En 1975 bastaron cuatro palabras para detener el pulso de un país y remover los corazones de todos: “españoles, Franco ha muerto”. En algunos brotó el miedo a una nueva guerra, en otros la incertidumbre por saber cómo quedarían sus privilegios adquiridos tras el golpe de Estado y en muchos la esperanza por un futuro mejor. Se cumplen 50 años de la muerte del dictador.

Pedro Sánchez anunció la celebración de diversos actos para recordar este hito histórico bajo el lema España en libertad. El objetivo de reforzar los valores democráticos de nuestro país pudiera parecer lógico en un año tan señalado.

Las quejas de la oposición al ejecutivo no se hicieron esperar con argumentos muy variados y para todos los gustos. La versión más actual y moderna de “Sánchez resucita a Franco para tapar su corrupción”, otra más del día a día puede ser que “Pedro Sánchez intenta dividir a los españoles con los temas del pasado” y luego está la versión más manida que viene a concluir con un “no hay que reabrir las heridas del pasado ya superadas y debemos centrarnos en lo importante para el día a día de los españoles”.

Miro el calendario y observo que en Zaragoza estamos acostumbrados a celebrar grandes efemérides. La Cincomarzada nos recuerda el enfrentamiento bélico entre zaragozanos isabelinos y carlistas en 1838. La recreación de Los Sitios de Zaragoza conmemora la resistencia a los asedios sufridos durante la guerra de la independencia. El año pasado tuvimos una exposición sobre los atentados de ETA para recordar los 853 asesinatos, 3.500 atentados y más de 7.000 víctimas "que escribió con sangre ETA en la historia de España" y para reafirmar que Zaragoza no blanqueará lo que ETA hizo. Llenamos la ciudad con publicidad institucional para celebrar el décimo aniversario por la proclamación del rey Felipe VI. Hemos recreado la 'Coronación de los Reyes de Aragón' del año 1414. Hemos llegado a dar la bienvenida a la primavera, con actos a lo largo de la ciudad, como hacían nuestros antepasados celtíberos.

Actos, aniversarios y festividades de esta índole, con sus particularidades, también serán celebrados en el resto de las ciudades y pueblos de nuestro país.

No es una crítica a lo enumerado, pero resulta llamativo, después del listado ofrecido, que siga generando controversia recordar la muerte de un dictador y celebrar el aniversario del fin de una dictadura.

Nunca he sido el más listo de la clase y escribir estas líneas no va a mejorar la situación, pero me veo con la capacidad de afirmar que muchos de los críticos a la celebración del aniversario de la muerte de Franco no encontrarán un buen momento para hablar de lo que supuso la guerra civil y la dictadura más reciente de nuestro país. Es más, estoy convencido que alguno de ellos no condenará los actos cometidos por el dictador y llegará a justificarle.

Esta conclusión no requiere tener un gran coeficiente intelectual ni realizar un sesudo análisis de la situación. Basta con levantar la cabeza, mirar y escuchar atentamente todo lo que nos rodea.

En el Congreso de los Diputados hemos escuchado como un miembro de Vox definía la dictadura de Franco como “una etapa de reconstrucción, de progreso y reconciliación para lograr la unidad nacional”. Directores generales del Gobierno de Aragón fueron destituidos tras conocerse que ensalzaron el franquismo en sus redes sociales. Hemos podido escuchar en los medios de comunicación como algún tertuliano esgrimía argumentos tan simples como que “la gente mayor de cincuenta años no sabe quién fue ni que hizo Franco” mientras ofrecía datos sesgados y descontextualizados correspondientes a la dictadura para rematar con un “que cada uno elija la España que quiere”.

Al mismo tiempo, la prensa informa que alumnos de un instituto, que no conocieron a Franco, cantan el “Cara el Sol” exhibiendo banderas preconstitucionales en Cuelgamuros y militares franquistas retirados piden por carta al Ejército que destituyan al presidente del Gobierno.

Recuerdo una conversación donde se comparaba a los partidos fundados o dirigidos por personas que en su día estuvieron vinculadas a ETA con los partidos cuyos fundadores estaban vinculados a Franco. En España existen ambos y es innegable, lo importantes es que todos han reconocido trabajar dentro de las normas democráticas. Alguien argumentó que Franco había muerto hace cincuenta años y los hechos cometidos por ETA eran más recientes -disuelta hace veinticinco años-. Mi pregunta fue aséptica y simple: ¿dentro de veinticinco años aceptaréis a los partidos que ahora criticáis? No hubo respuesta.

Los más sabios dicen que debemos mirar atrás para no repetir los errores del pasado, pero la memoria es frágil y por eso hemos visto el intento de golpe de Estado en Brasil tras la derrota electoral de Bolsonaro, el asalto al Capitolio, dirigentes de Trump haciendo chanzas con el saludo nazi y a la extrema derecha entrando con fuerza en Alemania. Situaciones impensables en nuestra historia reciente.

Visto lo visto, parece necesario celebrar el aniversario de la muerte de Franco para recordar todas las muertes que trajo su alzamiento militar. Visto lo visto, es necesario recordar que muchos ciudadanos perdieron la vida durante la dictadura por no seguir la línea ideológica del régimen. Visto lo visto, debemos recordar que mucha gente abandonó su país durante la dictadura como ahora sucede en Venezuela. Visto lo visto, sí debemos recordar que Franco ha muerto y que no debe volver.