Natalia Suárez en el Centro Ocupacional I de Fundación Down.

Natalia Suárez en el Centro Ocupacional I de Fundación Down. E.E

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Natalia Suárez (29 años), joven con Síndrome de Down: "A veces por la calle aún me miran o se ríen de mí"

Este 21 de marzo se celebra el Día Mundial del Síndrome de Down y Natalia cuenta cómo es vivir con él.

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A Natalia Suárez le gusta salir a pasear con su pareja, ver hasta tarde Paquita Salas (aunque después es incapaz de madrugar), cocinar y hacer deporte. De hecho, fue campeona de España en Gimnasia Rítmica para Discapacitados Intelectuales y ha sido galardonada con distintos premios.

Ahora, a sus casi 30 años, tiene claro que el Síndrome de Down, el cual tiene, "no es nada malo" y que puede llevar una vida como cualquier persona, con algo de ayuda.

Para ello, hay espacios como los Centros Ocupacionales de la Fundación Down de Zaragoza, a donde Natalia acude cada día y lleva a cabo diferentes actividades. "Hago cocina, yoga o distintos talleres", explica. Incluso hacen viajes organizados algunos fines de semana. Pero si hay algo que de verdad le gusta es "estar con los compañeros".

Su trayectoria antes de llegar aquí no ha sido corta. Cuando acabó el colegio, estudió en la academia de peluquería 'Otro concepto' y después realizó prácticas en 'Passaró', donde aprendió las claves de este oficio. "Fue una experiencia muy bonita, estaba contenta y las compañeras y clientas me trataban bien", confiesa.

Así, aunque actualmente Natalia no trabaja, ni tiene claro cuál podría ser su empleo de ensueño, se encuentra embarcada en un nuevo reto: aprender a convivir en un piso. Y es que, desde la Fundación Down, hay un programa de vivienda que ofrece esta experiencia durante un máximo de tres meses.

De este modo, aprenden a compartir espacio con otras compañeras de piso: "Es difícil convivir a veces, tenemos discusiones, pero también nos lo pasamos genial", cuenta. Además, le sirve para entender cuáles son las tareas del hogar: "Me cuesta aprender las cosas de la casa, cocinar, limpiar o recoger", reconoce.

En esta iniciativa, una mediadora convive con ellas las 24 horas mientras una persona de la fundación les ayuda con "los menús, la compra o a quién le toca limpiar".

Sin embargo, no todo es sencillo. Natalia lamenta que todavía hay personas que "le han mirado mal" por tener Síndrome de Down. "A veces por la calle creo que me miran o se ríen de mí", dice. Situaciones ante las que, asegura, se ha sentido humillada.

Ante estos momentos, su entorno le ha ayudado a sentirse mejor, algo "fundamental". "Mis padres, mis hermanas, educadores y amigos. Son la gente que me quiere", cuenta. Para ella, este síndrome lo único que implica es necesitar "más ayuda para aprender" y, por eso, es tan importante el apoyo de otras personas.

Natalia sabe que todavía hay muchos aspectos que aún pueden cambiar para que las personas con Síndrome de Down no sean juzgadas. Aún así, no pierde la sonrisa ni el humor, porque, como ella misma dice, "es lo mejor que tenemos".

Fundación Down

La Fundación Down para la discapacidad intelectual en Zaragoza cuenta con diferentes centros ocupacionales. Ubicados en localizaciones como Miralbueno o Valdespartera, las modalidades van desde edad temprana, postemprana o inserción laboral.

Desde la fundación, el único objetivo es brindar el apoyo necesario para que las personas con discapacidad consigan plena autonomía. Laura Roda, directora del Centro Ocupacional de Miralbueno y Oliver, explica que trabajan bajo tres áreas: "La formativa; la de participación social; y la manipulativa y ocupacional", enumera.

Para Roda, todas estas actividades son "fundamentales". "Puede ser una ocupación laboral que conlleve un contrato o una ocupación. Al final, es de lo que trata un centro ocupacional, darles oportunidades y dar un sentido a su vida", concluye.