El Papa Leon XIV

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La encíclica de León XIV contra la IA

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En este artículo trataré de explicar y analizar el contenido de Magnifica Humanitas, la primera encíclica de León XIV que sitúa la inteligencia artificial (IA) como una amenaza para el ser humano, antes de su visita a España, y desde una perspectiva liberal.

En primer lugar, cabe destacar que el texto solo hace referencia a los aspectos negativos del uso de la inteligencia artificial, pero no a los beneficios que aporta al ser humano.

León XIV sostiene que la inteligencia artificial es una innovación tecnológica capaz de redefinir el trabajo, la política, la educación, la guerra y hasta al propio ser humano. Además, mantiene que la sociedad queda supeditada a la vigilancia masiva, la manipulación conductual y la explotación de datos personales como nuevas formas de esclavitud y explotación humana.

Por todo lo anterior, el Papa propone la educación crítica en la era digital, así como el fortalecimiento de las instituciones educativas.

Verdades de Magnifica Humanitas

Desde un punto de vista católico, es normal que León XIV se centre exclusivamente en la protección del ser humano mediante el señalamiento de las amenazas que han surgido por el avance tecnológico. Pero esto no justifica de ningún modo su rechazo total.

Con la inteligencia artificial han surgido vulnerabilidades que exponen la privacidad del ser humano, pudiendo llegar a usarse para su manipulación, buscando en última instancia la esclavitud de la raza humana a intereses políticos y económicos.

Al mismo tiempo, la visión crítica es necesaria para no anular el pensamiento individual, por lo que son necesarias mejoras educativas que impliquen cambios más adaptados a los nuevos tiempos. Para ello, es cierto, resulta necesario el fortalecimiento de las instituciones educativas.

Mentiras de Magnifica Humanitas

El término católico significa universal. Por eso no se puede rechazar la inteligencia artificial por sus efectos adversos: las nuevas tecnologías implican cambios, para bien y para mal.

Haciendo un breve análisis histórico, es un deber recordar que el sistema feudal acabó desapareciendo por la aparición de las fábricas y la mecanización del campo, dando más poder de negociación al campesinado frente a los señores feudales, quienes se vieron obligados a aliarse con las fábricas y los trabajadores para arrendar sus terrenos.

Con el surgimiento del sistema fabril, el ser humano mejoró sus condiciones de vida, pasando a tener mejores salarios como consecuencia del aumento de la productividad marginal. Se destruyeron viejos empleos, pero se crearon otros vinculados a las nuevas formas de trabajo.

La creencia en la destrucción de empleo ya pudo observarse con el movimiento ludita. Los luditas buscaban la destrucción de las máquinas ante el temor de perder sus empleos; empero, la historia ha demostrado que las máquinas han sido el mejor aliado del hombre, pues han mejorado la seguridad laboral y las condiciones salariales.

Por otro lado, la manipulación de los datos personales mediante la inteligencia artificial ha aumentado de forma exponencial. Sin embargo, aunque el problema se haya visto incrementado, este no ha surgido por culpa de las nuevas tecnologías.

No obstante, el libre manejo de los datos personales puede combatirse con una nueva legislación que controle el uso de estos datos y que permita el consentimiento libre de los individuos para proporcionar cierta información privada. Al fin y al cabo, el derecho ha cambiado a medida que las sociedades han ido evolucionando.

En definitiva, todo avance conlleva vulnerabilidades nacientes. Pero estas pueden combatirse con cambios legislativos e institucionales. Estas dos fórmulas son clave a la hora de afrontar los nuevos desafíos que se presentan, pero el rechazo no nos va a hacer más virtuosos.