Ángel Marco, propietario del Dalai, junto a la mejor croqueta de Zaragoza 2026.

Ángel Marco, propietario del Dalai, junto a la mejor croqueta de Zaragoza 2026. E.E Zaragoza

Vivir

Así se hace la mejor croqueta de Zaragoza: "Pollo horneado a 200 grados, cerveza y un guiso como el de las abuelas"

El bar Dalai, en Valdespartera, vuelve a coronarse como la mejor croqueta de la ciudad tras ganar la octava edición del concurso por segundo año consecutivo.

Más información: Este es el mejor bar de Aragón según una prestigiosa revista: más de 100 tipos de vermús y cuenta con un Solete Repsol

Zaragoza
Publicada

Si ya es difícil ganar una vez el premio a la mejor croqueta de Zaragoza, repetir al año siguiente parece una hazaña casi imposible. Pero eso es exactamente lo que ha conseguido el bar Dalai, en el barrio zaragozano de Valdespartera.

Su dueño, Ángel Marco, cuenta a este diario que detrás de estas dos victorias consecutivas hay "muchas horas de trabajo y creatividad". Y es que, para la de este año, dice que llevan elaborando la mejor receta desde que, prácticamente, recibieron el galardón en 2025.

"Son muchos meses de pruebas, discusiones, cambios y muchísimo trabajo", asegura. Y no es para menos, pues se trata de unas tapas "muy complicadas de hacer bien" y que, según Marco, esconden "auténticos guisos de las abuelitas".

Para este año, Marco asegura que con su equipo tenían una idea "muy clara" desde el principio. "Queríamos representar Aragón de la forma más auténtica posible", confirma, y añade que, precisamente por eso, decidieron apostar "por ingredientes de cercanía y una puesta en escena muy reconocible para cualquier zaragozano: el tragachicos".

¿El resultado? Una croqueta elaborada con pollo de Aldelís, cebolla de Fuentes y cerveza Ámbar Oro Negro, acompañada de una presentación inspirada en este tradicional juego infantil aragonés.

Asegura que su idea era transmitir al comensal en un solo bocado "la fiesta, pasarlo bien y olvidarse un poco de las penas".

Después de ganar el año anterior, reconocen que la presión era "máxima". "Ya eres el enemigo a batir. No puedes bajar el listón, tienes que subirlo", declara entre risas.

Por eso, desde que comenzaron a elaborar esta croqueta, cada detalle de la receta y la presión "tiene horas y horas de debates y pruebas". Marco dice que sus catadores oficiales han sido desde niños muy pequeños, hasta mujeres y hombres adultos porque "lo suyo es que le guste a todo el mundo".

La croqueta 'Tragachicos' es, literalmente, para todos. "Hacerla sin gluten es todo un reto, es complicado y hay que tener mucho cuidado a la hora de elaborarla por la contaminación cruzada. Pero, lo justo es que los celíacos también puedan comer croquetas porque, si no, ¡pobrecillos!", declara.

La cerveza

Aunque pueda sorprender, la cerveza se ha convertido en una de las señas de identidad de sus croquetas. Cuenta que llevan "seis años trabajando con ella" y que "casi todas las variedades de la casa la incorporan de alguna manera".

"La gente trabaja mucho con vino o con otros licores, pero ¿por qué no con cerveza? Es un ingrediente espectacular", asegura y añade que, en su bar, son de probar combinaciones diferentes como por ejemplo "hacer una croqueta con Jagger", algo que confirma haber probado.

Pero, además de ingredientes diferentes, ¿qué hay que hacer para cocinar la mejor croqueta de Zaragoza? Marco dice que "no hay secretos mágicos, aunque sí mucha técnica y sensibilidad".

"La croqueta la puede hacer cualquiera, pero no le va a salir igual", expone. Y es que lo fundamental es "hablar con las masas, porque cada una responde de forma distinta según la harina, la humedad o el punto de sal", explica.

La elaboración empieza con "carcasas de pollo horneadas a 200 grados para potenciar el sabor". Después las infusionan en leche y elaboran un guiso tradicional de pollo "como el de las abuelitas". Con ese caldo construyen la base de la bechamel.

Luego llega uno de los pasos fundamentales: el roux -la mezcla de mantequilla, cebolla y harina- que "debe cocinarse lentamente para evitar el sabor a harina", advierte Marco.

"Hay sitios donde comes una croqueta y sabe a pan. Eso quiere decir que no está bien hecha", ejemplifica.

Uno de los mayores retos este año fue conseguir que la croqueta fuera apta para celíacos sin perder "cremosidad ni sabor". Para ello dice que hicieron "numerosas pruebas con harinas y empanados distintos hasta encontrar la fórmula adecuada usando harina de arroz".

Con esta croqueta han conseguido volver a coronarse en Zaragoza. Un galardón que "atrae a muchas personas pese a que el bar está casi donde empieza Teruel", bromea Marco.