María Soledad Hernández Peditra del Hospital Quirónsalud Torrevieja.
Quirónsalud recomienda chequeos médico-deportivos para detectar riesgos de lesión en niños y adolescentes
Los chequeos médico-deportivos permiten detectar desequilibrios, sobrecargas y otros factores que pueden favorecer la aparición de lesiones.
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Los llamados dolores de crecimiento son habituales en la infancia, sobre todo tras días de mayor actividad física.
Pero atribuir cualquier molestia al crecimiento puede ocultar lesiones deportivas o alteraciones que necesitan valoración, especialmente en niños y adolescentes que entrenan con regularidad.
“Los dolores vinculados al crecimiento suelen ser molestias de origen óseo que surgen en ciertas fases del desarrollo. Están relacionados con el rápido crecimiento del hueso. El sistema musculoesquelético tiene una particularidad: primero crece el hueso y después el músculo, durante la maduración.
Por eso, al alargarse el hueso más que el músculo, aparecen dolores por una tensión excesiva en la inserción de los tendones en algunas apófisis o cartílagos de crecimiento. Las molestias más frecuentes se localizan en la rodilla, como la enfermedad de Osgood-Schlatter, o en el talón, conocida como Sever”, explica la doctora Soledad Hernández, pediatra especialista en Medicina Deportiva Infantojuvenil del Hospital Quirónsalud Torrevieja.
También pueden surgir molestias musculares por sobrecarga de entrenamiento o por una técnica inadecuada al repetir movimientos.
“Hay que recordar que los niños y adolescentes no son adultos en miniatura: su sistema musculoesquelético está en pleno desarrollo y presenta características distintas a las del adulto”, añade la especialista.
Cuándo hay que consultar
Por lo general, estos dolores afectan a ambas piernas y no limitan la actividad diaria. “Debemos consultar cuando el dolor se localiza siempre en el mismo punto, es constante, aparece durante el ejercicio, provoca cojera, limita el movimiento o se acompaña de inflamación. Cualquier dolor que modifique la actividad habitual del niño merece ser valorado”, advierte la doctora Hernández.
Crecer y entrenar
La práctica deportiva aporta múltiples beneficios en la infancia, pero la especialización y los entrenamientos intensivos comienzan cada vez antes. En esta etapa pueden aparecer sobrecargas, desequilibrios biomecánicos, problemas nutricionales o molestias asociadas a las distintas fases del desarrollo.
Los llamados dolores de crecimiento son habituales en la infancia, sobre todo tras días de mayor actividad física. Pero atribuir cualquier molestia al crecimiento puede ocultar lesiones deportivas o alteraciones que necesitan valoración, especialmente en niños y adolescentes que entrenan con regularidad. Qué son y por qué aparecen “Los dolores vinculados al crecimiento suelen ser molestias de origen óseo que surgen en ciertas fases del desarrollo. Están relacionados con el rápido crecimiento del hueso. El sistema musculoesquelético tiene una particularidad: primero crece el hueso y después el músculo, durante la maduración. Por eso, al alargarse el hueso más que el músculo, aparecen dolores por una tensión excesiva en la inserción de los tendones en algunas apófisis o cartílagos de crecimiento. Las molestias más frecuentes se localizan en la rodilla, como la enfermedad de Osgood-Schlatter, o en el talón, conocida como Sever”, explica la doctora Soledad Hernández, pediatra especialista en Medicina Deportiva Infantojuvenil del Hospital Quirónsalud Torrevieja. También pueden surgir molestias musculares por sobrecarga de entrenamiento o por una técnica inadecuada al repetir movimientos. “Hay que recordar que los niños y adolescentes no son adultos en miniatura: su sistema musculoesquelético está en pleno desarrollo y presenta características distintas a las del adulto”, añade la especialista. Cuándo hay que consultar Por lo general, estos dolores afectan a ambas piernas y no limitan la actividad diaria. “Debemos consultar cuando el dolor se localiza siempre en el mismo punto, es constante, aparece durante el ejercicio, provoca cojera, limita el movimiento o se acompaña de inflamación. Cualquier dolor que modifique la actividad habitual del niño merece ser valorado”, advierte la doctora Hernández. Crecer y entrenar: un equilibrio necesario La práctica deportiva aporta múltiples beneficios en la infancia, pero la especialización y los entrenamientos intensivos comienzan cada vez antes. En esta etapa pueden aparecer sobrecargas, desequilibrios biomecánicos, problemas nutricionales o molestias asociadas a las distintas fases del desarrollo. Por eso, los chequeos médico-deportivos en niños permiten conocer cómo está creciendo el menor e identificar posibles factores de riesgo de lesión antes de que se conviertan en un problema. “Los niños y adolescentes están en pleno desarrollo y la práctica deportiva debe adaptarse a cada etapa. La prevención de lesiones es especialmente importante cuando entrenan de manera regular”, señala la doctora Hernández. Valoración integral del joven deportista La valoración médico-deportiva incluye el estudio de los antecedentes personales y familiares y una exploración física completa. Además, permite analizar posturas compensatorias, desequilibrios musculoesqueléticos, la pisada, la fuerza y la flexibilidad, así como posibles factores que puedan predisponer a lesiones. El seguimiento puede completarse con un estudio antropométrico, que aporta información sobre composición corporal, estado nutricional y crecimiento, junto con recomendaciones de alimentación e hidratación adaptadas a la edad y al deporte practicado. “El objetivo no es que el niño entrene más, sino que pueda practicar deporte de forma segura, respetando su crecimiento y desarrollo”, concluye la doctora Hernández. “No debemos considerar normal cualquier dolor simplemente porque esté creciendo”.
Por eso, los chequeos médico-deportivos en niños permiten conocer cómo está creciendo el menor e identificar posibles factores de riesgo de lesión antes de que se conviertan en un problema.
“Los niños y adolescentes están en pleno desarrollo y la práctica deportiva debe adaptarse a cada etapa. La prevención de lesiones es especialmente importante cuando entrenan de manera regular”, señala la doctora Hernández.
Valoración integral
La valoración médico-deportiva incluye el estudio de los antecedentes personales y familiares y una exploración física completa. Además, permite analizar posturas compensatorias, desequilibrios musculoesqueléticos, la pisada, la fuerza y la flexibilidad, así como posibles factores que puedan predisponer a lesiones.
El seguimiento puede completarse con un estudio antropométrico, que aporta información sobre composición corporal, estado nutricional y crecimiento, junto con recomendaciones de alimentación e hidratación adaptadas a la edad y al deporte practicado.
“El objetivo no es que el niño entrene más, sino que pueda practicar deporte de forma segura, respetando su crecimiento y desarrollo”, concluye la doctora Hernández. “No debemos considerar normal cualquier dolor simplemente porque esté creciendo”.