Balneario de Caldes de Boi.

Balneario de Caldes de Boi.

Vivir

El pueblo perfecto para una escapada: con un balneario del siglo XVI y una iglesia Patrimonio de la Humanidad

La localidad pirenaica es ideal para combinar actividades de descanso y excursiones por la naturaleza.

Te puede interesar: El pueblo español ideal para recorrer a pie: un balneario con aguas cristalinas en un entorno natural impresionante

Zaragoza
Publicada

Barruera es un pueblecito medieval del Pirineo catalán lleno de encanto.

Capital administrativa de la Vall de Boí, este núcleo de montaña conserva la esencia de los antiguos asentamientos pirenaicos: casas de piedra, tejados de pizarra y un ritmo de vida marcado por las estaciones.

A orillas del río Noguera de Tor, su estampa se completa con la silueta de la iglesia de Sant Feliu de Barruera, una de las joyas del conjunto románico del valle, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

A pocos kilómetros se abre el acceso al Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici, un territorio de lagos glaciares, aguas termales, bosques de alta montaña y cumbres que superan los 3.000 metros.

En este contexto, el visitante encuentra un equilibrio poco frecuente entre tradición, naturaleza y una creciente oferta turística que, sin embargo, ha sabido mantener cierta autenticidad.

Balneario Caldes de boi.

Balneario Caldes de boi.

Desde Zaragoza el paraje está a unas dos horas y media. Siguiendo la carretera que se adentra en el valle catalán, el paisaje se vuelve más abrupto hasta alcanzar los 1.500 metros de altitud, donde se ubica el Balneario Caldes de Boi.

Rodeado de bosques y praderas alpinas, este complejo termal hunde sus raíces en la Antigüedad, pues ya en época romana se conocían las propiedades de sus aguas mineromedicinales. Incluso se dice que Julio César pasó por este lugar en la conquista de Tarragona, a su paso por el Pirineo.

Balneario Caldes de boi.

Balneario Caldes de boi.

En el blog ‘Travels of Lorena’ se explica que, en el siglo XI, la popularidad de sus aguas sanadoras fue tal que fue necesario construir un hospedaje.

Para 1657 ya existía una casa de baños, una especie de balneario muy rudimentario en el que los monjes recibían a los enfermos que pagaban la voluntad.

Con el paso de los siglos, el enclave evolucionó hasta convertirse en uno de los balnearios más singulares de España.

Con 37 fuentes distintas, el balneario ofrece aguas de composiciones químicas variadas y temperaturas que oscilan entre los 4 y los 56 grados.

Esta riqueza hidrológica permite una amplia gama de tratamientos terapéuticos, especialmente indicados para afecciones reumatológicas, respiratorias y dermatológicas.

En el siglo XX, el balneario quedó registrado en el Libro Guinness de los Récords por ser el que cuenta con mayor variedad de aguas termales.

Caldes de Boi.

Caldes de Boi.

Hoy, el complejo combina esa tradición con instalaciones dedicadas al bienestar contemporáneo: piscinas termales, circuitos de hidroterapia y programas de salud personalizados.

Allí se practica una balneoterapia tradicional que es un referente del turismo de salud de alta montaña pirenaica, situada además en un entorno natural y cultural único como es el Valle de Boí.

No encontraremos mucho glamour, pero sí grandes lujos como el silencio, el relax y la conexión con la naturaleza.