Un motero haciendo una ruta de slow driving.

Un motero haciendo una ruta de slow driving. Turismo de Aragón

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La carretera de Aragón más bonita y de las mejores de España: con 183 km, 8 castillos y perfecta para recorrer en moto

Esta ruta de slow driving discurre por el corazón de las comarcas de las Cinco Villas y de la Hoya de Huesca.

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Zaragoza
Publicada

No hace falta cruzar media España para disfrutar de una buena ruta en moto.

En el norte de Aragón hay 186 kilómetros donde las curvas enlazan castillos medievales, pueblos con siglos de historia y algunos de los paisajes más espectaculares de la comunidad.

Así es la Ruta de los Castillos, uno de esos recorridos que invitan a llenar el depósito y salir sin prisas.

La Ruta de los Castillos forma parte de las rutas Slow Driving Aragón, un proyecto turístico impulsado por el Gobierno de Aragón en 2018 para descubrir la comunidad desde la carretera.

La filosofía es sencilla, implica olvidarse de las prisas y convertir el trayecto en parte de la experiencia.

Uncastillo-3.jpg

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El recorrido atraviesa las comarcas de las Cinco Villas y la Hoya de Huesca/Plana de Uesca. Sobre el papel puede completarse en unas tres horas y media, aunque hacerlo de un tirón sería perderse buena parte de lo que ofrece.

Lo suyo es tomárselo con calma y aprovechar las doce paradas que propone el itinerario. De ellas, ocho tienen un claro protagonista. Castillos, torres defensivas y antiguas fortalezas que explican por sí solas el nombre de la ruta.

La Ruta de los Castillos

La primera parada ya juega en otra liga. El Castillo de Loarre sigue siendo una de las grandes joyas del patrimonio aragonés y está considerado el castillo románico militar mejor conservado de Europa. Solo por recorrer sus murallas ya merece la pena desviarse.

Después llega lo que muchos buscan cuando salen en moto: una carretera tranquila, con buen trazado y curvas que invitan a disfrutar de la conducción sin mirar el reloj.

Ruta de los Castillos

Ruta de los Castillos

El recorrido serpentea por las sierras de Biel, Luesia, Luna y Santo Domingo mientras el paisaje cambia casi sin darse cuenta. Campos de cereal, pinares, barrancos y las primeras montañas prepirenaicas acompañan buena parte del viaje.

La historia aparece prácticamente en cada parada. Biel conserva una espectacular torre fortificada que domina la localidad desde hace casi mil años.

Biel

Biel

En Ayerbe, además de hacer una pausa para reponer fuerzas, siempre hay tiempo para recordar la figura de Santiago Ramón y Cajal.

Pero si hay un lugar donde merece la pena detener la moto es Uncastillo. Su casco histórico conserva uno de los conjuntos románicos más importantes de España y recorrer sus calles es casi un viaje varios siglos atrás.

Sos del Rey Católico.

Sos del Rey Católico.

Muy cerca espera Sos del Rey Católico, una de esas localidades que nunca defraudan. Cuna del rey Fernando II de Aragón, mantiene intacta buena parte de su trazado medieval y sigue siendo uno de los grandes reclamos turísticos de Aragón.

La ruta también deja espacio para quienes disfrutan buscando el legado romano. Sádaba, Castiliscar y Sofuentes conservan importantes restos arqueológicos que amplían el viaje mucho más allá de la Edad Media.

Aunque no todo gira alrededor de la piedra.

Cuando toca estirar las piernas, pocos lugares apetecen más que el Pozo Pígalo, una poza natural de aguas cristalinas escondida entre el bosque.

Ejea de los Caballeros

Ejea de los Caballeros

Más adelante, cerca de Valpalmas, el paisaje cambia por completo en los Aguarales de Valpalmas, un conjunto de formaciones erosionadas por el agua y el viento que sorprende incluso a quienes ya conocen bien Aragón.

El último gran mirador del recorrido espera en el Santuario de Nuestra Señora de Monlora. Desde allí, en los días despejados, la vista alcanza los Pirineos, los Mallos de Riglos y buena parte del camino recorrido.

La ruta termina en Piedratajada. Se acaba el itinerario, pero cuesta encontrar una excusa para guardar la moto.

Porque esa es la gracia de este recorrido: no hace falta buscar grandes puertos de montaña ni carreteras famosas para disfrutar sobre dos ruedas.