcionamiento.

“El futuro de la ganadería de ovino lo veo mal porque está la burocracia que nos ahoga, la subida de precios y no hay relevo generacional en las explotaciones. Todo es especulación en los mercados”, añade.

Él ve la situación del sector y su futuro “de color negro” y su objetivo pasa por “cumplir años hasta afrontar la jubilación”.

“Cuando mi hermano y yo nos jubilemos, esto se cerrará. Es una pena, pero nos están conduciendo a ello. El futuro de la ganadería no es halagüeño. Nuestros animales irán al matadero y se acabó”, finaliza.