Jorge Azcón, en el Día de Aragón

Jorge Azcón, en el Día de Aragón Cortes de Aragón

Aragón

Azcón inicia su camino para revalidar la Presidencia de Aragón: la 'prioridad nacional' rodea su segunda investidura

Se espera que el futuro presidente desgrane una línea continuista, con el foco en los servicios públicos y la atracción de empresas.

Más información: La 'prioridad nacional' antes de los pactos de PP y Vox en Extremadura y Aragón: la lista de medidas donde ya se aplica

Zaragoza
Publicada

79 días han pasado desde aquel 8 de febrero donde Aragón votó en sus primeras elecciones adelantadas. Un tiempo en el que unos pueden dar la vuelta al mundo, y en el que Jorge Azcón ha tenido que sudar para atar el ‘sí’ de Vox en un pacto marcado por la denominada ‘prioridad nacional’.

No es baladí el tiempo. De hecho, ha sido la mayor espera que ha necesitado un candidato a presidente para hacerse con el bastón de mando, superando los 74 días que tardó el propio Azcón en 2023.

Con más o menos margen, porque el plazo acababa este domingo, Azcón revalidará la Presidencia de Aragón. Será la primera vez que un dirigente del PP repita al frente del Pignatelli, ya que ni Santiago Lanzuela ni Luisa Fernanda Rudi repitieron una segunda legislatura.

Las Cortes de Aragón vivirán este martes la primera jornada del debate de investidura, con el discurso del presidente aún en funciones, en el que desgranará su programa para la próxima legislatura. Se espera que presente una línea continuista, con el foco en los servicios públicos y la atracción de empresas, como ya ha dejado entrever en sus áreas clave dentro del acuerdo con Vox.

No ha sido, ni mucho menos, un camino fácil para el PP. El varapalo del 8 de febrero, en el que perdieron 2 diputados cuando aspiraban a rozar la mayoría, les obligó a aceptar la necesidad de negociar y pactar con un Vox crecido y que quería aprovechar las “dos tazas” que dictaron las urnas.

Así se lo tomó Azcón, que desde el primer día invitó a los de Abascal a decidir si querían asumir la dificultad de gobernar o si se conformarían con mantener el control desde fuera. El barón popular insinuó en reiteradas ocasiones si aceptarían una consejería como Sanidad, en lo que más de uno le sonó a ofrecimiento.

Vox tenía claro cómo jugar sus cartas. Primero, un ‘stand by’ hasta el 15 de marzo, elecciones en Castilla y León. Y, después, el programa y el acuerdo bien definido antes de hablar del reparto de cargos. Tal es así que los de Abascal ni siquiera presentaron un candidato a presidir las Cortes, como sí hicieron en 2023.

Como adelantó EL ESPAÑOL DE ARAGÓN, Vox demandaba un “cambio de rumbo”, sobre todo, en las políticas migratorias y la gestión de la energía, junto a otras proclamas lanzadas en campaña como las bajadas de impuestos o la prioridad para españoles en el reparto de ayudas.

Un mes después, ese “cambio de rumbo” se ha llevado al papel y al reparto de consejerías. Ambos partidos escenificaron su sintonía en una primera y única reunión pública el 8 de abril, pero todo se tejía en la sombra, en reuniones presenciales y telemáticas eternas, que culminaron en el acuerdo anunciado el pasado miércoles.

Vox se queda Bienestar Social y Familia, y Medio Ambiente, además de Agricultura. Es decir, tendrá las competencias en inmigración y controlará las autorizaciones ambientales de los macroproyectos energéticos. Y ha dejado por escrito la denominada ‘prioridad nacional’, que habrá que ver cómo se lleva a la práctica.

A partir de este miércoles, el PP de Jorge Azcón tendrá que lidiar con un Vox con más peso y con verdaderas competencias, algo que evitó en 2023, quizás por la inexperiencia de los de Abascal a la hora de gobernar.

El objetivo es que, esta vez sí, el Gobierno dure 4 años y dé a Aragón la estabilidad deseada y que necesita para convertir en realidad toda la transformación económica que hoy está sobre el papel.