Aarón Palacio recibió a portagayola a su sexto toro. EFE.
El torero aragonés Aarón Palacio se estrena en Pamplona y corta la única oreja de la corrida de San Fermín
El diestro aragonés salió decidido a aprovechar el escaparate pamplonés ante unos toros descastadísimos.
Una corrida de toros muy descastada y floja de la divisa gaditana de Fuente Ymbro dejó en casi nada, a causa de su nulo juego, la corrida del día de San Fermín celebrada este martes en Pamplona, en la que el diestro aragonés Aarón Palacio cortó al sexto la única oreja del festejo.
Rápidos y veloces en el encierro matutino, marcando un tiempo récord en el recorrido por la mucha fortaleza de sus cuartos delanteros, los toros llegados desde la finca Los Romerales no dieron el mínimo resultado obligado a la hora de la verdad por su descastamiento general y por la escasa musculatura y potencia de sus cuartos traseros, de donde surgen realmente las buenas embestidas.
Los de Fuente Ymbro apenas tomaron los engaños con una mediana entrega en una docena larga de ocasiones, entre los seis, impidiendo así cualquier tipo de lucimiento artístico de una terna que se esforzó por estar a la altura de la cita a pesar de la nula respuesta de los toros.
El veterano Daniel Luque aún le sacó algunos pases ligados al rajado primero, gracias sobre todo a la suavidad con que le presentó y le movió la muleta, pero sin encontrar reacción en el tendido en un empeño a menos. El sevillano aún se extendió más con un voluminoso jabonero cuarto que, aunque pareció querer emplearse, pronto se paró sin fuerzas para irse a defender a las tablas, siempre entre el silencio de un tendido dado a la merienda.
El madrileño Víctor Hernández también acertó a limpiarle algunos muletazos al segundo, siempre a costa de esperar mucho y hasta el último momento del embroque al vareado y pronto reservado y rajado cinqueño que estaba destinado en principio al quinto turno, pero que corrió una vez devuelto el titular por inválido.
Y menos juego dio, ya en quinto lugar, el descompensado y cornalón sobrero, que volvió grupas ya en varas y se afligía constantemente, salvo cuando Hernández, en lo poco que el animal le dejó insistir, le exigió quedarse ante la tela, a lo que respondió con feas y negadas coladas.
El aragonés Aarón Palacio, el más joven de la terna, salió decidido a aprovechar el escaparate pamplonés en su primer año de alternativa. Saludó a su primero con dos largas afaroladas de rodillas antes de que el también jabonero echara el freno, sin fuerza alguna en sus riñones ni voluntad en las embestidas. El torero zaragozano le puso voluntad y variedad, sin grandes logros, hasta despertar una muy amable petición de oreja.
Sí que le dieron la del sexto, al que recibió a portagayola y le abrió de rodillas el trasteo de muleta, sólo que teniendo que ir siempre a buscar al cornalón en sus huidas hacia la querencia, en las que no cejó hasta acabar aconchado en tablas, donde volvió a poner en apuros a Palacio de tanto insistir en no irse de vacío de Pamplona, como al final logró.