Pilar en el campo.

Pilar en el campo. Cedida.

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Pilar, 23 años, graduada en Magisterio y agricultora: "Se puede vivir del campo, pero no tienes un sueldo garantizado"

La joven zaragozana defiende que se puede ser agricultora y trabajar en el campo sin renunciar a nada.

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Zaragoza
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Pilar tiene 23 años, una carrera y un máster, pero se dedica en cuerpo y alma al campo.

La zaragozana representa una imagen diferente a la que persiste en el imaginario colectivo.

Natural de Zuera, estudió el Grado en Magisterio de Educación Infantil y amplió su formación con un máster en Neuropsicología, pero pronto decidió cambiar las aulas por los cultivos.

"Mucha gente se sorprende cuando digo que soy agricultora porque no encajo en la imagen que algunos todavía tienen del sector", asegura en una entrevista con EL ESPAÑOL DE ARAGÓN.

Estudiar una carrera y un máster no fue una contradicción con su futuro profesional, sino una inversión. Considera que aprender de forma continua aporta herramientas para afrontar un sector que cambia a gran velocidad y que exige adaptarse constantemente.

En su opinión, la agricultura necesita "gente preparada, con ganas de innovar y con una visión abierta", algo que, subraya, "no está reñido con ser una mujer joven, femenina o con haber estudiado una carrera y un máster".

Frente a la antigua idea de que el campo está anclado en el pasado, la joven agricultora describe un sector inmerso en una profunda transformación.

"Cada vez dependemos más de la tecnología para optimizar los recursos y ser más eficientes, pero al mismo tiempo tenemos que hacer frente a un clima mucho más impredecible. También existe una mayor exigencia por parte de los consumidores y de la normativa, lo que obliga a estar en constante adaptación", explica.

Ante este escenario, Pilar identifica tres grandes retos para garantizar el futuro del sector: conseguir precios justos que hagan rentables las explotaciones, asegurar el acceso al agua y la adaptación al cambio climático, y reducir la carga burocrática que soportan los profesionales del campo.

A su juicio, demasiadas horas se destinan a trámites administrativos en lugar de al trabajo agrícola. Una denuncia que no es nueva.

Cada año salen cientos de tractores en Aragón, y miles por toda España, denunciando la complicada situación del campo. Este 2026 se vivieron tractoradas en enero y febrero.

Por otro lado, insiste en la necesidad de acercar el campo a la sociedad.

Considera que con frecuencia se opina sobre la agricultura desde el desconocimiento y cree que los jóvenes pueden desempeñar un papel decisivo para cambiar esa percepción y mostrar cómo es realmente el trabajo diario en una explotación.

Pilar en el campo.

Pilar en el campo. Cedida.

En un momento en el que la despoblación continúa siendo uno de los grandes desafíos del medio rural, Pilar tiene claro qué hace falta para atraer a nuevas generaciones. Lo primero, dice, es "que los jóvenes puedan ver un futuro estable en el campo".

Para ello reclama explotaciones rentables, ayudas eficaces para quienes quieren incorporarse al sector y pueblos con servicios de calidad, acceso a la vivienda, buena conexión a internet y oportunidades laborales.

Pero también considera imprescindible combatir los prejuicios sobre la vida rural pues "vivir en un pueblo no significa renunciar a nada". A través de sus redes sociales, Pilar muestra su día a día como joven dedicada al campo

Muestra su experiencia compatibilizando la agricultura con la formación continua y disfrutando de su estilo de vida. "Una cosa no excluye la otra", resume.

Está convencida de que ofrece grandes oportunidades para quienes estén dispuestos a formarse, incorporar nuevas tecnologías e innovar.

Recuerda que la agricultura actual tiene muy poco que ver con la de hace unas décadas y demanda profesionales cada vez más cualificados.

Vivir del campo es posible, aunque no existe la seguridad de un salario fijo. Por ello insiste en que la clave pasa por garantizar precios justos para los productores: "Se puede vivir de la agricultura, pero no es un trabajo con un sueldo fijo ni garantizado", afirma.

En su opinión, si las explotaciones son económicamente viables y el trabajo se remunera de forma adecuada, el sector resultará mucho más atractivo para las nuevas generaciones.