Miguel Bernal, piloto aragonés de 15 años.

Miguel Bernal, piloto aragonés de 15 años. E.E Zaragoza

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Miguel Bernal, la joya de 15 años que sueña con reinar en MotoGP : "Mi vida es entrenar y estudiar para el instituto"

El aragonés, siendo el más joven de la parrilla, ha dado el salto al campeonato FIM MotoJunior World Championship, un certamen con el que podría llegar a Moto2.

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A los 15 años pocos son los que tienen claro su futuro. Aunque como en todo, hay algunas excepciones. Es el caso de Miguel Bernal, joven aragonés que dice haber nacido teniendo muy claro lo que quiere.

Y es, quizás, gracias a esa determinación, lo que le ha llevado a convertirse en una de las promesas más destacadas del panorama nacional en el mundo del motociclismo.

En 2025 logró proclamarse subcampeón de España en el certamen Supersport 300, siendo el más joven de la parrilla, y dar el salto al campeonato europeo dentro del Mundial Junior (el FIM MotoJunior World Championship), donde competirá en la categoría Stock 600. Un certamen con el que podría llegar hasta la categoría de Moto2.

Aunque la pasión ha tenido también mucho que ver en su carrera. Bernal dice que, para llegar a donde está siendo tan joven, ha tenido que renunciar a muchas cosas que un chico de su edad hace. Por ejemplo, salir con los amigos o tener las preocupaciones típicas de un adolescente.

Él cuenta que tuvo que dejar a un lado todo eso, pero que no le ha supuesto "ningún esfuerzo" porque su vida y su ilusión son las carreras.

Es así desde tiene noción. Prácticamente antes de saber caminar ya descubrió su pasión: las motos. Y no es exageración, a los dos años fue la primera vez que se montó en una.

"Me regalaron una moto por Reyes porque ya daba mucha guerra", recuerda. No fue una casualidad, porque esta afición le viene de familia: su padre también fue piloto y hoy es su "mayor apoyo".

Miguel Bernal junto a su padre, en una carrera.

Miguel Bernal junto a su padre, en una carrera. E.E Zaragoza

Toda su carrera la ha dado a pasos agigantados. Con apenas tres años ya competía, y a los ocho dio un salto que marcó su trayectoria: pasó a los circuitos grandes, convirtiéndose en el piloto más joven de Europa en hacerlo.

A los diez, ya estaba en el Campeonato de España de velocidad, considerado uno de los más exigentes del mundo.

El día a día de Miguel no deja mucho espacio para distracciones. Se levanta "a las siete de la mañana" para ir al instituto, sale a las dos, "come rápidamente" y pasa "toda la tarde" entrenando en el circuito.

El sueño de su vida

"Es sacrificado, pero es el sueño de mi vida", afirma con naturalidad.

Ese nivel de exigencia también implica renunciar a muchas cosas. "He perdido amigos porque no puedo salir como ellos", reconoce. Una decisión con la que "muchas veces" dice haber sido "un incomprendido".

Pero es que él lo tiene claro: "Yo no quiero salir de fiesta o hacer lo que hacen los demás porque prefiero mil veces estar entrenando".

A sus 15 años, Bernal aún va al instituto y tiene otras obligaciones que no puede descuidar. Aun así, asegura que logra mantener un buen rendimiento académico, "con notas entre el notable y el sobresaliente". "Es lo más duro, pero con esfuerzo se puede compaginar", afirma.

Pero es que, además de su pasión, dice que sus padres le han enseñado con mucho empeño que "para conseguir las cosas hay que esforzarse" y que "sin estudio no hay motos".

Y él así lo hace. "Es difícil porque entreno mucho, pero saco el tiempo de donde puedo para ponerme a estudiar", explica.

El camino hacia su sueño no ha estado exento de obstáculos. En 2024 estuvo a punto de abandonar el motociclismo por falta de presupuesto.

Más allá del talento

Y es que, el talento no siempre es suficiente en el mundo del motociclismo. El propio Bernal lo resume con claridad: "No basta con ser bueno, necesitas dinero y gente que te apoye".

Competir en su nueva categoría supone un coste de entre 100.000 y 115.000 euros por temporada, una cifra que obliga a depender de patrocinadores y apoyos externos.

"Yo llevaba mala temporada, llegué a quedarme sin equipo", recuerda sobre un momento en el que se replanteó por primera vez toda su vida. "Pensé que se acababa aquí", confirma.

Miguel Bernal en una carrera de motos.

Miguel Bernal en una carrera de motos. E.E Zaragoza

"Me acuerdo que fue un 18 de junio de 2024 cuando mi padre, Quique y Toño (su equipo) dieron la noticia, estuve sin escudería hasta el 17 de diciembre de 2024", cuenta. Fue entonces cuando dijo que "hasta aquí había llegado" y que "lo dejaba porque ya no merecía la pena".

"Una familia normal no tiene 100.000 euros por temporada", explica. Sin embargo, su entorno más cercano le dio el apoyo que necesitaba para resistir.

"Me acuerdo que, en esa conversación con ellos, me dijeron que se podía volver a intentar y que yo valía para esto", dice. Tras esto, "sabía que era mi última oportunidad", recuerda.

Resultados

El resultado acabó siendo una temporada brillante que culminó con el segundo puesto en el subcampeonato nacional y la puerta abierta a competir a nivel europeo. "Ha sido un resultado muy bueno", suspira aliviado.

La pasión de Bernal es todo un deporte de riesgo en el que cada segundo cuenta. Aproximadamente él consigue dar una vuelta en "1,58 minutos" en un circuito largo como Motorland.

Y, a tanta velocidad, las lesiones pueden ser muy graves. Entre los recuerdos más dolorosos del joven está el año 2021, cuando sufrió una grave caída yendo muy rápido que le provocó múltiples fracturas en las piernas y el tendón de Aquiles. "Estuve entre cinco y seis meses recuperándome", apunta.

Pero, pese al peligro, Miguel dice muy firme que no tiene miedo. "Si lo tienes, no puedes subirte a la moto", sentencia.

Entre los momentos difíciles también hay muchos buenos. Guarda en su memoria con especial ilusión una carrera en el circuito de MotorLand Aragón donde, saliendo desde la penúltima posición, logró colocarse líder en la primera vuelta. "Fue muy guay", dice con una sonrisa.

Sueños

El objetivo de Bernal no admite peros. "Mi sueño es ser campeón del mundo de MotoGP", afirma.

Su camino pasa ahora por consolidarse en el campeonato europeo y, si los resultados y el presupuesto lo permiten, dar el salto a Moto2 en los próximos años.

Con un talento, disciplina y una determinación poco común para alguien de su edad, Bernal tiene claro que quiere quemar rueda hasta lo más alto.