El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene durante una sesión de control al Gobierno, en el Congreso de los Diputados.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene durante una sesión de control al Gobierno, en el Congreso de los Diputados. Marta Fernández Europa Press

Economía

Entra en vigor: restaurantes y bares estarán obligados a cobrar un suplemento a partir de agosto

El hostelero vallisoletano David García se muestra conforme con la medida si sirve para "una mejor utilización de los recursos" y asegura que puede tratarse de "la única manera de que la gente sea más consciente".

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Con el objetivo de impulsar la sostenibilidad y cumplir con las normativas de la Unión Europea, España implementará el Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR).

A partir del próximo 12 de agosto, bares, restaurantes, cafeterías y comercios de toda España, incluida Castilla y León, deberán cobrar un suplemento extra por cada envase de un solo uso que vendan, principalmente botellas de plástico y latas.

Este importe funciona como un depósito reembolsable que el cliente paga al adquirir la bebida y recupera íntegramente al devolver el envase vacío en los puntos de recogida habilitados, como máquinas automáticas instaladas en los propios establecimientos.

No se trata de un impuesto ni de un coste adicional definitivo, sino de una fianza que se devuelve escaneando el código de barras del envase en buen estado.

"Un poquito más conscientes"

El hostelero vallisoletano David García, del Café Ideal Nacional, recuerda, en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León, que se trata de una medida "que algunas empresas ya están llevando a cabo" y muestra su conformidad con la misma.

"Si todo es para una mejor utilización de los recursos pues no me parece mal, es la única manera de que nos hagamos todos un poquito más conscientes de ello", añade.

Los comercios estarán obligados a aceptar estos envases aunque no se hayan comprado en ese mismo local, lo que obligará a una gestión más activa de los retornos durante la jornada diaria.

En Castilla y León, donde el sector hostelero tiene un peso importante tanto en las capitales como en zonas rurales y de turismo interior, esta obligación supondrá un cambio notable en el funcionamiento habitual de muchos negocios.

Los establecimientos tendrán que instalar sistemas de devolución, reservar espacio para la recogida y dedicar tiempo a explicar el proceso a los clientes, especialmente durante los meses de verano cuando el consumo de refrescos, cervezas y bebidas aumenta de forma significativa.

Esto podría generar al principio alguna complicación logística, pero también representa una oportunidad para mejorar la gestión de residuos en el día a día.

Mayor responsabilidad compartida

La medida está recogida en el artículo 45 del Real Decreto 1055/2022 y se activa al no haberse alcanzado los objetivos de recogida selectiva previstos, con el fin de elevar las tasas hasta el 90% y reducir drásticamente los envases abandonados.

Para los clientes de Castilla y León, el cambio será perceptible en la barra o en la terraza: al pedir una bebida aparecerá el depósito en la cuenta, pero la devolución será sencilla y sin pérdida de dinero. Con el tiempo, se espera que se convierta en un hábito rutinario.

Los hosteleros deberán adaptarse a esta nueva dinámica, controlando el flujo de envases y asegurando que las máquinas o puntos de recogida funcionen correctamente.

Aunque algunos sectores advierten de posibles costes iniciales y un periodo de ajuste, la iniciativa busca promover una economía más circular y una mayor responsabilidad compartida entre comercios y consumidores.

En una comunidad autónoma como Castilla y León, con fuerte presencia de turismo y vida social en exteriores, el éxito dependerá de que tanto los establecimientos como los clientes se impliquen para que el sistema resulte práctico y efectivo.

David García lo resume con claridad desde su experiencia en Valladolid: la clave está en conseguir que todos seamos un poco más conscientes del uso de los recursos.