Tres VUT en un bloque de viviendas en el centro de Zaragoza
Las Viviendas de Uso Turístico en Aragón: son solo el 1,46% de toda España pero ya quitan millones de euros a los hoteles
Horeca Hoteles solicita al Ayuntamiento de Zaragoza una normativa para control de este tipo de viviendas.
Aragón tiene registradas un total de 5.088 y 165 licencias se encuentran pendientes de estudio.
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Las placas que marcan las Viviendas de Uso Turístico no son difíciles de encontrar en puntos como Zaragoza, Jaca, o Benasque.
Se trata de alojamientos con los que los hoteles buscan convivir y mantener una relación de competencia leal. Sin embargo, la expansión de este tipo de negocio ha puesto en alerta a un sector que defiende una regulación y control de las mismas para luchar en las mismas condiciones.
El Gobierno de España ya intentó poner coto a la proliferación de las mismas el año pasado con la aprobación de una norma para la inscripción de las mismas en un registro y quien no cumpliera las condiciones quedaría fuera de las plataformas digitales como forma de controlar cualquier tipo de vivienda ilegal.
Tras la entrada en vigor, Aragón tiene registradas un total de 5.088 VUT aprobadas y 165 están pendientes, según datos a 18 de febrero proporcionados por el Registro de la Propiedad de España.
Una situación que según valora Marta Gómez, directora de Vivienda y Responsabilidad Social Corporativa del Colegio de Registradores de España, Aragón está en una situación "medio bajo" en comparación con otros enclaves nacionales.
Esto se traduce que Aragón en el cómputo nacional solo representa un 1,46% de registro de este tipo de viviendas turísticas. Unas cuotas que nada tienen que ver con las que registra Andalucía con 22,81%, Cataluña 18,62% y Valencia 18,50%.
Si bien reconoce que dentro de la Comunidad aragonesa hay puntos tensionados. "En Zaragoza hay 3.000 y los otros 2.000 se reparten, pero la zona más tensionada es el Pirineo, lógicamente", recalca Gómez.
Jaca es un ejemplo de zona crítica que no ha dudado en intentar parar los pies a la llegada de este tipo de negocio. El pasado año aprobó una normativa en la que las comunidades de vecinos tenían que aprobar por mayoría la instalación de una VUT en el bloque ante la proliferación de estas en la ciudad oscense.
900 licencias revocadas
Y es que cumplir con la normativa es vital para que el Registro de propiedades, órgano regulador, apruebe y designe un número a dicha vivienda de uso turístico.
En Aragón, desde que se tiene registro próximo del 2 de enero de 2025 a 18 de febrero de 2026, se han denegado un total de 900 licencias.
El porqué se centra sobre todo si en los estatutos de la comunidad no esté prohibido o limitado el uso turístico o que no sean viviendas de protección oficial.
Sin embargo hay una que prolifera más: "Por los que se revocan la mayoría son por normas de las comunidades de vecinos", matiza Gómez.
Entre la justificación para poder denegar la licencia también se encuentra el exceder el número de huéspedes que tiene permitido albergar la vivienda.
Así, para tener un control del funcionamiento de las mismas los propietarios de las VUT deben enviar al registro cada febrero el número de hospedajes que se han recibido en el último año para mantener un control de que "no se esté sobreexplotando el alquiler".
Millones de euros
Un sector que mira con preocupación las Viviendas de Uso Turístico es el sector hotelero. En un reciente estudio interno presentado por Horeca Hoteles solicitan al Ayuntamiento de Zaragoza una normativa para ordenar la proliferación de este tipo de alquileres.
Según estiman desde el sector, las zonas más tensionadas de la ciudad se encuentran en la zona del Casco Histórico, entorno de El Tubo y sector centro. Lo que supone en general 3.000 VUT.
Si bien, desde Horeca denuncian el apogeo de vivienda de uso turístico ilegales lo que estiman que significa de 200 a 280 de este tipo.
"Esto supone una facturación potencial asociada de 3 a 4,6 millones de euros al año", remarcan desde Horeca.
Ante esta situación desde la entidad señalan que es "necesario una normativa reguladora de la actividad que venga acompañada de inspecciones y endurecimiento de sanciones para perseguir de forma efectiva la actividad fuera de legalidad".
Así bien aclaran que "no se trata de oponerse al turismo en vivienda particular, sino de exigir normas claras, controles efectivos y equilibrio entre uso residencial y turístico".