El doctor Francisco Torres en Torres Centro Dental Integral.
Francisco Torres, médico estomatólogo: "La boca refleja cómo la hemos tratado durante toda la vida"
El Dr. Torres explica que los cambios en la boca suelen ser lentos y no nos damos cuenta hasta que están avanzados.
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Actualmente vivimos más años que nunca y, aunque conocemos los achaques y signos del envejecimiento más comunes, todavía nos falta mucho por saber sobre la evolución de nuestra boca con el paso de los años.
Cada vez es más habitual llegar a una edad avanzada conservando nuestros propios dientes y el envejecimiento bucodental suele avanzar de forma silenciosa.
En EL ESPAÑOL DE ARAGÓN hemos podido hablar con el doctor Francisco Torres, médico estomatólogo y fundador de Torres Centro Dental Integral para entender cómo envejece la boca, además de conocer los hábitos que aceleran ese proceso y por qué la prevención es la mejor herramienta para conservar una buena salud oral durante toda la vida.
PREGUNTA.- Al hablar de envejecimiento solemos pensar en arrugas y achaques, pero no se nos ocurre que la boca también envejece. ¿En qué se nota?
RESPUESTA.- En más cosas de las que imaginamos. Las encías se retraen, los dientes, por tanto, parecen más largos y el esmalte se va desgastando.
El diente se ve más amarillo porque se transparenta la capa de debajo y la dentina es más amarilla, aparece más sensibilidad. Con frecuencia la boca tiende a estar más seca y el hueso que sujeta los dientes va perdiendo la altura, con lo cual algunos dientes empiezan a moverse.
Son cambios lentos o muy lentos, prácticamente imperceptibles, y por eso, como suelen ser lentos, no les prestamos atención hasta que ya están avanzados.
P.- ¿Cuándo empieza ese envejecimiento y por qué la boca de algunas personas envejece antes?
R.- No hay una edad exacta, es gradual y puede empezar antes de lo que la gente cree, según cómo se haya cuidado la boca hasta entonces. Y aquí está lo interesante, dos personas de la misma edad pueden tener bocas muy distintas.
Influye la genética, la cantidad y calidad de la saliva, el tipo de bacterias que cada uno tiene, que le llamamos el microbioma. Sobre todo influyen los hábitos de toda una vida, los de higiene, los de alimentación... La boca, en buena medida, refleja cómo la hemos tratado.
Igualmente, aunque las bocas de dos personas puedan envejecer de forma muy distinta, los dentistas podemos ayudar a compensar esas diferencias si conseguimos transmitir que lo importante es la revisión continua.
P.- ¿Qué problemas concretos van apareciendo con los años?
R.- Sobre todo son tres: la enfermedad de las encías, que va destruyendo poco a poco el hueso que sujeta el diente y es la primera causa de pérdida de dientes en el adulto; el desgaste por el uso y muchas veces por apretar, que también va ligado al adulto; y la pérdida de piezas, que no es solo estética.
Cuando falta un diente, los de al lado se mueven, se mastica peor y, a veces, incluso se empieza a comer peor a nivel nutricional.
Las caries, que es lo más frecuente en niños, empieza a ser menos frecuente en la edad adulta, pero también existe. Eso ya sería un cuarto problema.
P.- Ha mencionado los hábitos, ¿cuáles son los que más aceleran el envejecimiento de la boca?
R.- Va a parecer un tópico, pero el primer hábito dañino para la salud oral es el tabaco, es demoledor para las encías y el hueso. Después, el segundo y muy importante, es una higiene insuficiente mantenida en el tiempo.
Todo ello unido al picoteo constante del azúcar, que se oculta en el "no, yo solo le pongo un par de cucharaditas al café por la mañana", y no ir a las revisiones. También influye el apretar o rechinar los dientes, que es uno de los hábitos que más acelera el envejecimiento.
La mayoría de estos problemas no duelen hasta que están avanzados, así que "no me duele" es el peor criterio que puedes aplicar para decidir si tu boca está bien o mal.
P.- Entonces, ¿debemos cambiar la higiene y los cuidados de nuestra boca conforme cumplimos años? ¿Qué debemos hacer ante los primeros signos de envejecimiento?
R.- Efectivamente, hay que ir adaptando más que cambiando. Cuando falta un diente, como por ejemplo los cordales que es muy frecuente que falten y no se suelen reponer, hay que adaptar el cepillado. En este caso hay que cepillar la cara de atrás del último molar, algo para lo que no se tenía hábito.
Con los años cobra importancia la limpieza entre los dientes, cuidar la sequedad de boca -que además favorecen algunos medicamentos- y hacer revisiones más regulares.
Y ante los primeros signos, como encías que sangran, un diente que se mueve... no debemos esperar a ver qué pasa. Casi todo lo que se coge pronto, se resuelve de forma sencilla y lo que se deja, se complica y se encarece.
P.- Ahora vivimos cada vez más años, ¿estamos preparados para conservar nuestros dientes toda la vida?
R.- Esa es la gran pregunta. El otro día leía al filósofo José Antonio Marina, que aplica la idea de que nuestro cerebro no está preparado para los enormes avances que suceden tan rápido. No le da tiempo, porque son miles de años.
Con los dientes no es exactamente igual, pero por primera vez es normal llegar a los 80 años con dientes propios. Eso es una excelente noticia, pero plantea un reto nuevo.
Una boca tiene que durar ahora muchos más años en uso. La odontología ha dejado de ir solo detrás del problema para trabajar en conservar y prevenir a largo plazo, en la línea de esa medicina de la longevidad de la que tanto se habla.
Cuidar la boca pronto es, literalmente, una inversión para las últimas décadas de la vida.
P.- ¿Qué podemos hacer hoy en día en cuanto a tratamientos? ¿Podemos llegar a "rejuvenecer" la boca?
R.- Hoy en día es una gozada, se pueden hacer muchísimas cosas, mucho más que cuando yo empezaba. En cierto sentido, sí que se puede rejuvenecer una boca.
Se pueden recuperar las encías y conseguir que un problema no vaya a más, incluso reponer lo que se ha perdido, devolver la función y el aspecto.
Pero prefiero ser honesto, lo que de verdad rejuvenece una boca no es un tratamiento espectacular, sino haberla cuidado antes. La mejor odontología sigue siendo la que evita que lleguemos a necesitar algo complejo.
P.- ¿Cómo ha evolucionado la odontología para acompañar este envejecimiento?
R.- Ha avanzado muchísimo. Ha sido maravilloso disfrutar de los avances de los últimos años, pero ha habido mejoras prácticamente desde el principio. Nada más salir de la facultad ya empiezas a ver materiales nuevos, herramientas nuevas, técnicas nuevas...
Hoy planificamos de forma rutinaria, no como hace unos años que se hacía excepcionalmente. Trabajamos con imagen digital, escáneres en lugar de las pastas incómodas de antes, con cirugía guiada por ordenador y con materiales que duran más y que cada vez se parecen más al diente natural.
No somos soberbios, hay muy buenas imitaciones, pero lo mejor es el diente propio, de ahí lo bueno de la conservación.
Todo esto permite tratamientos más precisos, menos molestos y más duraderos. Pero con toda la tecnología, el mayor avance sigue siendo el mismo mensaje: prevenir cuesta menos, duele menos y envejece mucho mejor.