Fotograma de la película 'Tenebrae'

Fotograma de la película 'Tenebrae'

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El guiño de Eurovisión a Goblin, a Darío Argento y al subgénero del giallo italiano

El tema ‘Tenebrae’, banda sonora de la película homónima, sonó durante el interludio de la primera semifinal.

11 mayo, 2022 09:41

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La primera semifinal de Eurovisión se celebró este martes 10 de mayo, y por primera vez se pudo disfrutar en La 1 de TVE. Una gala en la que Suiza, Armenia, Islandia, Lituania, Portugal, Noruega, Grecia, Ucrania, Moldavia y Países Bajos consiguieron un pase a la gran final, y en la que se realizaron varios homenajes. El más evidente de todos fue el que hizo hacia la figura de Raffaella Carrà, con alguno de sus éxitos, y durante el interval act se pudo escuchar a Diodato, quien debería haber representado a Italia en Eurovisión 2020, y se hizo un repaso a la música disco italiana.

El productor Dardust, junto al DJ y productor Benny Benassi y la banda británica Sophie and The Giants, con la participación de la directora de orquesta Sylvia Catasta, rescataron ciertos temas icónicos de la música electrónica del país, y entre ellos, destacó el guiño hacia el tema ‘Tenebrae’ del grupo Goblin, tema central de uno de los más famosos giallos de Dario Argento.

El giallo es un subgénero cinematográfico propio de Italia; son cintas a medio camino entre lo policíaco y el terror, en las que se suceden los asesinatos, y en donde la estética tiene un peso muy importante. Su dirección suele apostar por planos de las manos enguantadas del asesino, muchos planos detalles, colores muy saturados en la fotografía, y una música que invite a mantener la tensión. Las tramas son un poco tramposas, con ajustes de cuentas del pasado que vuelven a tomar vigencia, y a menudo, nos presentan protagonistas dedicados al mundo del arte o de la moda.

Sus títulos suelen ser un tanto barrocos, con muchas palabras, números, y constantes referencias a animales, que luego quedará justificado en la trama: Seis mujeres para el asesino, Siete notas en negro, El pájaro de las plumas de cristal, La cola del escorpión, Una mariposa con las alas ensangrentadas… El encanto de todas estas películas es su esencia italiana, el subgénero nación en el país de la bota con las fundacionales La muchacha que sabía demasiado y Seis mujeres para el asesino, de Mario Bava, durante la década de los 60, y se consagró en los 70 gracias al trabajo de Dario Argento.

En el caso de este último, la música de sus películas está asociada a la banda de rock progresivo Goblin; con ellos trabajó en Rojo oscuro, Suspiria, Phenómena o Ténebre, y fue el tema principal de esta última cinta, de título original Tenebrae, el que se pudo disfrutar en Eurovisión 2022 (a partir del minuto 1.40).

Ténebre narra cómo un escritor estadounidense viaja a Roma para promocionar su nueva novela, y se ve envuelto en una serie de asesinatos. La escena más conocida de la película es la del asesinato de una periodista lesbiana y su celosa pareja, mientras suena la canción de Goblin, y la cámara hace un ambicioso trávelin alrededor de toda la casa, recorriendo su fachada de arriba abajo y de un lado al otro, sin cortes, hasta terminar en una de las ventanas. Allí aguarda el asesino, de quien solo vemos sus manos enguantadas, rompiendo una persiana para hacer su trabajo.

Con solo un trazo, Eurovisión ha homenajeado no solo a uno de sus grupos de música electrónica más destacados, sino también a la propia historia de su cine, con ese género que les hizo dejar huella en medio mundo.

Aunque la etiqueta de giallo es un tanto ambigua, y a veces es difícil decidir qué cintas son giallo y cuáles no, hay que destacar que, para muchos autores, Ténebre (disponible en España en Flixolé, por si hay algún curioso) fue el último giallo de la era dorada del subgénero.

En España, el giallo también dejó su huella. Y no solo porque Dario Argento contase con Miguel Bosé en la imprescindible Suspiria o a Cristina Marsillach en Terror en la ópera. Nuestro país participó en muchas coproducciones italianas: en Un hacha para la luna de miel, el comisario que investiga los asesinatos es el emblemático Jesús Puente, y a Antonio Ferrandis le disfrutamos en La muchacha del pijama amarillo. Pilar Velázquez fue una Joven de buena familia sospechosa de asesinato, y la andaluza Nieves Navarro, bajo el seudónimo de Susan Scott, protagonizó largometrajes como La muerte acaricia a medianoche y La muerte camina con tacón alto. Aparte de todo esto, nuestro cine también tuvo giallos puramente patrios, eso sí, replicando las constantes del cine italiano, y así, encontramos títulos como Una libélula para cada muerto o Los ojos azules de la muñeca roca, ambas escritas por Paul Naschy, entre tantos otros.

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