Entra en funcionamiento Hospital de Día Pediátrico de Talavera. Fotos: Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha

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La justicia no es igual para todos

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Perdimos a nuestro hijo de 34 años en un hospital de Girona. El joven ingresó por un principio de brote tras reducirle la medicación y falleció a las pocas horas. Desde entonces, la familia solo ha recibido versiones contradictorias, informes incompletos y silencios difíciles de explicar.

En la reunión que mantuvieron con la perito forense del Juzgado de Girona, esta les manifestó que su hijo tenía una anomalía en el corazón. La familia acudió entonces a un forense independiente de reconocido prestigio. Al examinar los documentos e informes del mismo hospital, comprobaron que el informe de histopatología estaba incompleto. La perito forense del juzgado de Girona les dijo que la parte que faltaba no se realizaba en el centro legal de toxicología de Barcelona, sino en Girona. El forense famoso y prestigioso independiente, tras revisar la documentación, concluyó que el joven no tenía ninguna anomalía cardiaca. Y añadió un dato técnico esencial: en toda muerte súbita de una persona menor de 50 años debe activarse un estudio específico —histopatológico, toxicológico, genético y molecular— porque no es normal certificar una muerte natural a los 34 años sin completar todas las pruebas.(Faltaba la parte más importante del informe de histopatología de la muerte súbita).

Aquí no se pide venganza. Se pide técnica, transparencia y verdad. ¿Dónde está el bloque histológico? ¿Por qué falta? ¿Se remitió al centro de referencia correspondiente? ¿Quién custodió las muestras y cómo se garantizó la cadena de custodia? ¿Se practicó estudio toxicológico? ¿Se valoró un posible síndrome de retirada o abstinencia por la reducción de la medicación? ¿Qué fármacos, dosis y pauta se modificaron? ¿Se activó el protocolo de muerte súbita? ¿Por qué no consta todo en la historia clínica? ¿Por qué los médicos que atendieron al paciente no habrían ido a declarar delante de la jueza?

La familia no quiere señalar a nadie. Quiere que se responda con documentos, no con frases. La transparencia no es un favor: es un derecho. La Ley 41/2002, de autonomía del paciente, reconoce el acceso a la historia clínica. La Ley de Enjuiciamiento Criminal permite la prueba pericial contradictoria. El derecho a la tutela judicial efectiva exige que no se cierre un caso con un informe incompleto. Si la histología se hace en Girona, que se complete. Si se hizo en Barcelona, que se aporte. Si había una anomalía, que se explique con preparaciones, microscopía e inmunohistoquímica. Si no la había, que se rectifique. Y si existe una canalopatía o miocardiopatía, que se estudie con genética molecular, como exige cualquier protocolo de muerte súbita en jóvenes.

No estamos ante un caso aislado de dolor. Estamos ante la sospecha de un procedimiento sanitario y judicial que no ha estado a la altura. Los padres solo piden justicia. Piden que los responsables sanitarios expliquen, que los forenses contrasten y que los medios iluminen lo que el sistema parece querer dejar en penumbra. Un joven de 34 años no debería morir tras reducirle la medicación y quedar su muerte sin respuestas completas.

No pedimos linchamiento. Pedimos luz. Pedimos que se complete el informe de histología que se hizo en Barcelona, que declaren quienes atendieron al paciente y que se aclare por qué se certificó una muerte natural sin el estudio que la propia ciencia exige. Que este caso no se apague. Que la verdad salga. Porque una familia que solo pide justicia no debería encontrar como respuesta el silencio, la opacidad y el olvido.