Los administradores de fincas colegiados, asumimos la responsabilidad de este nuevo escenario, de propietarios más conectados y digitalizados.

Durante años, a excepción de la pandemia, en la que sí se permitieron juntas telemáticas, las juntas han tenido lugar y siguen teniendo lugar en portales, en garajes, en zonas comunes, en locales, en salas y despachos. Sin embargo, el progreso tecnológico y actual pone de manifiesto que es necesario poner sobre la mesa las juntas telemáticas. Muchas comunidades ya empiezan a solicitar la posibilidad de celebrar juntas online válidas.

Vivimos en una sociedad totalmente conectada e innovadora, ya no acudimos a trabajar presencialmente, se ha instaurado el teletrabajo, las video llamadas entre amigos y familiares, la administración electrónica, la firma de documentos digital, aplicaciones móviles para absolutamente todo. En este escenario, es totalmente lógico pensar que las juntas virtuales suponen un gran avance y un paso adelante a una sociedad tecnológica que no deja de avanzar.

Desde mi experiencia como administrador de fincas colegiado, puedo decir que este cambio no es sencillo, pero sí posible. Y, sobre todo, necesario. Porque el objetivo no es solo modernizar por modernizar, sino facilitar que todos los propietarios, vivan donde vivan, tengan la posibilidad de implicarse en las decisiones de su comunidad.

Las ventajas son claras. Se amplía la participación, se gana en comodidad y se mejora la eficiencia en la administración y en la gestión de la junta. Un propietario que reside fuera puede asistir a la junta desde su casa, sin necesidad de desplazamientos. Una persona mayor, acompañada por un familiar, puede votar y asistir desde el sofá de su casa. La tecnología ofrece herramientas que, bien utilizadas, acercan en lugar de alejar.

Ahora bien, este avance también plantea retos. No todos los propietarios están familiarizados con estas herramientas, y pueden surgir dudas técnicas o resistencias. Ahí es donde el papel del administrador colegiado cobra aún más importancia. Nuestra labor no se limita a convocar y redactar actas. Estamos para asesorar, acompañar, formar y garantizar que la participación sea real, efectiva y transparente. Y no podemos obviar que para la comunidad supondrá un coste económico añadido: dotación de medios y/o alquiler de sala para la reunión, entre otras cosas.

Organizar una junta telemática requiere preparación: verificar identidades, gestionar turnos de palabra, documentar adecuadamente las decisiones. Pero todo esto forma parte de una evolución natural que, como profesionales, debemos estar preparados para asumir. Adaptarse a los nuevos tiempos no solo es una cuestión técnica, sino también de actitud y compromiso.

Es importante recordar que las juntas telemáticas pueden celebrarse si todos los propietarios están de acuerdo y se garantiza que nadie quede excluido por falta de medios. No se trata de imponer, sino de ofrecer nuevas vías. Como administradores, tenemos la responsabilidad de evaluar cada caso, proponer soluciones y asegurar que los derechos de todos se respetan, por ello, también, se podrán celebrar juntas mixtas, de forma virtual y presencial, para dar la opción a todos los propietarios de poder asistir y contribuir en las decisiones de su comunidad.

Celebrar juntas de propietarios adaptadas a esta época virtual, es también una forma de cuidar la convivencia y fomentar el sentido de pertenencia. Las comunidades de propietarios no pueden seguir ancladas en modelos del pasado si queremos que evolucionen social y tecnológicamente.

Desde los colegios profesionales y desde los despachos, muchos administradores colegiados ya estamos preparados para implementar estas soluciones en las comunidades que estén valorando hacerlo. No es una moda pasajera, es una evolución imparable. Y como tal, merece ser acompañada con profesionalidad, formación y cercanía.

La figura del administrador de fincas colegiado es clave en este proceso. Somos quienes mejor conocemos la realidad legal, económica y social de cada comunidad. Y somos quienes podemos garantizar que esta transición hacia lo digital no pierda de vista lo esencial: la convivencia, la participación y la buena administración de la finca.

Las juntas telemáticas no reemplazan lo presencial, pero lo complementan. Son una herramienta más para construir comunidades más accesibles, transparentes y actuales. Y quienes trabajamos día a día con propietarios sabemos que, cuando se hacen bien, funcionan. Solo necesitan voluntad, orden y acompañamiento profesional.

En definitiva, no se trata solo de sustituir el portal o el garaje por una pantalla. Se trata de evolucionar con sentido, de aprovechar las posibilidades del presente para construir comunidades más conectadas y participativas. Porque el futuro de la convivencia en comunidades también se decide conectados. Y ahí, los administradores de fincas colegiados, estaremos siempre al lado de los propietarios.


*Pedro José Marco Monforte, miembro de la Junta de Gobierno del Colegio de Administradores de Fincas de Aragón.