Los viñedos de Garnacha, en Zaragoza.

Los viñedos de Garnacha, en Zaragoza. E.E Zaragoza

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Un tercio del 'bosque' de la Garnacha no echa raíces: "El problema no es ni de Zaragoza ni de la variedad"

Los expertos señalan que el problema de la cosecha está en la plantación de dos de las denominaciones.

Más información: A las vides de Cariñena no les gusta Zaragoza: varias se tendrán que volver a plantar en el 'viñedo' de Macanaz

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A las vides de Cariñena sí les gusta Zaragoza. O eso dice Claudio Herrero, secretario general de la Denominación de Origen Cariñena, que ha querido zanjar la polémica surgida por la mala cosecha en el 'Bosque de las Garnachas' de Zaragoza.

El proyecto, ubicado en el parque de Macanaz, frente a la basílica del Pilar, reúne 50 cepas de cada una de las tres denominaciones históricas de la provincia: Calatayud, Borja y Cariñena.

Una iniciativa "muy buena" que nació con el proyecto de hacer de la ciudad la capital mundial de la Garnacha donde se mostrara el valor de las tres variedades aragonesas. Aunque, pese a las expectativas, la cosecha se ha quedado a medias.

Meses después de la plantación comenzaron a detectarse marras en algunas vides. Concretamente en "25 de Calatayud, 22 de Cariñena y 9 de Borja". Y, lejos de lo que pudiera parecer, no es que las uvas no se sientan cómodas en la capital.

Herrero lo niega de forma tajante, asegurando que "no fue un problema del suelo, ni de la altitud, ni de la variedad" sino que el problema fue la plantación.

Según explica, las cepas del campo de Borja se trasladaron con cepellón -con tierra protegiendo la raíz- y se plantaron de inmediato tras aplicar el tratamiento de enraizamiento.

En cambio, las de Cariñena y Calatayud se arrancaron "a raíz desnuda" y permanecieron "uno o dos días sin plantar antes de recibir el tratamiento con ácidos de enraizamiento". Esa demora, unida a la lluvia, "afectó a la capacidad de arraigo", asegura.

"Las cepas se comportan bien todas; si el tratamiento técnico no es el idóneo, no enraízan", recalca Herrero, que insiste en que no se puede atribuir el problema a una cuestión de adaptación al entorno urbano. Aunque reconoce que, pese al mal comienzo, las labores de tratamiento y cuidado "sí han sido correctas y no hay pegas".

Desde el Consistorio, por su parte, niegan "rotundamente" que lo sucedido a estos ejemplares haya sido debido a un mal cuidado. Recuerdan que durante la plantación "participaron técnicos de las tres denominaciones" y que el trabajo "se ha estado supervisando por estos a lo largo de todos estos meses".

Asimismo, insisten en que la plantación no fue el problema y que, el que unas florezcan y otras no, puede deberse a "múltiples factores". Sobre todo teniendo en cuenta que se trata de plantas y que "nunca se sabe cómo van a comportarse". Todas las cepas dañadas han sido ya reemplazadas por otras.

Preocupación vecinal

Hace unas semanas, los vecinos del barrio de El Rabal mostraron su preocupación ante "una gran falta de cuidados en el jardín". Así lo aseguró a este diario el presidente de la asociación de vecinos Tío Jorge, Rafael Tejedor, quien aseguró que "desde el mes de octubre" venían observando que el viñedo "está sin labrar, lleno de hierbas y con mogollón de hojas que tapan prácticamente algunas cepas".

Trasladó así que los vecinos "están preocupados por si este año va a haber cosecha o si se la van a comer otra vez los pájaros", como asegura que sucedió la temporada pasada. Ha reprochado también que las vides "estén tan mal conservadas cuando se invirtieron 34.000 euros en su plantación" y que, además, "estas quitan un buen espacio al parque que podría utilizarse para otras cosas".