La Guardia Civil, en el muelle de Levante, en Huelva.

La Guardia Civil, en el muelle de Levante, en Huelva. Alberto Díaz EFE

Actualidad

Los guardias civiles de Aragón apuntan a Montero y Marlaska tras la muerte de dos agentes en Huelva: "La situación es crítica"

Las palabras de "accidente laboral" tras el accidente en Huelva ahondan en el enfado ya existente por la falta de medios y personal en el medio rural aragonés.

Más información: Uno de los guardias civiles fallecidos en Huelva en un operativo contra el narcotráfico era natural de Teruel

Zaragoza
Publicada

El trágico fallecimiento de dos guardias civiles en acto de servicio en Huelva, mientras perseguían a unos narcotraficantes, ha reabierto el debate sobre la situación del cuerpo, de los medios que disponen y el personal que ejerce en los cuarteles.

Y por si fuera poco, lo que ha encendido a buena parte del cuerpo han sido las palabras de la exministra y candidata del PSOE a la Junta de Andalucía, María Jesús Montero, llamando “accidente laboral” a la muerte en acto de servicio de los dos agentes, uno de ellos nacido en Teruel.

Dos palabras que han tenido eco en Aragón, donde se deja claro que estos compañeros no han fallecido en accidente laboral, sino en acto de servicio.

“Ha sido un mal momento y unas malas palabras elegidas, pero, quizá, en el fondo sea lo que piensa, que eso todavía duele más. Un representante político no puede decir eso de personas que están defendiéndoles a ellos y al resto de la población”, asevera Santiago Iranzo, secretario provincial de Jucil en Zaragoza.

El matiz no es menor. Más allá del contenido simbólico y sentimental, perder la vida en acto de servicio contempla una pensión extraordinaria del 200% del haber regulador para viudedad u orfandad, superando significativamente la cuantía de una muerte natural.

“Lo dice la legislación. Un guardia civil, y cualquier agente de las Fuerzas de Seguridad del Estado, no fallece como accidente laboral, como un albañil de una obra, por ejemplo, sino en acto de servicio. Es dramático, y tiene un amparo para sus viudas e hijos”, sostiene José Javier Armero, portavoz de la AUCG en Teruel.

Más allá del debate o la polémica sobre la denominación, este accidente ha reabierto heridas y reclamaciones tan reiteradas como necesarias, como subsanar la falta de medios o de personal en el territorio.

“Llevamos años en una situación crítica, y empieza a ser algo enraizado en todo el Estado. La Guardia Civil se está ahogando en su propia burocracia. Se destinan más medios a la burocracia que a la seguridad en el medio rural. Sin Presupuestos Generales del Estado, no se puede invertir”, incide Armero.

En concreto, calculan que la provincia de Teruel cuenta, en estos momentos, con 220 agentes, pero necesitaría al menos otros 220 para dar un servicio acorde a la ciudadanía.

En la memoria de todos los turolenses permanece los trágicos asesinatos de diciembre de 2017 a manos de Igor el Ruso. Pero el problema permanece, y se recrudecerá si no se soluciona la falta de personal.

“Ha cambiado algo, pero si una patrulla de Guardia Civil pide un refuerzo, lo mismo tiene que esperar una hora, y ahí no hemos cambiado nada. Tenemos un gravísimo problema de que nadie quiere venir al mundo rural. Deben poner incentivos económicos muy grandes”, añade Romero.

En concreto, desde Zaragoza se plantean que se incorporen algunos beneficios salariales, como la insularidad para Canarias y Baleares, aunque una de sus prioridades es la dotación de medios más que necesarios.

“Nos están intentando meter vehículos eléctricos, cuando no son nada funcionales. Lo que siempre hemos necesitado son todoterrenos o todocaminos. Cuando llueve un poco, nuestros vehículos no pueden acceder a algunos sitios para rescatar a personas que hayan sufrido un accidente. Requerimos medios acordes a los servicios que realizamos”, añade Santiago Iranzo.