María Goikoetxea, apoyada en un acto de campaña por Irene Montero e Ione Belarra

María Goikoetxea, apoyada en un acto de campaña por Irene Montero e Ione Belarra Javier Cebollada EFE

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El descalabro de Podemos en Aragón: de tensar el Gobierno a Lambán a casi ser superados por 'Escaños en Blanco'

Desde el partido dicen estar "cohesionados" y "reforzados" tras su proceso interno y que han aprendido las "lecciones".

Más información: Podemos sale de las Cortes de Aragón y convocará la Ejecutiva autonómica para una "reconstrucción orgánica"

Zaragoza
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De subir como la espuma, a bajar como la marea. En apenas una década, Podemos ha pasado en Aragón de ser la gran sacudida del tablero político, con aquellos 14 diputados que pintaron de morado las Cortes en 2015, a desaparecer del mapa autonómico en las elecciones del 8 de febrero de 2026.

Su historia, basada en el entusiasmo, fracturas internas y alianzas efímeras, resume como pocas el viaje de la nueva política española: la promesa de un cambio que un día sonó ensordecedor y hoy se disuelve entre ecos de lo que pudo ser y no fue.

Bajo el liderazgo de Pablo Echenique, Podemos irrumpió con una fuerza descomunal en el Parlamento aragonés, entrando con 14 diputados desde la nada en mayo de 2015.

Esos 14 diputados fueron clave para arrebatarle el Gobierno a la popular Luisa Fernanda Rudi pese a que el PSOE obtuviera entonces el peor resultado de su historia, con 18 escaños. Esos 32, junto a Chunta Aragonesista, llevaron a Javier Lambán al Pignatelli.

Era la época en la que Podemos quería revolucionar la política, con negociaciones por streaming y otras muchas innovaciones que nunca llegaron a buen puerto.

Pero no fue un camino de rosas para Lambán, ni mucho menos. El socialista les ofreció entrar en el Gobierno, pero Echenique entonces lo rechazó y optó por controlar al Gobierno desde fuera. Como ejemplo, no fue hasta mayo cuando pudo aprobar los presupuestos de 2017.

Ese verano, Echenique dejó las Cortes camino a Madrid -para alivio de Lambán- y Podemos pasó a estar dirigido por Nacho Escartín y Maru Díaz, de un perfil más moderado que el de la dirección nacional.

En 2019, Lambán volvió a necesitar a Podemos, ya con 5 diputados, para conformar el cuatripartito y, esta vez sí, entró Maru Díaz como consejera de Ciencia y Universidades, sustituyendo, casualidades, a Pilar Alegría. La relación fue mucho más fluida entre el PSOE y la formación morada, hasta el punto de que Lambán llegó a definir a Díaz como la mejor consejera de Universidad que había tenido Aragón en su historia -causalidad que fuera la sucesora de Alegría-.

El inicio del batacazo llegó en 2023. Podemos, ya con evidentes siglos de desgaste a nivel nacional, se agarró a las Cortes con un solo diputado. Díaz dimitió y su número 2, secretario de Organización y jefe de gabinete en el Gobierno, Andoni Corrales, se quedó como portavoz en el hemiciclo, lo que no sentó nada bien a un sector interno.

La guerra se desató en las interioridades de Podemos. La Dirección dimitió por discrepancias con Corrales, que llevaba un camino en solitario en el hemiciclo, y una gestora nombrada por Madrid se hizo cargo del partido. En diciembre de 2025, uno de los miembros de esa gestora, el exmilitar Ricard Mitjana, fue nombrado coordinador autonómico.

Corrales, purgado por esa gestora y por la Dirección nacional, no se quedó de brazos cruzados, y llevó al partido a los tribunales por designar las listas electorales a dedo, en contra de los estatutos, con María Goikoetxea, exdirectora del IAM, como candidata a la Presidencia.

Pese al buen resultado de la coalición de izquierdas en Extremadura, Podemos no quiso unirse a IU y decía ir con fuerza a las elecciones, pero lo único que hicieron fue escribir la crónica de una muerte anunciada. De los 137.325 votos en 2015 a 6.206 en 2026, una tercera parte de los logrados por ‘Se Acabó la Fiesta’, y a punto de ser superados por ‘Escaños en Blanco’.

En el seno del partido se abre ahora una profunda reflexión sobre su futuro, aunque se tiene pleno convencimiento de que están en el camino correcto y de que salen “cohesionados” y “reforzados” de este proceso, con "lecciones aprendidas". Ya el domingo se habló de abrir una “nueva etapa de reconstrucción orgánica”, tratando de poder recomponerse en las municipales o otro clavo -uno más- en el ataúd de Podemos.