Margarita Rigo, administradora de fincas de CAF Aragón. Zaragoza
Margarita, administradora de fincas, sobre la locura de los aires acondicionados: "Ya no es un lujo, es una necesidad"
El verano y las olas de calor se han dejado notar con fuerza en las comunidades de vecinos en Aragón.
Hasta un 80% se han disparado las solicitudes de propietarios para instalar aires acondicionados en sus viviendas.
Así lo asegura Margarita Rigo, miembro del Colegio de Administradores de Fincas de Aragón, quien asegura que el asunto ya forma parte del orden del día de prácticamente todas las juntas de vecinos.
"Este año lo tratamos en todas las juntas generales que hacemos", afirma. Aunque las reuniones vecinales se celebran una vez al año, asegura que ya desde los meses de febrero y marzo los propietarios solicitan que la autorización para instalar equipos de climatización se incluya en el orden del día de la siguiente convocatoria.
Y es que, pese a que hace unos años "era un lujo" ahora ya se ha vuelto "una necesidad por cuestiones de salud", señala Rigo.
Eso sí, la instalación de un aparato de aire acondicionado no siempre depende únicamente de que el propietario lo solicite.
"Cuando la unidad exterior afecta a elementos comunes, como la fachada, un patio interior o la cubierta del edificio, es necesario revisar los estatutos de la comunidad, cumplir la normativa municipal y obtener la autorización de la junta de propietarios", explica la administradora de fincas.
Además, señala que las comunidades pueden establecer determinadas normas internas, "siempre dentro de los límites que marca la legislación".
El objetivo, explica Rigo, es "prevenir conflictos y garantizar la convivencia entre vecinos".
Ruidos, vibraciones y molestias
De hecho, una de las principales disputas relacionadas con estos aparatos siguen estando vinculadas al ruido, aunque la administradora reconoce que los modelos actuales son "mucho más silenciosos que los de hace unos años".
Aun así, recuerda que los aparatos no pueden superar los niveles sonoros fijados por las ordenanzas municipales (en el caso de Zaragoza, no puede superar los 55 decibelios), ni generar molestias como vibraciones o el goteo de agua hacia otras viviendas.
"El aparato se tiene que canalizar y evitar cualquier perjuicio para el resto de vecinos", subraya.
Instalaciones ilegales
Rigo advierte de que instalar un aire acondicionado sin autorización cuando afecta a elementos comunes "puede acarrear consecuencias". Por ejemplo, "si el propietario modifica la fachada sin permiso e incumple los acuerdos de la comunidad, esta puede exigir la retirada de la instalación y la reposición del edificio a su estado original".
Por ello, insiste en que los administradores de fincas trabajan para "buscar soluciones que permitan compatibilizar las necesidades de climatización con el respeto a la normativa y los derechos del resto de propietarios".
En algunos municipios existen aún más limitaciones. Especialmente en los que están ubicados en los cascos históricos de las ciudades y tienen un valor patrimonial. "En estos la colocación de unidades exteriores está restringida", señala Rigo.
Aunque hay alternativas. Una de ellas es recurrir a sistemas de aire acondicionado sin unidad exterior, "que requieren una intervención mucho menor sobre la fachada".
Pero, pese al incremento de las solicitudes, Rigo asegura que "no se han multiplicado los conflictos".
Una diferencia que atribuye a "una mayor concienciación de los propietarios sobre la necesidad de solicitar permiso antes de realizar la instalación" y, también, a que las comunidades "abordan el asunto de forma preventiva en sus reuniones".