El doctor Solano y Marcos Rangil, paciente operado con cirugía metabólica. Quirónsalud.
Cirugía metabólica: perdió más de 80 kilos y cinco años después de la operación mantiene el peso estable
En el Día Mundial de la Obesidad, el Hospital Universitario Quirónsalud Zaragoza acerca la experiencia del aragonés Marcos Rangil, quien hizo frente a la enfermedad mediante esta técnica quirúrgica mínimamente invasiva. La solución más eficaz, segura y duradera, según los estudios de investigación.
“Hace cinco años mi vida dio un giro completo. Tras la operación, volví a hacer deporte, a disfrutar mucho más de mis hijos y perdí más de 80 kilos, un peso que sigo manteniendo”. Es la historia del aragonés Marcos Rangil, de 42 años, uno de los muchos casos que ha dado un paso decisivo contra la obesidad severa a través de la cirugía metabólica. Hoy subraya que este cambio no solo ha impactado en su salud actual, sino también en su bienestar personal y familiar.
La obesidad se ha convertido en una auténtica epidemia a nivel mundial, debido a factores como el sedentarismo, la alimentación poco saludable y los cambios generados por la era digital. En Aragón, el 17,5% de la población padece esta enfermedad y cada vez son más los jóvenes afectados.
Por eso, hoy, en el Día Mundial de la Obesidad, el Hospital Universitario Quirónsalud Zaragoza refuerza la sensibilización sobre la importancia de hacer frente a esta patología, con el fin de prevenir y abordar también problemas de salud asociados. Para ello, el doctor Jorge Solano, jefe de la Unidad de Cirugía Laparoscópica Avanzada del centro, indica que, “como arrojan los estudios de investigación, la cirugía metabólica es la opción más eficaz, segura y duradera frente a otros tratamientos o fármacos”.
El especialista asegura que los beneficios de esta cirugía van mucho más allá de la pérdida de peso. “Lo que buscamos, a su vez, es solucionar problemas de salud vinculados a la enfermedad o evitarlos en el futuro, teniendo en cuenta que cada día estamos operando a personas más jóvenes. Así, se ha demostrado que puede curar la diabetes en más del 93% de los casos; controlar la hipertensión arterial, en el 75%; normalizar los niveles de colesterol, en el 92%, y reducir los triglicéridos altos, en el 70%”. “Además -continúa el especialista-, consigue retrasar la necesidad de prótesis de cadera o rodilla, mejorar la insuficiencia renal y las complicaciones respiratorias, aumentar notablemente la calidad de vida e incluso llegar a salvar vidas”.
La seguridad amplía el abanico de pacientes que pueden operarse
La Unidad de Cirugía Metabólica del centro hospitalario cuenta con una dilatada experiencia y tecnología de última generación. En octubre del año 2000, el doctor Jorge Solano realizó la primera intervención de bypass biliopancreático por laparoscopia, convirtiéndose en uno de los primeros cirujanos en utilizar este tipo de técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas para tratar la enfermedad.
Dr. Solano durante una intervención. Quirónsalud.
La cirugía presenta un índice de complicaciones mayores inferior al 1%, siendo más segura que muchas intervenciones comunes. “Ahora, las personas con IMC superior a 35, o a partir de 30 si presentan enfermedades asociadas como diabetes o hipertensión, pueden someterse a la operación y obtener resultados positivos”, puntualiza el especialista.
En este sentido, los pacientes suelen perder más del 80% del sobrepeso, generalmente en dos fases: una pérdida rápida durante los primeros seis meses y una más gradual en los seis meses siguientes.
El proceso, paso a paso
El proceso es rápido y eficiente. Después de una consulta inicial, que incluso puede ser telefónica, se realiza el historial correspondiente y se pauta una dieta de adaptación de entre siete y diez días antes de la cirugía. Durante el ingreso, se realizan las pruebas preparatorias y el mismo día se lleva a cabo la operación. La intervención dura entre 30 y 40 minutos, tras lo cual se pasa a una sala de reanimación y, normalmente, el paciente puede volver a casa a las 48 horas.
El doctor Solano señala que “existen diversas técnicas y, por ello, aplicamos la que mejor se adapta a las características y a los objetivos que quiere lograr cada persona en particular, así como a sus hábitos y rutinas a la hora de comer”. “La misma intervención no sirve para todos, por lo que es necesario individualizar el tratamiento”, destaca.
Los hábitos de vida mínimos son fáciles de mantener, con especial atención a la eliminación de los dulces y carbohidratos. De este modo, tras la cirugía, se proporciona asesoría nutricional y un seguimiento con análisis de sangre semestrales para garantizar la correcta evolución del paciente.