Miguel Ángel Compadre, propietario de la cafetería Gavilla
Un año después del gran apagón en Aragón: "Fue un auténtico caos. Llegamos a perder 800 euros en ganancias"
Las aseguradores concentraron el mayor pico de trabajo los primeros meses centradas en daños de electrodomésticos.
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Sobrepasaba las 12.30 del 28 de abril cuando España se sumió en la oscuridad. El suministro eléctrico pasó a un cero absoluto dejando las calles sin semáforos, los locales a oscuras y una sensación de volver a la Edad Media. Un año después sigue la incógnita del motivo detrás de este hecho histórico.
Este momento que duró por horas trajo imágenes que se han convertido en reliquias del Siglo XXI como la de gente rodeando una radio o cientos de personas en las terrazas y volviendo a conectar más allá de un teléfono móvil. Sin embargo, el trabajo de muchos se vio perjudicado.
"Fue un auténtico caos porque dependemos de la electricidad para todo", recuerda Miguel Ángel Compadre, propietario de la cafetería Gavilla en el Centro Comercial el Caracol en Zaragoza.
Un año después de aquel día no niega que "durante un rato se vendió fenomenal" hasta que se dejó de tener bebidas frescas. La actividad la mantuvo hasta el mediodía, a partir de ese momento, la cafetería ya dejó de ser un lugar refugio para muchos ya que no podían servir más y tuvo que cerrar a la fuerza al no poder trabajar.
A toro pasado hace cuentas de que esto supuso una pérdida de "al menos 800 euros" de caja al estar parados. Un dinero que no se ha visto compensado: "Las aseguradoras de las pérdidas no se hicieron cargo, ni las administradoras de electricidad o gas porque a nosotros nos siguieron cobrando ese día", subraya.
Si bien suspira aliviado ya que el apagón no supuso un inconveniente en cuestión de maquinaria o electrodoméstico. "Bajé todos los diferenciales para que una vez se produjera la vuelta a la luz de golpe afectara a los electrodomésticos", cuenta.
Tras un año y con mucho aprendido tiene un mensaje claro: "Llevar siempre efectivo encima por si acaso", bromea.
Igual de suerte corrió Sergio Lázaro Tremul, propietario de Carnicería Rocío Cano, quien tras todo lo ocurrido manifiesta que tuvo "suerte" al estar en el barrio del Actur ya que fue de los primeros barrios a los que volvió la luz, sobre las 17.00.
"Si no hubiera sido así, estaríamos hablando de una afección mucho mayor", reflexiona. Las grandes cámaras frigoríficas mantuvieron el frío durante las casi cinco horas de electricidad a cero que vivió su comercio lo que permitió salvaguardar el género.
Unas horas de "mucha preocupación" y que se pudo resolver de la mejor manera: "Seguimos vendiendo pero solo productos de conserva al no poder pesar los productos por lo que vendíamos lo que tenía ya un precio fijo".
Ese día, la buena fe en los demás fue clave: "No podíamos cobrar porque la máquina no funcionaba por lo que todo bien apuntado y con la confianza de que los clientes pagaran al día siguiente", señala.
Los frigoríficos, los más afectados
La otra cara de esta situación también la vivieron las Corredurías de Seguros que en los primeros meses vieron sus buzones de llamadas desbordados ante consultas y luego se procedió a la calma.
"No fue nada en comparación con lo que podía haber sido", valora Miguel de Las Morenas, presidente del Colegio de Mediadores de Seguros de Zaragoza y director general de Kalibo.
En este primer tiempo en el que se sumaron el mayor número de incidencias se centraron, como él mismo señala, en reclamaciones por electrodomésticos, sobre todo, frigoríficos, que se habían dañado con el apagón y luego la vuelta de la tensión eléctrica de manera repentina.
Aunque sí que hubo un pequeño repunte de un tipo de compensación, que finalmente quedó en nada: "Hubo un amago de reclamación de paralizaciones, pero para beneficiarte tienen que tener contratada una garantía especial de paralización y luego, además, se tiene que dar una serie de circunstancias para que se dé esa cobertura y casi nadie las tiene contratadas por lo que no ha habido prácticamente ninguna".
Según los datos que manejan desde Reale Seguros, Zaragoza ha resultado ser una de las grandes ciudades que concentra el mayor número de siniestros, exactamente, en sexta posición.
A nivel nacional, el impacto del apagón supuso un adelanto de cerca de 3,8 millones de euros. En este último año, han tramitado casi 7.000 consultas, de los que aproximadamente el 82 % se refieren a daños eléctricos, y el 18 % restante a pérdida de mercancía refrigerada o averías de maquinaria.